Comentarios al final.
Miedo a morir
Escucho sus palabras, pero no sé cómo reaccionar.
Conocí a mi esposo hace 20 años, estaba saliendo de una ruptura amorosa y pensaba que el amor no era para mí.
Me estaba concentrando en terminar mi doctorado, me sumergí en los estudios para no tener que pensar en nada más. Si lo ignoras eventualmente tus problemas desaparecerán, o eso es lo que pensaba.
Termine hospitalizada. El estrés de la escuela y el amor me estaba matando por dentro y no sabía cómo hacer para sanarme. En mis peores momentos fue cuando lo conocí.
Aaron. Se presento como un caballero. No diré que fue amor a primera vista, pero no puedo negar que su rostro quedo marcado en mi cerebro.
Siempre me lo encontraba al salir de la facultad, al principio pensaba que solo era una coincidencia, pero poco después vi que era obvio que lo hacía a propósito para poder esperarme.
—¿Quieres salir a cenar este fin? —un día se animó por fin a preguntarme.
La respuesta era obvia para ambos, fue una gran cita y después siguió otra y después otra. Eventualmente salíamos todas las noches. Los días oscuros iban quedando atrás gracias a él. Era mi alma gemela.
Fue un gran apoyo cuando yo hacía mis exámenes, me ayudo tanto. En los agradecimientos él estaba en primer lugar, nunca me habría graduado si no fuera por él.
—Regi, eres la mujer más hermosa del mundo. Por supuesto que te apoyare en todo.
Fueron las palabras que me dijo cuando conseguí un trabajo muy bien remunerado en la otra punta del país. Dejo su trabajo y me siguió.
Fue arriesgado pero la jugada nos salió bien. Él consiguió un buen trabajo y a mi me iba muy bien en el mío, nuestros lazos se unieron aún más.
—Regina Yuan Cortez. ¿Te casarías conmigo?
Solo era una formalidad esa pregunta, ambos sabíamos la respuesta.
—¡Siiiiiiiiiiiiiiiii! —grite como un niño en navidad.
No fue una gran boda, fue minimalista con solo amigos cercanos y mis padres. Él no quiso invitar a nadie de su familia.
—Desde que murieron mis padres me distancie de mi familia. No quiero verlos otra vez.
Los primeros años de matrimonio fueron una luna de miel extendida, todo siguió mas o menos igual pero solo con un papel que decía que estábamos casados. Pero nuestro amor crecía cada día.
Cinco años después de nuestra boda decidimos tener un bebé. No estaba segura de querer un hijo, pero el me persuadió.
—Serías una madre increíble.
Sarah llego nueve meses después. Era una niña muy bonita.
—Se parece todo a ti. Los genes de Aaron ni lo intentaron.
Era verdad, pero había algo en mi hija que me recordaba a alguien más y con los años se hacía más evidente.
Después de su nacimiento empezaron los problemas, él quería que dejara mi trabajo para cuidar a Sarah mientras que yo quería continuar mi carrera.
—No porque tenga una hija significa que tenga que ser un ama de casa.
Fueron meses difíciles, la niña lloraba todo el tiempo, nosotros estábamos peleados la mitad del tiempo y la otra mitad me sumergía en el trabajo.
Fue en esos momentos en donde no me di cuenta de las manías de Aaron. Siempre las tuvo, pero en nuestros peores días se hacían más obvias.
Increíblemente sobreprotector con nuestra hija, conmigo y con él mismo. Le preocupaba mucho la seguridad así que tenía cámaras que registraban toda la casa por fuera. Revisaba mucho los alimentos que comprábamos. Y no le gustaba recibir la visita de extraños.
Cuando nos reconciliamos olvide todo eso y lo guarde en el fondo de mi mente, pero eran señales que no quería ver.
Cuatro años después nació Carlos. Si bien se parecía mucho a mi tenía ciertos rasgos de alguien que conocía muy bien, pero pensaba que solo estaba siendo paranoica.
Era la vida perfecta y así siguió algunos años más, obvia seguíamos teniendo peleas, pero nos amábamos y las superábamos cada una de ellas hablando como los adultos que somos.
Pero estos tres últimos años pude notar como el esposo que tanto ame estaba cambiando, se volvía paranoico de la nada. Tenía ataques de ira de la nada y se encerraba en el sótano durante horas.
Hable con él, pero el solo le daba vueltas al tema.
—No es nada. Son cosas del trabajo. Estoy bien, mejor vayamos con los niños al parque o al cine.
Yo confiaba en él y hubiéramos seguido así pero hoy en la mañana llego al borde de la locura del trabajo.
Tiro todas las cosas al entrar corriendo rápido y se fue a encerrar a su lugar seguro.
—Amor, ¿Dónde están los niños? Se supone que tú los recogerías de la escuela.
No me respondió. Solo escuchaba sollozos y gritos del sótano.
Tuve que llamar a mi madre para que fuera a recogerlos. Si bien había tenido actitudes similares en el pasado esta vez sabían que era diferente.
Use una llave que tenía escondida. Un día sin que él lo supiera fui al cerrajero a sacar una copia de la llave, solo por si las dudas. Pero ese momento había llegado por fin.
Entre y baje las escaleras, casi me da un infarto del susto al ver que estaba él en una esquina apuntándome con una pistola.
—Aaron, ¿qué está pasando?
—Eres tú. Estas tomando su forma solo para torturarme. No me importa, si te acercas más te dispararé.
Tuve que ser muy persuasiva. Logre convencerlo que yo era yo. Bajo el arma y por fin pude acercarme.
—Cariño, dime que te pasa. Por qué actúas así.
—Si te digo la verdad todo terminará para nosotros. Pero si es la única manera…
Y así fue como me contó su historia. Como toda su vida fue una mentira.
Hace 22 años Aaron no existía, era otra persona. Si ni siquiera era un hombre en ese momento. Se nombre era Joselyn, la hermana de mi ex novio.
Ella siempre fue lesbiana solo que nunca salió del armario porque su familia no la iba a apoyar. Lo que le dolió más que todo fue cuando su hermano me presento como su novia. Ella se enamoró de mi a primera vista.
Era su amor imposible, ella fantaseaba conmigo todas las noches, pero sabía que era heterosexual y nunca saldría con ella. Ella se llenó de amargura. Maquino todo para hacer que su hermano y yo termináramos.
Todo el sufrimiento que pase fue debido a ello, pero eso no termina ahí.
Hizo un trato con un demonio, ella se convertiría en un hombre, en mi hombre ideal pero el precio era alto. Y el vendría a cobrarlo cuando llegará el momento.
Ella acepto sin dudarlo. Y así fue como nació Aaron.
Joselyn ya me conocía desde antes, usando su conocimiento sobre mí y las virtudes de su nuevo cuerpo logro conquistarme sin problemas.
Los rasgos de mi hija que se me hacían familiares eran los rasgos de su antiguo cuerpo. Y mi hijo tenía rasgos de su hermano. Fue como un balde de agua fría cuando me di cuenta que la verdad estuvo frente a mi todo este tiempo.
Ella me amaba, pero logro conquistarme a base de mentiras y engaños.
Ahora el demonio había regresado a cobrar su parte. Es por eso que cada vez estaba más paranoico, tenía miedo a morir. A que llegara por su alma y se lo llevara.
Después de escuchar sus palabras, no sabía cómo reaccionar. Aquí estoy frente a él sin saber que hacer.
Sollozaba, no quería perder su vida de ensueño al lado de la mujer que amaba y sus dos hijos.
Sentía como algo dentro de mí surgía. Era una ira incontrolable, era un odio por todos los engaños a los que fui sometida toda mi vida. Ese hombre me manipulo para que lo amara, fue el causante de que casi me suicidara hace tantos años atrás y después llego para hacerse el héroe.
—Es el momento. Hazlo pagar por todo lo que te hizo —me decía una voz en mi cabeza.
Antes de bajar al sótano, antes de forzar la puerta había ido a la cocina y por instinto y sin darme cuenta había tomado un cuchillo.
—Su vida es un engaño. Él no es real. Míralo, el pobre tiene miedo a morir.
Agarre con más fuerza el cuchillo que tenía escondido. Esto no podía seguir así. Él iba a pagar por todo lo que había hecho y vendría de la persona que amo con todo su corazón.
FIN.
¿Qué les pareció la historia? Me encanto escribirla, es una de mis favoritas. La idea vino de una cosa que leí en donde parecía que un millonario tenía un bunker y un equipo especial porque tenía miedo de morir y alguien decía que tal vez hizo un trato con un demonio para ser rico.
Use eso como base para desarrollar esta historia solo agregando nuestra temática favorita. No sé si llegue a explicarlo bien en la historia pero en un principio pensaba que el demonio había poseído a Regina pero al final me di cuenta que en realidad fueron las mentiras de "Aaron" lo que causo el enojo de su esposa, el demonio solo esta ahí para burlarse, él no influyo en nada, fueron sus mentiras las que ocasionaron todo.
Me sorprende que de manera inconsciente lo haya escrito así pero me gusto mucho. Mañana toca una historia de Snapchat antes de seguir con las tenebrosas historias que tengo preparadas. Se despide, Mel.
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