Si leyeron la parte anterior pueden ver que esta solo fue una excusa para hacer una historia de Zombies con una skin de mujeres Bimbo. No sé si les gusto la primera parte, pero sinceramente creo que las historias de este fetiche nuestro pueden ser más que solo sexo y morbo, muchas veces solo pueden ser el detonador de la historia en lugar del foco principal.
Estoy trabajando en historias en donde el tema de la historia no sea el cambio sino una parte de esta. Obviamente seguirá habiendo historias más eróticas, a mi me gustan mucho de esas pero quiero experimentar un poco.
Yo sé que este tipo de historias no atraen al publico que me visita pero quiero de vez en cuando darme ciertas libertades para "experimentar". Quien sabe, un día de estos puedo traer una historia de comedia o de ciencia ficción. Solo el tiempo lo dirá, pero por ahora sigan leyendo mis historias.
Invasión Bimbo
Parte II
¿La vida cambio en algo?
Es la pregunta que se hacía Jared. Él junto al grupo a veces tenían que pasar cerca de las aglomeraciones y podía vislumbrar un poco de la nueva civilización que se había formado desde el brote.
A diferencia de los zombis (en películas y series) las personas que eran transformadas en bimbos conservaban cierta inteligencia.
Su mente en lugar de cerebros buscaba cosas más “complejas” como maquillaje, ropa o gimnasios para mantener su forma. La única cosa que tenían en común con los zombis era su “hambre” por esparcir su dogma bimbo.
Las ciudades en lugar de ser destruidas se convirtieron en centros comerciales gigantes lleno de brillos y mucho color rosa. Barberías fueron cambiadas por peluquerías, tiendas de electrónicos fueron cambiadas por tiendas de maquillajes y estadios de deportes se transformaron en centros de pilates o de yoga.
El hiper consumismo seguía vivo solo que de otra manera y la única diferencia con la vida normal era que no había hombres por ahí. ¿Alguna vez hubo un hombre bimbo? Nadie ni siquiera sabe si es posible, pero viendo el estado actual del mundo ahí encontramos la respuesta.
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—Extraño a mis papás —dijo Carlos una noche triste en la hoguera.
Ninguno pudo decir nada, todos extrañaban a alguien de una u otra manera.
—Esto pertenecía a mi esposo —dijo Mirando sacando un pedazo de tela que parecía de un vestido— era un pedazo de su ropa, pero ahora es solo tela fina.
Tanto ellos como las personas de la radio pensaban que más que científico el virus era algo mágico o al menos en parte.
Cuando una persona era besada por una de esas mujeres el tiempo entre el beso y la transformación era demasiado rápido como para que un virus entrara en el cuerpo y causara algún cambio. Algunas veces tardaba más, pero era biológicamente imposible que la transformación ocurriera en primer lugar, el cambio en la biología era total y nada natural podía causarlo.
La otra cosa que hacía evidente la magia dentro del virus era que no solo el cuerpo se transformaba, sino que la ropa tomaba el aspecto de una mujer bimbo.
—Extraño esos días en donde caminaba de mi casa al trabajo. Eran días monótonos, pero ahora los anhelo —mencionaba Norberto viendo hacia la llama frente a ellos.
Jared abrazaba a su hermana. Ella había recuperada un poco el habla los últimos días, aunque seguía con la mirada perdida la mayoría del tiempo. Pero él estaba seguro que algún día se iba a recuperar.
—Brindemos, por los seres queridos que ya no están y por los días por venir —dijo Jared en un intento de animar al grupo.
Todos se fueron a dormir mientras que él se quedó fuera, despierto, montando guardia. Quería esos momentos a solas para pensar un poco.
Tuvo que madurar más rápido de lo que quería, necesitaba ser un hombre para cuidar a su hermana. Recordaba los primeros días después del brote.
Le gritaba a Cleo y la hacía correr muy rápido. En una decisión imprudente la llevo al centro de la ciudad por suministros. Su plan era conseguir algo de comida y provisiones, después tomar un auto y viajar a la ciudad de sus abuelos esperando que siguieran siendo ellos mismos.
Sobra decir que todo salió terriblemente mal, fueron torpes al entrar y activaron la alarma de una de las tiendas. En pocos minutos el lugar de lleno de mujeres con los pechos y labios más grande que podían imaginar.
La única ventaja que tenían era que los pechos de las mujeres eran tan grandes que no les permitían correr tan rápido por lo que pudieron escapar de milagro.
Ahí se dio cuenta de lo imprudente que fue. Casi murieron por su culpa, su hermana estuvo a punto de volverse como esas mujeres por su culpa. Si querían sobrevivir necesitaba tomarse todas las precauciones necesarias.
El fuego de la hoguera estaba a punto de apagarse así que tiro un poco de tierra encima solo para estar seguro que se extinguió.
Fue a un lugar alto para ver en el horizonte a la ciudad llena de carteles rosas por todas partes. Quería escapar de ahí y llegar lo antes posible a la tierra libre de esos seres. Esperaba que fuera real.
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Las semanas pasaron volando, el caminar del grupo no se detuvo ni por un minuto. Un montón de cosas pasaron en ese tiempo.
Encontraron a otros supervivientes, a pesar del miedo inicial lograron tener un encuentro amistoso. Intercambiaron ciertos víveres, pero cada uno siguió por su lado después de esa reunión. Ellos iban a otro lado en buscar de un refugio lejos de esos seres.
—No creo en esas cosas —dijeron refiriéndose a los mensajes de la radio— posiblemente son ellas haciéndose pasar por personas normales.
Los mensajes de la radio siguieron llegando, aunque no tan seguido como antes, pero eran de suma importancia. Gracias a ellos obtenían información del entorno, las zonas seguras o lugares en donde había provisiones.
Gracias a esa ayuda es que el grupo de Jared y Miranda seguía vivo y no solo eso, sino que había crecido un poco. Ahora era poco más de 20 personas las cuales encontraron a lo largo del camino. Personas solitarias, familias que aun seguían vivas o parejas unidas fueron las que se les unieron.
La salud de Cleo también había mejorado. Hablaba más y ya no tenía la mirada perdida y había hecho amistad con Carlos, el único otro chico de su edad en el grupo.
—¿Los recuerdas? —preguntó Cleo a Carlos una noche.
—Siempre. Se transformaron frente a mí. Mi padre era de esos hombres hechos a la antigua, grande y varonil. Se convirtió en la mujer más pequeña y femenina que te puedas imaginar. Del shock no me pude mover y estuvo a punto de besarme, pero mi madre me salvo, solo que ella recibió el beso en mi lugar.
—Yo viví lo mismo, solo que aún tengo a mi hermano. No sé qué hacer a partir de ahora, siento que ya no hay un futuro para nosotros.
Más gente también generaba más problemas para el grupo. Requerían más víveres y suministros para comer. Más personas también hacía que hicieran más ruido o que llamaran más la atención.
Estuvieron cerca muchas veces de ser vistos por las mujeres Bimbo, es por eso que ahora tenían que conseguir sus suministros lejos de las ciudades, tenían que cazar y pescar si querían alimento.
Pero la suerte no es eterna y un día lo averiguaron.
Un día caminaron muy cerca de una aldea que se había convertido en un centro urbano de calzado, desde zapatillas hasta tacones de 15 cm.
Una pelea, gritos, llamo la atención de las mujeres de la ciudad y cuando reaccionaron vieron como cientos de mujeres iban camino directo hacia ellos.
—Mujeres y niños primero —gritaba Miranda.
Los adultos llevaban consigo armas de fuego, evitaban utilizarlas a toda costa. Ninguno de ellos era un asesino y si bien esos seres no eran normales no quería decir que no estuvieran vivos o fueran racionales.
—No puedo, no puedo —balbuceaba Carlos.
Cleo al ver su indecisión tomo su arma y se unió a Miranda, Jared y Norberto al frente de la fila. Su misión era ganar tiempo para que los demás escaparán.
Primero dieron disparos al aire, no querían herir a las Bimbos, pero conforme se acercaban empezaron a disparar a ellas.
—¿Qué haces aquí? —gritó Jared a su hermana que se acercó a ellos en un intento de ralentizar el avance de las mujeres.
—Voy a ayudar te guste o no —gruño.
A pesar del esfuerzo de los cuatro las Bimbo no parecían detenerse, incluso avanzaban más rápido. Las caídas eran retiradas por otras mujeres mientras que más avanzaban detrás de ellas.
Cuando el grupo de dio cuenta que los demás ya tenían cierta ventaja empezaron su retirada.
—¡Vámonos! —ordenó Miranda— nuestro trabajo está hecho, hay que reagruparnos en el punto de reunión.
Ellos guardaron sus cosas y empezaron a correr por el campo.
Sin embargo, Cleo tropezó con una raíz de un árbol y quedo atorada ahí.
La multitud se iba acercando, el aroma a perfume floral llegaba cada vez más denso. Jared se dio cuenta y retrocedió, no iba a dejar a su hermana atrás.
Con fuerza jalo las ramas que le impedían pararse a Cleo, logro zafarse y corrió con todas sus fuerzas pro cuando Jared intento hacer lo mismo una mano tomo su hombro, era una mujer Bimbo que había llegado hacía él.
—Esta muerto, tenemos que ir... ¿qué estás haciendo? —gritaba Miranda.
Norberto no espero ni un segundo más, corrió con todas sus fuerzas y se lanzó directo a la mujer que tenía sujetado a Jared.
—Corre chico, aún tienes mucho porque vivir —dijo antes de ser sujetados por más mujeres.
Jared corrió y se reunió con Miranda y Cleo.
—Hay que dispararles, aún podemos salvarle —grito la niña.
—Es muy tarde, ya está muerto —dijo Mirando viendo como el hombre era devorado a besos por las Bimbo— Vámonos, están distraídos con él. Gracias a su sacrificio hoy muchas personas sobrevivieron.
Y así cabizbajos se retiraron, tristes hacia su destino.


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