Si el primero de mes terminamos con las primeras peticiones hoy iniciamos con la segunda tanda. Al igual que la anterior elegí esta porque creo que la historia es un tanto "oscura" y combina con la temática del especial. Espero que les guste.
Petición de DiminicTM:
David y Mirna y su hijo Mateo de 4 años, se mudan a un nuevo apartamento, el precio es barato por los rumores de que esta maldito, pero ellos no creen en fantasmas. Pasado unos días todo marcha con normalidad, Mirna con tiempo libre explora el apartamento encontrando un espejo antiguo pero su reflejo se comienza a distorsionar siendo su alma succionada en el espejo quedando atrapada en el, mientras su cuerpo es poseído por Fernando un fantasma que estaba atrapado en el espejo. David llega del trabajo y escucha sonidos en la sala encontrando a Mirna semi desnuda manoseándose y descuidando a Mateo que estaba llorando, Mirna trata de justificarse, David nota el comportamiento raro de Mirna. Fernando trata de actuar lo mas femenino posible para evitar sospechas tomando a Mateo tratando de que deje de llorar, David noto eso, viendo que en lugar de ser dulce y maternal es juguetona y sinica con su hijo. Fernando trata de comportarse siendo cariñosa y complaciente con Daniel, decide tener relaciones con el para que se olvide de toda sospecha, mientras la verdadera Mirna esta atrapada en el espejo viendo todo sin poder hacer nada.
A través del espejo
David y Mirna eran una joven pareja sin mucho dinero que se acaba de mudar a la vieja casona en los límites de la ciudad.
Cuando ellos vieron el anuncio no se lo podían creer, si bien el lugar estaba lejos y estaba viejo les pareció que era un precio razonable. Además, incluía los muebles así que no tenían que comprar nada.
No eran personas de dinero, David era el que trabajaban mientras que Mirna se dedicaba a cuidar a Mateo y al cuidado del hogar junto con algunos trabajos por fuera. Es por eso que luchaban y vivían al día, pero se amaban mucho y luchaban todos los días por mejorar su situación económica.
No querían perder el lugar así que llamaron en seguida y fueron a visitar la casa ese mismo día.
Era una casona grande y antigua, la dividieron en varias secciones para rentarla a muchas personas. La zona de la casa que les toco a ellos era la más vieja de todas y daba mala espina a quien pasara por ese lugar.
—La tomamos —dijeron ambos a la casera.
—Me alegra. Hemos tenido muchos problemas para rentar esa sección.
—¿Por qué lo dice? —pregunto Mirna.
—No le han realizado mantenimiento en años y no tiene un buen aspecto, pero lo principal son por los rumores que abundan —decía la casera.
—¿Qué rumores? —preguntaba David.
—Dicen que está maldito. En las noches escuchan voces y sonidos extraños, muchas cosas caen de su sitio y es por eso que la gente huye despavorida después de unos días. Es por eso que cobramos un enganche, así ganamos dinero —decía entre risas la mujer.
Ellos también rieron, no creían en los fantasmas.
El día siguiente empacaron sus cosas y fueron a instalarse a su nuevo hogar, Mateo amo el lugar, jugaba con los hijos de los vecinos mientras que la pareja desempacaba toda la ropa que llevaban.
—¿Ustedes son los nuevos vecinos? —pregunto una señora de mediana edad.
—Si, lo somos. Soy David y esa de allí es mi esposa Mirna.
—¿Seguros de que quieren vivir ahí? ¿No les han contado lo que sucede en ese lugar? Nadie dura mucho en esa sección, tendría cuidado si fuera ustedes.
—No se preocupe, son solo rumores. Mi esposa y yo no creemos en esas cosas —dijo David.
Los primeros días en su nuevo hogar fueron normales, tuvieron que adaptarse a ese nuevo lugar.
El trabajo de David quedaba más cerca de su empleo así que gastaban menos en transporte y Mateo iba a un jardín de infantes cercano por lo que Mirna podía llevarlo caminando sin problemas.
Nada de lo que contaban había aparecido hasta el quinto día.
Mientras Mirna hacía las labores del hogar noto que muchas cosas se movían de su sitio. Los ruidos extraños se escuchaban por las noches lo que provocaba que Mateo tuviera pesadillas.
—Yo creo que estamos cansados y es parte de nuestra imaginación —decía Mirna, ella siempre buscaba la explicación lógica a todo.
—Tienes razón amor. Todo esto se resolverá en unos días.
Una mañana después de recoger a Mateo, Mirna regreso y continuo con la limpieza del hogar. Dejo a su hijo viendo televisión cuando de pronto escucho usos ruidos detrás de la pared.
Intrigada se dispuso a investigar el origen de aquel fenómeno, paso a paso se iba acercando hasta encontrar una puerta secreta detrás de un mueble muy antiguo.
Con ayuda de una palanca logro recorrer el mueble y pudo abrir la puerta.
La habitación estaba llena de polvo, nadie había entrado ahí desde hacía mucho tiempo, ella camino despacio observando todo. El tapiz estaba desgastado, el piso rechinaba con cada paso y el único objeto estaba en el centro de la habitación cubierto con un pedazo de tela,
Ella quito lo que cubría el objeto para encontrar debajo de este un espejo de cuerpo completo.
La mujer lo miró, inspecciono alrededor del objeto buscando cualquier otra cosa, al acercarse pudo ver su rostro, pero después de unos segundos empezó a distorsionarse y pudo sentir como su alma era succionada dentro de ese espejo.
Estaba atrapada dentro, y pudo ver que al lado de ella estaba otra alma, pero en lugar de ser atraída como ella era expulsada del espejo hacia su cuerpo.
—Por fin, después de tantos años ¡Soy libre! —grito su cuerpo.
El alma que poseyó a Mirna era un hombre llamado Fernando. Era un fantasma que vagaba por la tierra le gustaba poseer personas por diversión hasta que un día fue atrapado dentro de ese espejo por una bruja a la que molesto.
—Estarás atrapado eternamente ese lugar, nunca nadie te encontrará —le dijo la bruja antes de tapar el objeto y esconderlo en donde nadie lo iba a encontrar.
Pero la fuerza de voluntad del espectro era mayor, si bien no se pudo liberar si podía influir en el mundo físico.
Los ruidos, lamentos y los objetos que se caían eran debido a su influencia. Esperaba encontrar a un iluso que lo encontrara. Todos los inquilinos huyeron despavoridos, todos hasta que se encontró a la curiosa Mirna que lo libero de su prisión.
—¡Alguien por favor ayúdeme! —gritaba la mujer atrapada dentro del espejo.
—Nadie te va a escuchar. Ese espejo requiere que alguien lo habite. Debes encontrar a otro tonto que lo vuelva a mirar. Disfruta tu estancia en ese lugar.
Fernando tapo el espejo y volvió a cerrar y ocultar ese lugar.
Había logrado escapar de su encierro, pero a costa de todo su poder. Ya no era un fantasma libre que podía poseer a quien quisiera y no solo eso, había quedado atrapado dentro del cuerpo de una mujer.
Él siempre prefería poseer el cuerpo de un hombre por lo que se lamentó estar atrapado en un cuerpo tan débil.
Pero al caminar con el cuerpo, sentir sus curvas y sus tetas moviéndose se dio cuenta de que tal vez no era tan mala idea.
Caminando por la casa vio que una de las habitaciones había un niño viendo el televisor. Cerró la puerta con cuidado para que no notara sin presencia.
—Genial, el cuerpo que obtuve es madre —se dijo a sí mismo.
Exploro la casa, vio todos los rincones para familiarizarse con el lugar. Después un poco cansada regreso a la sala de estar. Tenía mucho calor así que se quitó la blusa que llevaba puesta y pudo ver los senos bien formados que tenía.
—Esta vieja no esta tan mal —dijo el fantasma.
Empezó a apretar sus nuevos senos, le gustaba la sensación que le proporcionaban, decidió quitarse también los jeans que llevaba puestos para quedar solo en ropa interior.
Con sus manos recorrió su nueva anatomía, acariciando lugares que no sabía que eran erógenos y le gustó mucho.
Jugo consigo un buen rato, distraído de todo el mundo exterior y no se dio cuenta que David, el esposo de la mujer llegaba a casa del trabajo cansado.
El hombre entro a la casa y escuchaba ruidos extraños desde la sala, además escuchaba desde fuera a su hijo llorar desconsoladamente.
Temía lo peor pero quedo petrificado al ver a su esposa semi desnuda tocándose en medio del sofá.
—Mirna… ¿Qué está pasando?
Fernando se detuvo, sabía que este cuerpo estaba casado, pero pensaba que tenía más tiempo antes de que regresará.
—Eh… hola… ¿cariño? —dijo la nueva mujer.
—¿Por qué Mateo está encerrado llorando y por qué estas tocándote en medio de la sala?
El fantasma estaba entre la espada y la pared, tenía que inventar algo para mantener la fachada.
—Yo solo estaba… cansada. Quería desestresarme un poco —fue su justificación.
Corrió directo a la habitación de al lado para tomar a Mateo y hacía cualquier cosa para que dejara de llorar.
David podía ver como su esposa estaba actuando extraña, como si no fuera ella misma. Algo raro estaba pasando y estaba preocupado por ella.
—En lo que cuidas de Mateo voy a preparar la mesa para la cena —dijo David.
La cara de Fernando se pudo blanca, no había preparado nada.
—Eh, ejem… cariño… hoy no prepare nada. Quería comprar algo para comer —se excusó lo mejor que pudo el espectro.
—Amor… sabes que no tenemos dinero para esas cosas. Debemos de ahorrar todo lo que podamos. Son lujos que no nos podemos permitir.
“Además de una mujer termine en una pobre, menuda suerte la mía” pensaba Fernando.
—Solo por hoy amor. Te lo mereces por todo el esfuerzo que haces.
Terminaron pidiendo algo de comer. David no le quito el ojo de encima a su esposa, podía ver que trataba diferente a su hijo. En lugar de actuar de manera maternal como siempre lo hacía se comportaba de una manera más juguetona y cínica. Claro que el niño no iba a notar la diferencia, pero él si lo hacía.
Terminando de comer llevaron al niño a la cama para que durmiera, dejándolos solos por primera vez desde que habían llegado. Fueron a su habitación para prepararse para dormir también.
—Eres un hombre fuerte y trabajador, tú también mereces un descanso de vez en cuando —le decía a David quien creía era su esposa.
—Amor, tenemos que hablar de lo que paso hoy…
—Olvida eso —dijo su “esposa” mientras lo besaba.
Mirna siempre fue una persona dominante por lo que a David no se le hizo extraño que tomara el control de la situación. La mujer en pocos segundos hizo que ambos quedaran completamente desnudos.
Ella tomo sus manos y las llevo a los pechos de ella, el hombre apretó las tetas de su esposa.
Después de eso ella misma se agacho y le quito la ropa interior. Empezó a chupar su polla mirándole a los ojos.
La verdadera Mirna nunca había hecho eso, pero a David poco le importaba eso, estaba disfrutando de la nueva faceta de su esposa.
Cuando estaba a punto de terminar ella se detuvo.
—Aún no —fue lo que dijo.
Se puso en cuatro y lo invito a que metiera su pene dentro de ella. El hombre no tuvo que esperar a que se lo volvieran a decir y la empezó a penetrar rítmicamente.
Estaba viviendo su sueño, después su “esposa” se volteó, lo puso a él abajo mientras ella se puso encima de él y comenzó a “cabalgarlo”. Esas posiciones nunca las habían hecho, solo hacían el misionero y ya, él siempre quiso intentar más cosas, pero ella siempre se negaba y ahora ella estaba haciendo lo que tanto le rogaba.
—Espera… amor... voy… a… venirme… el… condón… —intentaba decir David.
—No lo necesitamos, quiero que termines dentro de mí.
Tanto Fernando como David tuvieron el mejor orgasmo de sus vidas, terminaron exhaustos uno al lado del otro.
“Tal vez ella actuó rara por todo lo que hemos pasado. La mudanza, los problemas económicos, cuidar a Mateo y estaba frustrada sexualmente” pensaba David.
Fernando tenía otros dilemas en su cabeza, no estaba conforme con su cuerpo actual pero después del sexo con David se dio cuenta que no era tan malo. Podía vivir en ese cuerpo y mientras mantuviera complacido a su “esposo” él no sospecharía nada.
El día siguiente se despidieron cuando David se fue a su trabajo, Fernando fue a dejar a Mateo al jardín de infantes y regreso a su casa. Fue a la habitación del espeso para encontrarse con la verdadera Mirna.
—Parece que tu esposo no se dio cuenta de nada. Tenía pensado en escapar de este cuerpo, pero me he acostumbrado a él.
—Por… favor… —decía Mirna cada vez más agotada.
—Espero que hayas escuchado todo lo que paso en tu habitación entre él y yo. Parece que te queda poco tiempo de vida. No creo que tu conciencia sobreviva más. Vas a perder tu individualidad y quedarás integrada al mar de animas. Adiós Mirna, espero que disfrutes tu nueva vida, porque yo sí lo haré con la mía.
Fernando tomo un mazo y destruyo el espejo encerrándolo para siempre en el cuerpo de Mirna. Estaba feliz con su cuerpo y su nueva vida.
Ahora era Mirna y estaba orgullosa de serlo.
FIN.



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