Llegamos al final de la historia. Sin ser mi mejor historia creo que fue una gran forma de experimentar con un genero literario diferente. Si no les gusto lo siento mucho, pero voy a seguir intentándolo hasta que quede mejor. Cualquier critica constructiva es bienvenida.
Invasión Bimbo
Parte III
La fábrica Rosa se veía desde el horizonte. Era el nombre que los habitantes del refugio tenían para la ciudad más grande de las Bimbos.
Unos pocos días después del incidente que acabo con la vida de Norberto el grupo logro llegar a la utopía de la que tanto hablaron oír en la radio.
La pequeña comunidad que habían formado llegaba a las 3 personas y estaba amurallada con todo tipo de materiales que habían entrado por ahí. Tenían guardias en las entradas, hombres armados en las torres y voluntarios que patrullaban la zona en busca de otros supervivientes o para avisar de avistamientos.
Desde cualquier punto del asentamiento se podía vislumbrar la Ciudad Bimbo, era la más grande de toda la zona. En las noches las luces neón brillaban a todo color y la música podía llegar a escucharse ciertos días silenciosos.
Un grupo de valientes se hacía acercado a inspeccionar el terreno, las Bimbo habían tomado una de las ciudades principales del país y la habían vuelto su propio paraíso, lleno de zonas de ropa, calzado, maquillaje. Con centros de pilates y yoga además de fuerte aroma que rodeaba la zona. El paraíso Bimbo.
También era el lugar al que personas iban a terminar con la vida que conocían. Muchos supervivientes, cansados, agotados o sin esperanza por el futuro se dirigían a ese lugar para que una de las mujeres lo besara y se convirtiera en una Bimbo como ellas.
Su razonamiento era que no querían seguir luchando en un mundo apocalíptico, que estaban cansados de huir y que era mejor aceptar su inevitable destino desde ahora.
Jared aprendió en ese lugar lo que era probablemente la verdad del mundo, resulta que uno de los que estaba ahí trabajo en un laboratorio secreto del gobierno, experimentando no solo con ciencia y realidad sino también con la magia. Muchos de los científicos de ese lugar no creían en esas cosas y no le dieron mucha importancia, pero otros trabajaron en ello.
En un intento de crear un arma biológica para hacer que los enemigos fueran más débiles y se rindieran más rápido se creó el suero Bimbo.
Al inyectarse la víctima se transformaba en una mujer Bimbo y su personalidad cambiaba para coincidir con su cuerpo. No necesitaban comer o dormir, no envejecían y solo les interesaba su apariencia y las compras. Experimentaron en un ambiente cerrado, rociando a indigentes y personas condenadas a muerte para ver los efectos.
El acceso estaba restringido y tenían muy controlado todo el asunto, pero como siempre un error humano fue lo que llevo el mundo al desastre.
Un traje roto en una de las zonas de cuarentena hizo que uno de los científicos contrajera el virus, pero no lo infecto. Era asintomático, cuando beso a su esposa en casa ella fue la paciente zero. A partir de ese momento el virus se esparció como pólvora hasta llegar al estado actual del mundo.
Quien les contaba la historia a Jared era el mismo científico quien por error libero el virus al mundo.
—¿Hay esperanza para hallar un cura? —le preguntó.
—No lo sé, todos los hombres de ciencia que trabajamos aquí estamos día y noche buscando una forma de revertir el proceso. Aún no sabemos si es posible o imposible.
Jared fue a casa de campaña. No quería que nadie lo viera cambiarse. Ni ellos ni su misma hermana sabían que al intentar salvarla ese día una de esas mujeres beso su mejilla.
Pensó que no era nada los primeros días, pero entonces cambias empezaron a surgir en su cuerpo.
Se volvía más delgado y fino, sus manos ahora eran delicadas e incluso se había vuelto centímetros más corto. Su pene era más pequeño y sus pechos habían empezado a crecer.
Tuvo que empezar a usar zapatos con elevación y vendarse el pecho para ocultar sus dos nuevas bolas de carne.
Sabía que esto no iba durar para siempre, algún día lo descubrirían. Es por eso que fue con el científico, buscando esperanza, esperanza de que habrá una cura, pero por su respuesta eso estaba muy lejos.
“Debo de aguantar el tiempo suficiente. No quiero que Cleo vuelva a estar sola” pensaba el chico, cada día. Sus pensamientos estaban cambiando poco a poco día tras día.
Salía a patrullar todos los días junto a Miranda, era la única persona a la que le contó la verdad sobre lo sucedido aquel día.
—¿Cómo lo llevas? —preguntó.
—Va de mal a peor. ¿Recuerdas la promesa que hicimos? Si esto llega a un punto donde… —no quería decirlo, decirlo lo hacía real y él no quería hablar de eso— quiero que me dispares. No tengas compasión.
—Te lo prometo. Nunca pondría en peligro a un alma humana más ni a tu hermana.
—Solo lo no hagas frente a ella.
—La cuidaré, no te preocupes por ello. Y no nos detendremos hasta encontrar una cura.
Caminando en los limites seguros con la Fabrica Rosa en el horizonte. El sueño de regresar a la vida antes del virus se desvanecía.
++++++++++++++++++++++++++++++
—Yo no debería de estar aquí. Soy débil y miedoso —decía Carlos.
—No todos nacimos para esto, me costó mucho recuperarme después de lo de mis padres, pero gracias a ti y a los demás pude lograrlo. No eres débil, simplemente este mundo no es sencillo —la consoló Cleo.
Estaban acurrucados en uno de los árboles en los límites de la ciudadela-refugio.
Las personas pasaban delante de ellos, todos tenían un oficio asignado de acuerdo a sus habilidades. Todos aportaban algo a la colonia, era lo mínimo si querían sobrevivir.
Incluso los menores contribuían en algo, toda ayuda incluso de niños era necesario para la supervivencia de la raza humana. En esos momentos los dos tortolos descansaban de su trabajo diario.
—Tenemos que trabajar. No podemos quedarnos aquí para siempre —dijo Cleo levantándose con mucha energía.
—Sabes, no te pareces nada a la chica que conocí la primera vez. En verdad has crecido —en ese momento Carlos beso a Cleo.
La chica estaba sorprendida, pero correspondió el beso. Los momentos con Carlos eran lo más cercano a la vida antes del virus y de alguna loca forma lo amaba y quería pasar el futuro con él.
++++++++++++++++++++++++++++++
—Te lo dije. Deja llamo a control. Espero que esta vez si me hagan caso —decía Miranda mientras sacaba el viejo equipo de radio para comunicarse con el refugio.
Ellos dos llevaban varios días vigilando esa zona de la Fabrica Rosa, habían notado movimientos extraños en ese lugar. Muchas mujeres saliendo y entrando por esa compuerta y moviendo cajas de aspecto sospechoso.
—Hay que tener cuidado —Jared se sintió mal.
—¿Estas bien? —pregunto preocupada la mujer dejando lo que estaba haciendo de lado.
—No, no se supone que fuera tan rápido.
Tanto Miranda como Jared pudieron ver como su ropa interior y parte de su ropa exterior estaba cambiando.
—Estoy usando lencería rosa y mis pechos son enormes no los podré ocultar más —decía el chico mirándose debajo de la ropa.
De repente un sónico eléctrico inundo el lugar, Miranda tuvo que dejar solo a Jared para observar la ciudad cubierta de rosa. Su mirada se llenó de terror cuando vio a un ejército de mujeres Bimbo saliendo en manada hacia su dirección.
—Ya viene, tengo que avisar a control —dijo corriendo a la radio.
Pero al encender la radio la mujer se dio cuenta que las comunicaciones estaban cortadas.
—Ellas… bloquearon la señal. Tenemos que advertirles antes de que sea demasiado tarde.
Con la poca fuerza que aún le quedaba Jared se levantó.
—Vamos, no hay tiempo que perder.
Una ola rosa cruzaba el bosque a la máxima velocidad que sus voluptuosos cuerpos le permitían, pero no necesitaban descansar o comer, eran una fuerza imparable.
Jared y Miranda corrían con todas sus fuerzas, al chico le costaba mucho correr con los dos nuevos montículos de carne que ahora colgaban de sus pechos.
Su mente estaba cambiando, sus propios pensamientos se llenaban de maquillajes y de ropa, de los mejores chismes del condado y de llenar su guardarropa con vestidos lindos.
Sabía que era su fin, solo esperaba que tuviera más tiempo. No quería prolongar lo inevitable así que se detuvo en seco.
—¿Qué haces? Tenemos que llegar lo antes posible…
—Es muy tarde para mí. Intentaré distraerlas para ganar más tiempo. Prométeme que la cuidaras. Por favor.
La mujer quería gritarle, quería llorar, pero el chico, no, el hombre frente a ella había tomado su decisión.
—Te lo prometo.
Jared corrió sin pensarlo, sin mirar atrás hacia la dirección contraria.
Miranda lo vio una última vez, después corrió con todas las fuerzas que pudo, no iba a dejar que su sacrificio fuera en vano. Había perdido a tantos por ese virus, cada vida que se había perdido ella la cargaba dentro de sí para no olvidarlos.
Jared le compró el tiempo suficiente para poder avisar a los guardias fronterizos, ellos iniciaron la maniobra “I”, activaron las bombas ocultas en los árboles para incendiar el bosque y formar una barrera de fuego.
Cientos de mujeres Bimbo murieron en el acto e hicieron retroceder a las demás. Movilizaron a todos los habitantes para iniciar la retirada. Ya sabían a donde ir, si querían seguir viviendo tenían que moverse hasta encontrar la utopía deseada.
Miranda caminaba cabizbaja, no estaba preparada para contarle las noticias a Cleo.
—Miranda, por fin te encuentro, ¿Dónde está mi hermano? —pregunto la chica que llegaba junto a Carlos.
La mujer no pudo responder, pero su silencio fue suficiente para darle la respuesta a la hermana de Jared.
—Murió como un héroe, él salvo a todo el refugio —fue lo único que pudo decir.
Cleo lloró y lloró. Durante varios días estuvo de luto. Estuvo a punto de quitarse la vida varias veces. Sin el apoyo de Carlos y Miranda quizás lo hubiera hecho.
Le costó recuperarse, había perdido a todos sus seres amados. Estaba sola en el mundo.
—No estás sola, me tienes a mí y a Miranda. Puede que no seamos tu familia de sangre, pero a fin de cuentas te queremos como si lo fuéramos.
Así la chica puedo volver a levantarse otra vez. Decidió unirse a los científicos, trabajaría día y noche sin cesar para quizás algún día encontrar la cura o por lo menos conseguir la inmunidad
Lo haría por sus padres, por su hermano y por todas las personas que lucharon para sobrevivir. Ella estaba segura que la invasión terminaría algún día.
FIN.


No hay comentarios:
Publicar un comentario