miércoles, 21 de octubre de 2026

Invasión Bimbo (1/3)

Espero que les haya gustada la entrada especial del día de ayer, hoy por otro lado seguimos con el especial de Halloween. Yo creo que de todas las historias del mes esta es la que menos les va a gustar pero quería experimentar un poco.

También en esta historia tuve que recurrir a muchas imágenes con IA (solo las imágenes, la historia es 100% humana). Fue divertido trabajar en ella. Sin más que agregar los dejo con la primera parte de esta historia.

Invasión Bimbo

Parte I

Era un día normal en los suburbios, Jared desayunaba su cereal como siempre. Su madre le preparaba el café a su padre que estaba peleando con la televisión para poner las noticias mientras su hermana chateaba con una de sus amigas mientras bebía un té extraño que había importado de Corea.

—Desde la mañana lleva así. No puede sintonizar ni un solo canal —decía el padre colocando una antena vieja— antes cuando era joven usábamos una de estas cosas para poder ver un canal.

—El internet lleva fallando toda la mañana —gruño Cleo, la hija más chica de la familia— los mensajes tardan mucho en enviarse. ¿Sabes lo que puede ocasionar? No me voy a enterar de los últimos chismes de…

La madre interrumpió poniendo la cafetera en medio de la mesa.

—Sin televisión y sin internet. A ver si eso nos ayuda a convivir más como familia.

Jared seguía desayunando en silencio. Hacía unos días había terminado con su novia y no estaba de humor para hablar. Tenía el corazón roto y esperaba que el tiempo lo ayudara a sanar de alguna forma.

El desayuno familiar fue interrumpido por unos golpes a la puerta de enfrente. Todos pensaron que era el cartero o un niño jugando para los golpes siguieron y aumentaron su intensidad con el tiempo.

—Abran esa maldita puerta —grito el chico enojado.

—¡Lenguaje! —reprendió la madre.

El padre se levantó y fue a abrir la puerta. Él se sorprendió al ver del otro lado a una mujer de grandes pechos, labios carnosos y pelo rubio con mucho maquillaje encima, lo que llamaban una bimbo.

—¿Qué desea señori…?

La mujer se abalanzo sobre el hombre y le dio un beso en los labios, el padre de familia forcejeo un poco y se la quitó de encima y procedió a cerrar la puerta con rapidez.

—¿Quién se cree esa zorra? —dijo la esposa muy enojada.

Jared vio a su padre muy confuso. Con dificultad se pudo parar y camino tambaleante hacia la mesa de la cocina.

Todos siguieron su rutina normal pero el chico podía ver que su padre no se encontraba bien, se le quedo observando y pudo notar que su altura disminuía poco a poco. Sus pechos comenzaban a crecer y sus labios se volvían más grandes. Su piel blanca se iba bronceando y cuando el resto de la familia se dio cuenta el antiguo hombre de la casa se había vuelto una mujer bimbo también. 

Su mismo atuendo cambio junto a su cuerpo, vestía lo que una de esas mujeres usaría.

Sin previo aviso salto y se lanzó hacia su antigua esposa y la beso en los labios al igual que la mujer bimbo había hecho con él minutos atrás.

Jared tomo la mano de su hermana y salieron de la casa a toda prisa. Al salir quedaron en shock. La calle estaba llena de mujeres bimbos por todos lados. Estaban en medio de una invasión.

++++++++++++++++++++++++++++++

5 meses después…

Habían sido meses muy duros para Jared, ese fatídico día había sido el inicio de un virus que se extendió con rapidez por todo el mundo. La gente lo llamaba de manera informal el Virus Bimbo.

Si alguna de esas mujeres te besaba te transformaba en una de ellas y perdías todo rasgo de identidad, te volvías una mujer superficial a la que solo le interesaba vestirse bien, maquillarse y besar a cualquier persona que no estuviera infectada aún.

El chico regresaba de la excursión matutina, junto con Miranda y Carlos habían salido a recolectar comida para su pequeño grupo de supervivientes que vivían escondidos a las afueras de la ciudad.

—¿No hay nada aún? —pregunto Miranda a Norberto, el chico que estaba pegado a una radio de largo alcance.

—No, desde el último mensaje hace una semana no hemos recibido más que los mensajes pregrabados que dejaron.

El virus se esparció muy rápido, más de lo que todos esperaban. Ningún gobierno supo cómo reaccionar a tiempo. Las grandes ciudades fueron las primeras en caer, los centros más alejados tardaron más, ellos se pudieron salvar, pero pensaron que todo era una broma muy elaborada y no tomaron las medidas adecuadas. Cuando se dieron cuenta estaban invadidos.

—¿Cómo sigue ella? —pregunto Jared.

—Sigue igual, a duras penas come y duerme, pero sigue sin hablar con nadie. Con suerte habla contigo.

Cleo estaba en su casa de campaña, en estado catatónico. El día en que empezó todo ella solo siguió a su hermano. Corrió junto a él para salvarse, pero lo que le ocurrió a su padre quedo grabado en su memoria y solo pudo imaginarse lo que le paso a su madre. Ambos estaban muertos de cierta forma, nunca los volvería a ver.

Cuando estuvieron a salvo y logro procesar todo lo que paso ella solo grito y se volvió loca. Después de eso no volvió a ser la misma.

—Ella es solo una carga —menciono Miranda— en caso de que estemos en peligro no voy a dudar en dejarla atrás.

—Es mi hermana. Prefiero morir con ella que dejarla sola. Es la única familia que me queda, los demás…

—Se que encontraran la cura. Debe de haber alguien que este en un laboratorio… —Carlos hablaba antes de ser interrumpido.

—No hay cura. Tienes que aceptarlo de una vez por todas —grito Jared.

Después de escapar del brote en su vecindario Jared y su hermana caminaron sin rumbo durante varios días. Fue difícil conseguir suministros para sobrevivir. No podían tomar un auto porque eso alertaría a las mujeres Bimbo. Tenían que ir caminando.

En uno de sus saqueos a una tienda de conveniencia en medio de la carretera es en donde conocieron a Miranda y su grupo.

Ella era una mujer en sus 30s, había perdido a su esposo y a su hija de 10 años, Carlos era un chico de 16 años, vio como su familia y amigos sucumbieron ante el virus sin piedad mientras que Norberto era un hombre de 40 años o más que vivía solo, pero vio como sus amigos y vecinos fueron transformados poco a poco en seres que solo buscaban verse bien.

—Tenemos que seguir moviéndonos. Si nos quedamos en un solo lugar mucho tiempo ellas vendrán, siempre lo hacen —dijo Miranda empezando a recoger todo.

—Hay que dejar algo en caso de que otros pasen por aquí. Es lo menos que podemos hacer por ellos. Cada día hay menos de nosotros y cualquier ayuda es buena.

Hace 4 meses lograron encontrar una radio antigua y buscaron por todas las frecuencias hasta encontrar algo. Tanto la televisión como la línea telefónica y el internet habían caído, estaban virtualmente incomunicados.

La radio era su única salvación y por suerte dieron con otros sobrevivientes, eran un grupo no sabían si eran militares o civiles como ellos, pero les dijeron que había un refugio al norte. Estaban todos invitados a ese lugar.

Gracias a la radio lograron obtener información por donde pasar sin acercarse a los grupos de Bimbos. Les avisaban de zonas peligrosas y de los obstáculos en el camino. Esa información fue de gran ayuda y habían avanzado sin muchos contratiempos.

—¿Crees que sea verdad lo que dicen? De esa Utopía lejos de esos… seres —decía Carlos.

—No lo sé, pero es nuestra única opción —respondió Miranda.

—Hace mucho que no se comunican. Yo me prepararía para lo peor —dijo Jared sin tapujos.

—La esperanza es lo último que se pierde —alegro un poco la conversación Norberto.

La verdad es que no tenían nada que perder, una parte de cada uno de ellos había muerto ese día. Todos habían sido afectados por ese suceso, sus seres queridos seguían vivos, pero no se parecían nada a ellos mismos.

Solo tenían la esperanza de por fin llegar a un lugar seguro para descansar por primera vez en mucho tiempo y después pensar por primera vez en el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario