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viernes, 18 de septiembre de 2026

Mi nueva vida en Fódlan

No tenía planeado traer esta entrada pero a finales del mes pasado me llego la inspiración y decidí hacerla. La iba a publicar ayer para que coincidiera con la salida de Fire Emblem: Fortune's Weave (que no sé si es secuela o precuela en otro continente del mismo mundo pero no quiero spoilers) pero quería que la entrada 100 fuera un comentario mío.

Soy un gran fan de Fire Emblem: Three Houses, es un juego al que le metí muchas horas haciendo todas las rutas. Amo en verdad ese juego. Pero no tengo la Switch 2 así que no puedo jugar el nuevo juego.

Se me ocurrió hacer esta pequeña historia por el lanzamiento de la nueva entrega, Nintendo te estoy haciendo promoción gratis, dame la consola y el juego.

Tengo ideas para otros personajes del mismo juego pero no sé si les interese. También soy fan de Persona 5 (yo si jugué el juego, no como la mayoría de los fans) y pensaba en traer una que otra historia sobre ese universo.

Dejo mis comentarios de un lado y mejor les presento la historia de hoy.

Mi nueva vida en Fódlan

Mi juego favorito de todos los tiempos era Fire Emblem Three Houses, lo jugaba todos días. Más que los gráficos, el gameplay o la música lo que me gustaba eran los personajes, sobre todo los personajes femeninos.

Tenía dos personajes favoritos, que sobresalían entre todos ellos: Edelgard y Byleth Mujer. Una era la emperatriz de un imperio mientras que la otra era el avatar femenino que podías escoger al principio de la aventura.

Estaba enamorado de ambas, todos los días soñaba con Edelgard, era un sueño recurrente. Era el amor de mi vida. No voy a negar que eran sueños eróticos en donde llegaba a coger con ella.

Si no era ella era con la forma femenina de Byleth, eran hermosas de muchas maneras. Deseaba con todas mis fuerzas que fueran reales y salir con ellas.

Un día mi sueño se cumplió de cierta manera, una nueva compañía de videojuegos anuncio “Xperience”. Era un sistema de juego que te permitía vivir experiencias reales, como si estuvieras dentro del juego. Usaban equipo avanzado de realidad virtual, IA y escaneo de ondas cerebrales para poder hacerte sentir dentro de tu juego favorito.

Era demasiado bueno para ser verdad y no lo creí al principio, pero mi deseo pudo más y corrí a apartarlo. Al ser la primera generación había pocas unidades disponibles y costaba mucho dinero no lo niego, además de que era muy experimental e inestable. Era el conejillo de indias de la compañía. Pero no me importo con tal de vivir mi sueño.

Gasté más de 10,000 dólares en un casco especial que se conectaba a la red neuronal de mi cerebro, un gabinete con el equipo necesario para la simulación y tuve que pagar por la renta del servicio. Era caro, pero si podía cumplir mis fantasías habría valido totalmente la pena.

Pedí toda la semana libre en el trabajo, no quería que me molestaran. Quería disfrutar mi momento a solas con los dos amores de mi vida, así que me quedé enfrente de la puerta de mi casa, esperando todos los días hasta que llego a mi casa.

El repartidor apneas había bajado con el paquete cuando abrí la puerta y salí a recibirlo, entre a mi casa y firme los papeles de perdida de responsabilidad y los contratos de confidencialidad en la página de la compañía. Ni siquiera los leí y eso fue mi error.

Abrí la caja con todo el equipo, leí las instrucciones y las seguí paso a paso para que todo quedará perfecto. Acomodé todo el equipo, arreglé las conexiones y me senté listo para disfrutar la experiencia. Encendí el dispositivo, me puse el casco y los sensores en el cuerpo para una experiencia más inmersiva y navegué por los menús.

Busque Fire Emblem Three Houses en la tienda de Xperience. Me sorprendía la gran cantidad de mundos que había disponibles, la compañía debió de gastar millones en conseguir licencias que eran exclusivas.

Estaba agradecido por ello, así podría vivir de primera mano mi mundo virtual favorito. Viviría en el continente de Fódlan, sería profesor del Monasterio de Garreg Mach y conviviría con todos mis personajes favoritos debido a la IA avanzada con la que contaba el dispositivo.

Descargué el juego, y le di inicio sin esperar ni un minuto más. La lógica me decía que yo sería Byleth, el avatar masculino. Esperaba que el Byleth femenino también estuviera presente, aunque teniendo todo el mundo a mi disposición no me importaría experimentar con alguien más.

La pantalla se puso en blanco, cerré los ojos, un chillido molesto me llegaba a los oídos y tenía muchas ganas de vomitar, pero entonces perdí la conciencia y todo quedo en silencio.

Al despertar me sentí mareado, era normal según el instructivo que había leído. Decía que lo iban a mejorar en las siguientes actualizaciones.

Al abrir los ojos pude notar que estaba en uno de los dormitorios del juego, mi corazón latía de la emoción. Los gráficos se sentían reales, gire mi cabeza para observar el lugar en donde me encontraba. Mi cuerpo se sentía raro, con mucho trabajo me puse de pie, pero al hacerlo noté que estaba usando una falda.

Raspé mis ojos, pensé que estaba loco, pero podía ver qué estaba usando un uniforme femenino, no el uniforme de profesor que esperaba.

Entrando en pánico busqué un espejo rápido, necesitaba comprobar algo, al verme me quedé sin palabras.

No era Byleth, el genial profesor que se podía ligar a todas las chicas del juego, era Bernie, la chica tímida y antisocial que nunca salía de su habitación.

—No, no, no. Esto no puede estar pasando —de repente me tape la boca. No solo tenía su cuerpo, también su voz y sus expresiones— se supone que sería el protagonista, no la chica plana que nadie quiere.

Estaba triste, había leído el manual, sabía que había ciertos bugs en los mundos virtuales, pero no me esperaba que terminará en un personaje completamente diferente.

—Solo espero que en la siguiente actualización lo arreglen.

Me senté y me quedé reflexionando. Si bien no era el cuerpo que quería la curiosidad me gano. Bernie no era mi personaje favorito, pero no puedo negar que quería verla también.

Me desvestí hasta quedar en ropa interior, modelé mi cuerpo frente al espejo. Ahora era una chica, no era lo que esperaba, pero no me disgusto al verme en bragas.

—Bernie tiene cierto encanto, no lo niego.

En ese momento tocaron la puerta. Entré en pánico, no se porque, pero no podía hablar. No solo había obtenido el cuerpo de Bernie sino también su timidez.

—Bernadetta despierta. Debes de salir de tu cuarto. —grito la mujer.

—M...d… vo… voy…—no pude si formar una frase completa.

Reconocería esa voz donde fuera, era Edelgard mi amor. Pero por alguna razón su voz me inspiro miedo y temor. Esos eran los sentimientos de Bernie, no los míos.

Pensé en salirme y reiniciar el juego, pero ¿no debería de aprovechar el error? No era el cuerpo que quería, ni siquiera era un chico, pero ser una chica pequeña y miedosa era algo que quería experimentar, aunque sea un poco.

Busqué su uniforme, el más limpio que tenía y me lo puse. Era extraño usar falda y calcetas largas, me sentía linda.

Me costó mucho abrir la puerta para salir, la fobia social que caracterizaba a Bernadetta era parte de mi ahora y pensar en socializar paralizaba mi cuerpo. Yo era un chico sociable y extrovertido así que esto era completamente nuevo para mí.

Camine por el colegio que conocía como la palma de mi mano, escondiéndome de todas las personas que pudiera. Cuando alguien me saludaba quedaba petrificada y huía despavorida.

Cuando llegué al salón de clases fui a una esquina sin hacer el más mínimo ruido, no quería llamar la atención de mis compañeros de clase. El lugar estaba lleno de todos los personajes del juego, hasta adelanta de todos estaba Edelgard a líder de las Águilas Negras, se veía hermosa y divina. Su porte regio la hacía resaltar, pero ahora en lugar de enamorarme o desearla solo sentía el miedo que sentí antes. No quería llamar su atención, mi sueño siempre fue conocerla, pero ahora no podía ni mirarla a los ojos.

Las clases pasaron conmigo intentando no ser notada, iba todo bien hasta que llego una clase que no esperaba. El Profesor no era otro que Byleth, el avatar que se supone que sería. Al verlo algo dentro de este cuerpo despertó.

El cuerpo que sería mío excitaba mi nuevo cuerpo, me ponía roja de la pena ver al Profesor. Pero no pude resistir y me quedé viéndolo toda la clase pensando en él.

Regrese a mi cuarto al termino de la clase y los entrenamientos, no pude resistirme, me quite toda la ropa y me empecé a tocar. Desde esa clase estuve caliente todo el día y debía de hacer algo.

Estaba enamorada del Byleth masculino, él era el protagonista que podía relacionarse con todos los personajes y ahora me tenía a su merced.

—Debe de tener Support A con él, es por eso que pensar en él me pone así. Si llego al Support S con este cuerpo entonces…

Mis pensamientos se interrumpieron con el mayor orgasmo que tuve en mi vida. No solo lo sentí en la punta del pene como cuando era hombre, fue una descarga que atravesó todo mi cuerpo y me hizo sentir en las nubes, y lo mejor de todo era que me quedé con ganas de más. Sin importarme mucho mi situación actual seguí con otra ronda y otra durante toda la noche hasta quedar exhausto.

Los días que siguieron fueron similares en rutina, iba a las clases siendo casi invisible, entrenaba con mi arco. Había mejorado mucho estos días, la primera vez que tome uno no podía ni agarrarlo bien pero ahora era como si hubiera entrenado toda mi vida con él, puede que sea igual que la verdadera Bernie.

Aproveche para visitar mis lugares favoritos del juego y conocer el Monasterio de primera mano.

—Este lugar es asombroso, cuando sea Byleth no será lo mismo pues no será mi primera vez aquí —decía en voz baja.

Conocía el calendario de memoria por tantas veces que había jugado este juego, durante estos días no íbamos a salir a luchar, era una suerte puesto que aun no me sentía lista para estar en el campo de batalla.

Junte todas mis fuerzas para pasar tiempo con Shamir, era otra arquera de los Caballeros de Seiros. Logre entrenar y aprender nuevas tácticas con ella. Parecía fría y distante, pero para alguien con pánico era una increíble maestra.

El tiempo con Edelgard fue todo lo contrario. Mi sueño era estar en este mundo para pasar el tiempo con ella. En el juego está enamorada de Byleth, pero no soy él. Soy Bernie y me trata como tal.

Tuvo que soportar sus gritos, sus correcciones y su presencia. La Bernie original le tenía miedo y ahora yo también. El deseo sexual que tenía por ella se había esfumado, ahora pensaba que era malvada y que ojalá se alejara de mí.

Sin embargo, con Byleth todo era completamente diferente. Era el único personaje con el cual podía hablar normal, más o menos. Era raro escucharlo porque en el juego no hablaba, conocía todos sus diálogos, pero aun así este cuerpo estaba enamorado de ese avatar.

—Ven conmigo —dijo Byleth después de platicar con él sobre el futuro y mis temores que no eran los míos, sino los de este cuerpo.

—¡Basta! ¿A dónde vamos? No me hagas ir…

Me tomo con sus brazos y me llevo hasta la Torre de la Diosa.

—¿Qué hacemos aquí? Esto es todo… estamos solos… el momento perfecto —sabía lo que seguía y no estaba preparada para eso— Me vas a matar ¿no?

—Yo nunca haría eso —dijo Byleth mientras sacaba el anillo que perteneció a su madre— Te amo, Bernie. Quiero que tengas esto.

—No sé qué decir. ¡Acepto! Por supuesto que acepto. Te amo muchísimo. ¡Vamos a ser muy felices juntos!

No eran mis palabras eran las de Bernie, pero a su vez también eran las mías. No sabía donde acababa ella y donde empezaba yo. Las líneas cada vez eran más difusas. Cada día que pasaba era más Bernie y menos yo.

Byleth en lugar de llevarme a mi habitación me llevo a la suya, sabía lo que seguía a continuación y no me opuse. También lo quería.

Me cargo y me puso con cuidado en sus aposentos. Empezó a besarme sensualmente, yo no solo había dejado de luchar, sino que ahora buscaba sus besos.

Estaba caliente, me quise quitar el uniforme para quedar en sostén y las bragas frente a Byleth, pero él no espero a que me quitara ni una pieza de ropa. No se inmuto ni un poco y bajo su cabeza a mis pechos que no eran muy grandes y empezó a besarlos con el mismo cariño que antes. Era extraño que lo hiciera, tenía la ropa puesta, pero busco un espacio para meter su cabeza y tocarlos y besarlos.

Después bajo su cabeza aun más e hizo lo mismo con mi vagina. Hizo a un lado mis bragas con su brazo y empezó a comerme el coño. Mi cuerpo estaba caliente, ya no me importaba que hubiera sido un chico. Sabía lo que quería y lo iba a conseguir esta noche.

Me arme de valor y lo empuje, baje sus calzoncillos hasta encontrarme con su pene y empecé a chuparlo. Cuando estuvo húmedo sabía que era el momento.

—Penétrame por favor —dije con la voz bajita y aguda que ahora me pertenecía.

No tuve que repetirlo dos veces porque él alineo su miembro y con la fuerza de su emblema empezó a penetrarme sin parar.

Los gritos de Bernie, mis gritos se escucharon en toda la academia estoy segura. Cuando alcancé mi primer orgasmo sentí que me moría. Había visto las estrellas, era mejor que como hombre. Era el mejor sexo que había tenido en la vida y lo mejor es que aún no acababa.

Para hacer la historia más corta Byleth me hizo venirme muchas veces, termine con mi vagina llena de semen agotada en sus brazos, pero feliz y satisfecha.

El día siguiente en la mañana desperté antes que él. Estos días como Bernie habían sido asombrosos, mi idea inicial era ser Byleth Hombre para salir con Edelgard, pero ahora después de lo que había vivido estaba pensando en ser Byleth mujer para que me follaran todos los estudiantes de la academia.

Intente abrir el menú para regresar a mi cuerpo. Me gusto lo que viví, pero quería un descanso. Sin embargo, no pude encontrarlo por ninguna parte.

“Mierda, donde esta. ¡Donde esta!” pensaba con desesperación.

Estaba a punto de volverme loca cuando un mensaje del sistema apareció frente a mí.

“Permisos de administrador requeridos. Solo el USUARIO: Byleth puede abrir los comandos especiales”.

Quede helada al leer ese mensaje. El programa había designado a Byleth el personaje que había elegido como administrador. El sistema pensaba que yo era él. Debido al bug no sabía que había quedado atrapado en el cuerpo de Bernie.

—Eso quiere decir que estoy atrapado en este cuerpo para siempre… o hasta que actualicen el sistema y alguien me saque de aquí.

Un sonido me saco de mis pensamientos. Era Byleth que se estaba despertando. Yo aun seguía medio desnuda después de la ronda de sexo que tuvimos. Sentí el semen seco en mi vagina.

“Bueno, si todas las noches son como esas… hay peores lugares en donde quedar atrapado”.

Fui a despertar a mi nuevo prometido. No era la vida que esperaba, pero al final de cuentas no me quejo. Yo soy Bernie ahora me guste o no.

 

FIN.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Despedida de soltera inusual

Buen día a todos, hoy quiero traer la primera colaboración al blog. Les presento a ton911, me ayudo a ilustrar esta historia y me dio feedback para hacerla realidad. Pueden visitar su cuenta de X https://x.com/EndersonRoa6 para ver más de sus increíbles dibujos.

Es la primera vez que trabajo con alguien más en historias de este estilo, la idea de esta historia ya la tenía pero iba a ser más corta, cree el borrador pero ton911 fue quien diseño a los personajes y después ilustro muchas situaciones que me ayudaron a darle más volumen a la historia y traerles el resultado que verán a continuación.

A pesar de ser la escritora fue ton911 quien le dio vida a las chicas, yo hice una pequeña descripción de ellas pero fue gracias a sus dibujos que se definieron como tal e incluso agregue más escenas para que encajara mejor con sus ideas.

Esta fue una gran experiencia y espero que no sea la ultima, espero trabajar tanto con ton911 como con más personas de esta comunidad en el futuro. Antes de irme les vuelvo a recordar que revisen su trabajo en su cuenta de X y sin mas preámbulo los dejo con la historia del día de hoy.

Despedida de soltera inusual

En una tarde de otoño como cualquier otra, Mayra y sus amigas llegaban emocionadas a la playa más lujosa que podían costear, era cara, pero era su despedida de soltera y se merecía lo mejor.

Tyler, el prometido, había pagado más de la mitad del costo. Amaba tanto a su prometida que solo quería verla feliz.

—El amor de mi vida se merece lo mejor —decía antes de despedirse de ella en el aeropuerto.

Era toda una semana de diversión en unos de los mejores resorts del país, consiguieron los boletos “baratos” debido a que era una época de turismo baja.

Mayra era hermosa, una chica de pelo morado con un cuerpo delgado y unos pechos redondos bien formados sin olvidarnos de su trasero de buen tamaño. Era la más hermosa de su grupo de amigas, pero las demás no se quedaban atrás. 

Zoé era una rubia, de estatura pequeña pero muy sexy. Sus pechos eran enormes y a ella le encantaba presumir sus atributos. A diferencia de las demás usaba un slingshot bikini que no dejaba nada a la imaginación. 

Paola era una pelirroja extrovertida de gran personalidad. Su cuerpo era muy parecido al de Mayra. Ella no se guardaba nada para ella, todo lo que pensaba lo decía sin tapujos, eso la metía en muchas situaciones divertidas e incómodas por igual. 

Vivian era todo lo contrario a sus amigas. Era la introvertida del grupo con una personalidad opuesta a Paola, era la más alta del grupo, su cabello era azul y usaba lentes pero tenía un increíble cuerpo, solo que lo ocultaba todo debajo de su ropa. Pero no les engañe la fachada de chica inocente, detrás de las puertas era una persona completamente diferente. 

—¡Están listas chicas! Sol, playa y chicos lindos ahí vamos —Paola se detuvo para mirar a Mayra— menos tu cariño. No es mi culpa que te quieras casar. 

—No necesitaré nada de eso cuando me case con Tyler. 

Las chicas buscaron sus bikinis y antes de salir se detuvieron. 

—¿En serio vas a usar ese bikini? —le dijo Paola a Zoé. 

—¿Qué? Estas celosa que todos los chicos lindos no me quiten la vista de encima. 

Paola no supo qué más argumentar así que dejaron de discutirlo y se fueron a la playa para pasar el rato. Tenían planeado tantas cosas por hacer, desde tomar el sol, ir a tomar algo a la barra como ir a nadar al mar. 

Por desgracia todo su plan se interrumpió cuando a mitad del día se nubló y empezó a llover por lo que tuvieron que regresar a su habitación empapadas y tristes. 

—Tenías que elegir la peor época para casarte y tener tu despedida de soltera —gruño Zoé. 

—Los boletos estaban baratos. Además tu fuiste quien escogió el lugar. Mi plan era… 

Las chicas empezaron a discutir mientras Vivían iba a su mochila buscando algo que quería compartir con sus amigas. 

—Chicas… ¡CHICAS! —grito la introvertida. 

Las demás callaron, sabían que cuando Vivían gritaba era porque lo que iba a decir era muy importante. 

—Puede que el día en la playa se haya arruinado, pero traje esto —les mostró una caja con una etiqueta que decía Cambio X— era mi sorpresa. Lo iba a guardar para otro día, pero viendo como está el tiempo pensé que podríamos estrenarlo.

—¿Cómo conseguiste eso? Pensé que eran ilegales —dijo Mayra.

Cambio X era el nombre de unas pastillas que al tomarlas cambiaban tu género, dependiendo del color (azul y rosa). Desde que se volvieron ilegales es difícil de encontrarlas, pero en el mercado negro siempre se pueden encontrar si sabes buscar bien.

—¿Cómo lograste pasarlas por la seguridad del aeropuerto? —decía Zoé.

—Eso no importa, ¿las quieren usar o no? —dijo Vivian.

Las chicas se miraron una a la otra durante unos momentos pensando en qué hacer.

—Hay que usarlas —dijo por fin Paola— hay que alocarnos. Para eso estamos aquí —miro a Mayra— te prometí la mejor despedida de soltera de la historia y lo voy a cumplir.

—¿Y quién se la va a tomar? —preguntó Mayra.

Todas las otras chicas la miraron.

—Todas sabemos que no puedes acostarte con nadie así que la única forma… —decía Zoé.

—…es que seas tú quien las tome —completo Vivian.

Mayra pensó en alguna defensa, pero sabía que no había escapatoria para eso, además de que tenía mucha curiosidad por experimentar ser un chico.

—Solo por una noche. ¿Está bien?

Las demás rieron, Vivian le dio una de las pastillas. Al principio la chica dudo, pero al final se armó de valor y se tomó la pastilla azul.

El efecto no tardó mucho en mostrarse, poco a poco su altura y masa muscular aumentaron. Sus amigas le ayudaron a quitarse el bikini para no quedar atrapada en eso.

Sus facciones iban perdiendo su toque femenino y se iban volviendo masculinas, la testosterona en su cuerpo hizo que le saliera vello en algunas partes del cuerpo y terminó con grandes músculos y con el cabello del mismo color.

Cuando el cambio terminó, quien estaba frente a ellas no era su amiga Mayra, sino un chico grande, viril y fuerte. Que podría pasar sin problemas como un hermano perdido de ella.

—Te ves bien —le dijo Zoé mirándola de arriba a abajo— muy bien.

—En serio eres un hombre —dijo Paola viéndole el paquete que ahora tenía— y estás bien dotada, digo dotado.

—¿Cuál será tu nombre para esta noche? —le dijo una Vivian que no ocultaba su emoción.

Mayra se quedó pensando. Se fue al espejo para verse y hacer poses en su nuevo cuerpo. Se sentía tan bien como se veía.

—John. Llámenme John esta noche.

Mayra ahora John estaba en el centro de la habitación desnuda con todas sus amigas mirando su nuevo cuerpo.

—Entonces... ¿Cómo funciona esto? —dijo el nuevo hombre señalando su nuevo miembro.

Las demás chicas no le hacían mucho caso, estaban hipnotizadas por el semental frente a ellas.

—Es más grande que el de mi ex —dijo Paola.

—Y más grueso que el del mío —la apoyo Zoé.

Vivían fue la primera en dar un paso y se agachó para darle un toque con uno de sus dedos. El nuevo pene de Mayra creció un poco.

—¿Y se supone que ella es tímida? —dijo Zoé al ver a su introvertida amiga tomar la iniciativa.

John se puso rojo como tomate. Era muy vergonzoso estar desnuda frente a sus amigas como alguien del género opuesto y ver cómo un solo toque de una de ellas había sido suficiente para excitar su nuevo miembro.

—Yo fui quien trajo las pastillas, lo justo sería que fuera la primera en probar —mencionó Vivían quien ahora tomaba el pene con toda la mano.

—Para mí es justo —le apoyó Paola.

Vivían se agachó y empezó a mover el nuevo miembro de Mayra arriba y abajo con mucho cuidado. Después cuando tuvo un buen tamaño usó su boca y se metió todo.

Empezó a chupar, usando su lengua para probar el sabor. John no podía articular una palabra, estaba en el cielo. Era su despedida de soltera pero ahora ella era el juguete que estaban usando.

—¡Vamos tú puedes! —gritaban las otras dos chicas.

A pesar de ser tímida se podía notar que a Vivían le sobraba experiencia en esas cosas, John no supo cuando pero cuando se dio cuenta había puesto sus manos en la cabeza de Vivian y la empujaba más y más. Duró así hasta que no aguanto más y eyaculó dentro de la boca de su amiga que se tragó todo como una profesional.

—Sabe bien —dijo Vivían después de tragarse todo.

John solo cayó en la cama rendido pensando en todas las sensaciones que sintió por primera vez.

—La noche es joven —dijo Zoe mientras Vivían fue a buscar algo en el armario— esta lluvia no nos dejó salir, pero eso no nos impide divertirnos. Vamos al bar del hotel.

—Pero yo… —intentó protestar John aún embriagado por el orgasmo que acababa de tener.

—Toma esto —le dijo Vivían mientras le aventaba ropa— sabía que si íbamos a usar la pastilla esto podía ser útil. Es la ropa de mi ex, espero que te quede bien.

Al nuevo hombre no le quedó de otra que empezar a vestirse, las chicas hicieron lo mismo, pero John intentó apartar la mirada de ellas, verlas en diferentes estados de desnudez hacía que sintiera cosas extrañas en su cuerpo.

Salieron de la habitación listos para la noche. John vistiendo un conjunto simple, era la primera vez que no tardaba más de media hora en vestirse. Paola, quien no se despegaba ni un instante de él, vestía el vestido morado que ella trajo.

—Ahora no eres una mujer, y sería un desperdicio no usarlo —le dijo al vestirse.

Vivian usaba un vestido rosa muy corto que Zoé le compró a pesar de sus quejas.

—En ese lugar nadie te va a conocer, tienes que verte sexy, es la despedida de tu amiga.

La rubia por otro lado usaba su mini vestido azul sin sostén. Ella estaba orgullosa de como hacía resaltar su cuerpo.

Ir a un bar como hombre era completamente diferente a ir como una chica, nadie le miraba como un pedazo de carne o la conquista de una noche, en realidad nadie le miraba era completamente invisible para casi todo el mundo y eso le gustaba mucho a John.

No tenía que cuidar que alguien pusiera algo en su bebida o a personas queriéndole invitar un trago para llevarla a una esquina. Pudo disfrutar de la música, el ambiente y de la plática con sus amigas.

—Oye nena, no quieres ir conmigo a la barra y después… —Un hombre se le acercó a Paola.

—Amigo déjala en paz. Ella solo quiere pasar el rato con sus amigas —dijo John mientras alejaba al sujeto de la mesa.

—Eres su novio o que —dijo el hombre amenazando.

—Soy su amigo, y sé muy bien que no te quiere cerca.

El hombre golpeó a John en la cara, era el primer golpe que recibía en la vida. Nadie le había levantado la mano cuando era una chica, pero en su primera noche como hombre alguien ya lo había golpeado y no le molestó para nada.

—Golpeas como una niña —dijo antes de regresarle otro golpe con el que tumbó al hombre borracho.

—¡Nuestro héroe! —gritaron las chicas.

—Vámonos a la habitación. Estos tipejos van a seguir molestandolas si seguimos aquí.

En el camino de regreso se podía sentir la tensión sexual entre las cuatro personas, lo que sucedió en la habitación, el alcohol que habían bebido y la escena en donde John se hizo el héroe era suficiente para lo que sucedió a continuación.

—Es hora de recompensarte al príncipe azul —le dijo Zoé al entrar.

—No sé si pueda, después de que Vivían me hiciera la mamada…

—Apenas estamos empezando nena, digo nene —le dijo Paola mientras le entregaba una caja con Viagra.

—Esta noche vas a disfrutar la experiencia masculina antes de volverte una esposa. Tal vez así sepas cómo tratar a tu marido a partir de ahora.

John corrió a la ducha para tener un momento de paz para sí mismo. Se preguntaba si era malo que le haya gustado golpear a ese hombre y que el orgasmo que alcanzó antes haya sido el mejor orgasmo que tuvo en la vida, cuando era mujer nunca experimentó algo igual. Fue breve pero fuerte, se había sentido satisfecha a diferencia de cuando intentaba tener orgasmos con su vagina.

Se miró en el espejo sola por primera vez desde que se transformó en hombre. La persona que le devolvió la mirada bien podía pasar como su hermano, una versión mejorada de él. Era muchísimo más alta, tenía algo de musculatura y además su nuevo aparato ahí abajo era bastante grande, Vivían que lo había estrenado lo sabía muy bien.

—Con razón ellas se me quedaban viendo, no estoy tan mal.

Unos golpes en la puerta interrumpieron su concentración.

—Ya te tomaste el viagra. Es nuestro turno —gritaba Zoé desde el otro lado de la puerta.

John tomó la pastilla. Había decidido ser un hombre está noche y como miembro temporal del sexo masculino debía de cumplir su palabra.

"Técnicamente no estoy engañando a mi novio si no me penetran" pensaba John en un intento de no sentir que estaba traicionando la confianza de su novio. Si bien nadie la penetraría a ella, ella si penetraría a sus amigas.

John cerró los ojos, tragó su saliva y abrió la puerta sólo para encontrar a sus amigas vistiendo las lencerías más sexys que tenían. Ella estuvo ahí cuando las compraron, incluso se las probó ella misma pero ahora con un cerebro masculino todo lo veía de una manera completamente diferente.

—Cierra la boca galán, no queremos que entren moscas —le dijo Paola.

Las mujeres se le acercaron como un león se acerca a su presa. John estaba indefenso frente a esas tres mujeres que solo tenían una cosa en mente esa noche.

—No podemos... —intentó razonar Mayra.

—Queríamos disfrutar la playa e ir a un club de strippers masculinos contigo, pero ahora te tenemos a ti —dijo Zoé.

—Y queremos agradecerte por defendernos en el bar —completo Vivían.

Empezaron a acariciar al ahora hombre, tocando sus muslos, sus abdominales y sus fuertes brazos que ahora tenía. Una mano de una de las chicas tocaba de vez en cuando su trasero y otra mano tocaba su miembro ya erecto.

A Mayra hacía 2 horas no le interesaba lo más mínimo la anatomía femenina, ella era una mujer después de todo, pero ahora era John, sus nuevas hormonas y su nuevo libido hizo que los pechos, que a ella le molestaban cuando era mujer, ahora se le hacía lo más sexy del mundo y estaba hipnotizado con las tetas de sus amigas.

—Creo que es hora ¿No lo creen chicas? —dijo Vivían.

Todo sucedió tan rápido para John, la ropa desapareció en un segundo, sus amigas se turnaban con su polla, iba de boca en boca sin descanso.

Mientras una de ellas lo besaba a otra le tocaba las tetas y otra se dejaba penetrar con el semental.

Primero fue Zoé, la chica rubia parecía fuerte por fuera pero cuando estaba en la cama era super sumisa. John la dominó sin problemas, lr tocaba sus grandes tetas e incluiso tuvo sexo anal y ella pedía y rogaba por más.

Vivian no podía esperar a continuar con lo que dejaron inconcluso antes de salir al bar. Con más confianza esta vez le hizo una rusa a su antigua amiga que no opuso resistencia como la primera vez, se calentó cuando John la ahorcaba mientras la penetraba por detrás.

Paola no era como las otras dos. A ella le gustaba dominar a su hombre y John no era la excepción. Lo trató como un juguete, lo tiró al piso mientras ella le pisaba la polla con su pie. Lo hizo correrse sin que él pudiera tocarla, ella pensaba que estaba al control pero John se levantó y la tomó por sorpresa, le dijo cosas sucias mientras le daba por detrás sin descanso hasta que terminó dentro de ella.

Después las puso en fila e iba penetrando una por una, la resistencia que ahora tenía era sobrehumana y las mujeres en verdad amaban a su provisional amante, sabía dónde tocarlas, cuando hacerlo y cómo hacerlo. Cada embestida tenía un propósito y ellas alcanzaron el orgasmo varias veces, era el hombre perfecto y tenía sentido porque ese hombre fue una mujer.

Estuvieron hacía varias horas hasta quedar rendidas en la cama llenas de fluidos.

Todas despertaron en la mañana, el efecto del Cambio-X había terminado, Mayra despertó desnuda junto a sus amigas que parecían satisfechas de la noche anterior. Se tocó un poco pensando en lo que había sucedido esa noche, no pensó que algo así pasaría en su despedida pero estaba feliz de haberlo experimentado.

—Me encanto, fue una de las mejores noches de mi vida. Ojalá a Tyler le guste lo que aprendí esta noche cuando sea mi esposo —les dijo Mayra a sus amigas.

—Sabes traje una caja completa de Cambio-X, puedes aprender muchas más cosas toda la semana —decía Vivían.

—Aún no has ido a la playa como hombre —mencionó Zoé.

—Es una semana larga, y creo que John la va a disfrutar mucho —dijo Paola.

Mayra sonrió, esta despedida de soltera la iba a recordar toda su vida.


FIN.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

La pequeña Miriam

El día de hoy tengo una pequeña cap simple, sencilla y divertida. Mañana hay otro descanso. Estoy emocionada por compartir lo que tengo preparadas para este mes y el siguiente. Tanto historias, captions y traducciones. Espero les gusten.

lunes, 3 de agosto de 2026

Será mejor que uses tu nuevo cerebro

Estos días no he tenido mucho tiempo para invertirle al blog. Una vez más no tengo el link de la publicación original. Cuando este más libre voy a hacer una investigación para darle los créditos correspondientes y trabajar en las mejores de calidad de vida que les prometí.

Esta caption me gusto mucho, ojala la disfruten.

domingo, 2 de agosto de 2026

Un favor

Esta es una entrada especial. El día de hoy tocaba una caption traducida pero lo recorrí al día de mañana (la siguiente parte de la Sirena sigue para el día 4).

Estaba experimentando haciendo captions con la app de un celular en lugar de usar el Photoshop que normalmente uso, no sé si les guste el resultado.

Aquí viene la pregunta para ustedes: ¿Les gustó? ¿Les gustaría más captions de ese estilo?

Ya tengo varias hechas, pero primero quiero ver si funcionan antes de hacer más. Esto no cambia nada de lo que tengo planeado, voy a seguir con las historias y las traducciones, solo serían un agregado más.

Se despide Mel Brown.

jueves, 30 de julio de 2026

Yo, mío, mi, mía, mí, mismo (6/6)

Al final están mis comentarios del día. Lean la historia antes de leerlos porque tienen spoilers del final.

Parte Anterior

Parte VI

Cada día la veía menos, me entristecía pensar que habíamos perdido lo ”nuestro”. Por suerte las siguientes semanas cambio para mejor.

Celebramos su ascenso con sus amigos, se alegro cuando conseguí un nuevo trabajo en donde me pagaban muchísimo más dinero.

Pasamos los días con mis amigos, ellos se alegraron de verla y ella lloro al volverlos a ver, fue raro ver como se reencontraban, sobre todo para ellos pues seguían viéndome a mí, pero desde la perspectiva de ella fue casi un año sin hablar con ellos.

—Se que suena gay, pero estas muy buena JoseMa —dijo uno de ellos.

—Como puede ser que tengas mejor gusto que yo —le decía una de mis amigas a MariJo— incluso tienes mejor cuerpo.

—Una amiga del trabajo me dio su rutina de gimnasio y me ha funcionado. También la genética ayuda. Creo que Industrias Klooni mejoro mi cuerpo. Dentro de todo lo malo por lo menos me puso buenos genes —dijo MariJo.

Es cierto lo que decían, se había vuelto muy bella y muchas veces me encontraba mirándola cuando estaba medio desnuda en nuestro hogar. Es raro no solo porque era muy parecida a mi familia sino porque a pesar de todos los cambios aún era “yo”.

—¿Puedo invitarla a salir? —decía un amigo.

—¿Por qué me pides permiso a mí? —le respondo con otra pregunta.

—Es como si fuera tu hermana y además es como si fueras tu. Si te pidiera salir ¿saldrías conmigo?

—Obviamente no. Te botaría y te golpearía si me lo preguntaba.

—Lo bueno es que ella no eres tú. ¿Entonces?

—Inténtalo, pero no me hago responsable de lo que te haga.

Haciendo caso omiso de mis advertencias fue a invitarla a bailar y acepto para mi sorpresa. Bailaron un rato, él le dijo algo al oído, ella solo rio, le respondió y él regreso triste a la mesa en donde estábamos sentados.

—Bueno, ¿Cómo te fue? —le dije ya sabiendo la respuesta.

—Tenías razón, dijo que le agradaba y todo eso pero que no era su tipo. Sinceramente conociéndote pudo ser peor.

—Puede que haya cambiado pero algunas cosas siguen iguales.

La noche era joven y seguimos tomando hasta que no pudimos más, nos despedimos de ellos y ella y yo regresamos a casa.

El ambiente era raro, las última semanas había una tensión entre nosotros que estuvimos evitando afrontar pero el alcohol derribo las barreras que había entre nosotros y dentro de nuestra casa nos empezamos a besar. Un beso que sabíamos que estaba mal.

Muchos pueden decir que soy un narcisista, yo lo negaría la mayoría de las veces, pero esa noche, o esa noche.

No solo fue un beso, fueron varios. Poco a poco me iba desvistiendo quitando la chamarra y después la camisa, ella se quitaba el vestido otoñal que estaba usando.

Nos levantamos y nos fuimos a mi cama, la acción siguió ahí. De pronto ella estaba en ropa interior, se quitó el brasier y dejo al desnudo su pecho. Fui la primera vez que los vi, eran grandes y hermosos, los empecé a chupar.

A ella le gustaba, me quite los pantalones y el bóxer hasta quedar desnudo, ella se quito la braga con moñito rosa que estaba usando y quedamos sin ropa frente a frente. Seguimos con el forcejeo un rato, ella gemía con los juegos previos que estábamos haciendo, pero cuando llego la hora de la verdad. Cuando estaba a punto de penetrarla me detuvo.

—No, espera no podemos hacer esto —grito.

Salió de la cama. Recogió su ropa y fue a esconderse al otro cuarto. Pude notar una lafrima en su rostro. Me dejo solo en la habitación. Menos caliente y más calmado empecé a procesar todo lo que había pasado y me puse triste y nervioso por lo que había pasado. Ambos sabíamos que las cosas no volverían a ser como antes. Puede que eso fue el detonante de algo que sabíamos que iba a suceder eventualmente.

Escuche su llanto.

—¿Quieres hablar? —le dije detrás de la puerta. No obtuve respuesta. Ni yo mismo quería hablar de ello.

—Esto no está funcionando —fue todo lo que dijo.

Tenía razón, pero eso no solo lo dijo por lo que casi sucede esta noche.

Salí y me fui a quedar esa noche con otro amigo. Regresé el día siguiente en la tarde y encontré la casa vacía sin un alma dentro. Al entrar note que no estaban sus cosas, como si ella nunca hubiera existido.

La habitación era mía una vez más, solo dejo una nota en la mesa de la sala.

“Hola yo. Antes que nada, quiero decir que nada de esto es tu culpa o culpa de nadie. Era algo que iba a suceder tarde o temprano.

Soy la persona en el mundo que mejor que conoce, nadie lo hace tanto como yo. Se lo que piensas de mí, se cómo me miras en la mañana y mentiría si no te digo que empezó a gustarme.

Intente volver a hacer mi vida, nuevo trabajo, nuevos amigos y funciono, la mayor parte del tiempo, pero ahora me doy cuenta que esto nunca iba a funcionar a largo plazo.

He cambiado, ambos lo sabemos. Yo soy yo, no tu. Ya no más. Me siguen gustando las mujeres (la mayoría de las veces) pero ahora creo que podría ser bi.

La tensión sexual entre nosotros, verte todos los días me hace imposible seguir avanzando, todos los días al verte recuerdo lo que he perdido.

Ayer quería hacerlo para cerrar esto, pero no pude. Lo lamento.

Me debo de ir, debo de alejarme de ti para vivir mi vida. Alejarme de los fantasmas de mi pasado y eso solo lo puedo hacer si tu no estas en ella.

Podemos vernos algunas veces, pero creo que este es el adiós final y definitivo.

Te amo, no como un clon o como un amante sino como una hermana. Quiero que olvides todo lo que paso ayer, fue un error y espero que lo entiendas.

Espero que en el futuro cuando todo esto quede atrás y yo pueda forjar mi identidad lejos de ti podamos volver a reencontrarnos.

Con amor, MariJo.”

Deje la carta en el suelo. Llore un poco esa noche. Una parte de mi murió ese día.

No deje de verla, con el paso de los años la veía en nochebuena y navidad con mis padres. Mis amigos me contaban cuando la veían ciertos días.

Con el paso de los años pude ver todo en perspectiva y me di cuenta que ella quería ser un humano real no solo la otra parte de alguien más.

Mi vida desde entonces ha seguido, vivo con mi esposa e hijos feliz y espero que ese reencuentro que nos prometimos hace años algún día llegue.

Se que llegara estoy seguro, mientras tanto yo soy yo y ella es ella. Somos iguales en el fondo, pero tan diferentes a la vez.


FIN.


No me gusta leerme a mi mismo, es raro. Ahora imagínense despertar como mujer (u hombre depende del caso) y ver que tu no eres el yo original sino un clon con todos los recuerdos. Imagina verte, no como una foto o un video, ni siquiera como un espejo. Es algo raro e intrigante. Y es lo mismo para ambas partes.

Cuando idee la historia al principio estaba desde el punto de vista de MariJo pero después de pensarlo decidí que era mejor hacer una historia del cambio desde un punto de vista externo. Para darle un poco de originalidad al asunto.

Ya hablando del ultimo capítulo: Al leer este final de nuevo al principio sentí que las escenas sexuales eran innecesarias y puede que sí. Pero después de leerlo varias veces más me di cuenta (aparte de que necesitaba reescribir casi todo) que en verdad era algo necesario para la historia. Puede que a muchos de ustedes no les guste esas escenas pero creo que era el detonante necesario para que MariJo se vaya de la vida del protagonista para rehacer su propia vida. Además, ¿ustedes mismos no lo intentarían? Yo no lo sé, pero lo pensaría.

Espero que hayan disfrutado la historia  y el final. Esta fue una idea que siempre quise escribir y me gusto como quedó. El problema ahora es que me gustó mucho que me arrepiento de no haberla hecho más grande, más capítulos viendo a nuestros dos protagonistas conviviendo y haciendo cosas mundanas.

Esta es la última historia y publicación del mes. Mañana siguen unos anuncios y tengo muchas cosas que decir. Me despido por el día de hoy. Nos vemos.

domingo, 26 de julio de 2026

Yo, mío, mi, mía, mí, mismo (5/6)

Releyendo la historia meses después de escribirla me doy cuenta que es mejor de lo que pensaba. Tal vez el yo que la escribió no es el mismo yo que la esta leyendo ahora. Las cosas cambian le gusten a nuestro protagonista o no.

Parte Anterior

Parte V

Adaptarse a una nueva vida es difícil, no se sí yo podría hacerlo, pero lo gracioso es que me estoy viendo a mí mismo hacerlo.

Vivir con una compañera de cuarto es raro y más si comparte muchos de tus mismos gustos y sabe en lo que estas pensando la mayor parte del tiempo.

Vamos al baño las mismas horas, queremos comer lo mismo y nos peleamos por querer algo al mismo tiempo. Ella y yo somos uno mismo.

Después de algunas semanas consiguió un trabajo, no tan bueno como el mío, pero le daba lo necesario para vivir y hacernos la vida más fácil a los dos.

—No entiendo como las mujeres han soportado años respetando el uniforme cuando es sexista e incómodo.

Una falda, medias y unos zapatos con elevación, no es por ser narcisista, pero me veía sexy usando eso, si yo trabajara ahí miraría de reojo a todas las mujeres que pasaran cerca de mi área de trabajo.

—Se lo que piensas, pero no es cómodo. Me siento como un trofeo que solo sirve para servir café y servir a los hombres.

—Vamos no es tan…

—¿Quieres usarlo y comprobarlo? Lo único bueno es que pagan decente y no esta muy lejos de aquí. Ya que no me quieres prestar el auto…

—Mi auto.

—Nuestro auto recuerda. Yo también trabaje y sude para comprarlo. Es mi bebe.

—Yo fui quien lo hizo, yo soy el yo real no…

Sabía que la había cagado. Se me quedo mirando y después se fue llorando al baño. Intenté sacarla de ahí pero no pude. Paso toda la noche en ese lugar y no pude dormir por el arrepentimiento.

Pasaron varios días antes de que volviera a dirigirme la palabra y aun más para poder conversar con ella normalmente justo como lo hacíamos antes de esa conversación.

—He ido a comprar ropa con una compañera de trabajo —me comento— no me mires así, ella sabe todo. En realidad, toda la oficina lo sabe, lo dije en mi entrevista y el rumor se esparció como pólvora el primer día. Tal es por eso que me contrataron, para generar morbo.

Me sentía incomodo, no quería que las personas supieran eso. Como tal eso no me afectaba directamente, quien sufría toda la discriminación y el morbo era MariJo pero aun así se sentía raro.

—Es raro, tener que usar este tipo de ropa. No es muy diferente a la que he estado usando todo el tiempo aquí, pero esa era la ropa de Rosario, esta ropa yo la escogí (con ayuda). Creo que oficialmente soy una chica a la que le gusta ropa femenina.

Su nuevo guardarropa no era relevador ni algo remotamente parecido, pero no es algo que yo u otro hombre hubiera escogido. No era ropa que un hombre le regalaría a otra mujer, era ropa que una mujer compro para si misma. Era algo pequeño, pero en ese momento supe que, aunque sea un poco ya no éramos la misma persona.

La vi ir y regresar del trabajo, salir y volver con sus nuevas amistades mientras que yo hacía lo mismo con las mías.

Ella por respeto a mi decidió no involucrarse mucho con mis/sus amigos, le dolía no poder volver a verlos, ser cercanos a ellos, pero era raro para todos y me dije que era lo mejor. Así que decidió crear su propia vida fuera del trabajo

—Oye fui por snacks, no íbamos a ver…

—Lo siento, hice planes con Chloé —me dijo— puedes ver el episodio de hoy, mañana me pongo al corriente.

Salió de la casa dejándome solo. No es que no me guste estar solo, pero tener a alguien que me entienda era algo a lo que me había acostumbrado y se había esfumado una vez más.

—Es raro —le comenté a un amigo— éramos como dos gotas de agua hace meses, pero ahora somos completos desconocidos viviendo en la misma casa.

—Las personas cambian, incluso uno mismo. Son los eventos y la compañía lo que nos definen —me decía— pueden ser la misma persona, pero ambos tomaron un rumbo diferente en su vida y eso está bien.

Regresé a casa y fui directo a mi alcoba, habíamos repartido el lugar mitad y mitad, ella había conseguido un colchón barato en oferta así que ya no teníamos que compartir la cama. Su lugar era muy diferente a lo que yo hubiera decorado si fuera mujer.

No era super femenino, pero se notaba que era de una chica, su guardarropa estaba lleno de vestidos, ropa interior, camisas y jeans variados, había creado su propio estilo.

Tal vez mi amigo tenia razón, ya no éramos la misma persona, ahora ella era su propio “yo”. Ya no era José María sino María José no solo en nombre sino en todo su ser.

Y me sentí triste, como si hubiera perdido una parte de mí que no sabía que tenía.