No tenía planeado traer esta entrada pero a finales del mes pasado me llego la inspiración y decidí hacerla. La iba a publicar ayer para que coincidiera con la salida de Fire Emblem: Fortune's Weave (que no sé si es secuela o precuela en otro continente del mismo mundo pero no quiero spoilers) pero quería que la entrada 100 fuera un comentario mío.
Soy un gran fan de Fire Emblem: Three Houses, es un juego al que le metí muchas horas haciendo todas las rutas. Amo en verdad ese juego. Pero no tengo la Switch 2 así que no puedo jugar el nuevo juego.
Se me ocurrió hacer esta pequeña historia por el lanzamiento de la nueva entrega, Nintendo te estoy haciendo promoción gratis, dame la consola y el juego.
Tengo ideas para otros personajes del mismo juego pero no sé si les interese. También soy fan de Persona 5 (yo si jugué el juego, no como la mayoría de los fans) y pensaba en traer una que otra historia sobre ese universo.
Dejo mis comentarios de un lado y mejor les presento la historia de hoy.
Mi nueva vida en Fódlan
Mi juego favorito de todos los tiempos era Fire Emblem
Three Houses, lo jugaba todos días. Más que los gráficos, el gameplay o la
música lo que me gustaba eran los personajes, sobre todo los personajes
femeninos.
Tenía dos personajes favoritos, que sobresalían entre
todos ellos: Edelgard y Byleth Mujer. Una era la emperatriz de un imperio
mientras que la otra era el avatar femenino que podías escoger al principio de
la aventura.
Estaba enamorado de ambas, todos los días soñaba con Edelgard,
era un sueño recurrente. Era el amor de mi vida. No voy a negar que eran sueños
eróticos en donde llegaba a coger con ella.
Si no era ella era con la forma femenina de Byleth, eran
hermosas de muchas maneras. Deseaba con todas mis fuerzas que fueran reales y
salir con ellas.
Un día mi sueño se cumplió de cierta manera, una nueva
compañía de videojuegos anuncio “Xperience”. Era un sistema de juego que te
permitía vivir experiencias reales, como si estuvieras dentro del juego. Usaban
equipo avanzado de realidad virtual, IA y escaneo de ondas cerebrales para
poder hacerte sentir dentro de tu juego favorito.
Era demasiado bueno para ser verdad y no lo creí al
principio, pero mi deseo pudo más y corrí a apartarlo. Al ser la primera
generación había pocas unidades disponibles y costaba mucho dinero no lo niego,
además de que era muy experimental e inestable. Era el conejillo de indias de
la compañía. Pero no me importo con tal de vivir mi sueño.
Gasté más de 10,000 dólares en un casco especial que se
conectaba a la red neuronal de mi cerebro, un gabinete con el equipo necesario
para la simulación y tuve que pagar por la renta del servicio. Era caro, pero
si podía cumplir mis fantasías habría valido totalmente la pena.
Pedí toda la semana libre en el trabajo, no quería que me
molestaran. Quería disfrutar mi momento a solas con los dos amores de mi vida,
así que me quedé enfrente de la puerta de mi casa, esperando todos los días
hasta que llego a mi casa.
El repartidor apneas había bajado con el paquete cuando abrí
la puerta y salí a recibirlo, entre a mi casa y firme los papeles de perdida de
responsabilidad y los contratos de confidencialidad en la página de la compañía.
Ni siquiera los leí y eso fue mi error.
Abrí la caja con todo el equipo, leí las instrucciones y
las seguí paso a paso para que todo quedará perfecto. Acomodé todo el equipo,
arreglé las conexiones y me senté listo para disfrutar la experiencia. Encendí
el dispositivo, me puse el casco y los sensores en el cuerpo para una
experiencia más inmersiva y navegué por los menús.
Busque Fire
Emblem Three Houses en la tienda de Xperience. Me sorprendía la gran cantidad de
mundos que había disponibles, la compañía debió de gastar millones en conseguir
licencias que eran exclusivas.
Estaba
agradecido por ello, así podría vivir de primera mano mi mundo virtual
favorito. Viviría en el continente de Fódlan, sería profesor del Monasterio de
Garreg Mach y conviviría con todos mis personajes favoritos debido a la IA
avanzada con la que contaba el dispositivo.
Descargué el juego, y le di inicio sin esperar ni un
minuto más. La lógica me decía que yo sería Byleth, el avatar masculino.
Esperaba que el Byleth femenino también estuviera presente, aunque teniendo
todo el mundo a mi disposición no me importaría experimentar con alguien más.
La pantalla se puso en blanco, cerré los ojos, un
chillido molesto me llegaba a los oídos y tenía muchas ganas de vomitar, pero
entonces perdí la conciencia y todo quedo en silencio.
Al despertar me sentí mareado, era normal según el
instructivo que había leído. Decía que lo iban a mejorar en las siguientes
actualizaciones.
Al abrir los ojos pude notar que estaba en uno de los
dormitorios del juego, mi corazón latía de la emoción. Los gráficos se sentían
reales, gire mi cabeza para observar el lugar en donde me encontraba. Mi cuerpo
se sentía raro, con mucho trabajo me puse de pie, pero al hacerlo noté que
estaba usando una falda.
Raspé mis ojos, pensé que estaba loco, pero podía ver qué
estaba usando un uniforme femenino, no el uniforme de profesor que esperaba.
Entrando en pánico busqué un espejo rápido, necesitaba
comprobar algo, al verme me quedé sin palabras.
No era Byleth, el genial profesor que se podía ligar a todas
las chicas del juego, era Bernie, la chica tímida y antisocial que nunca salía
de su habitación.
—No, no, no. Esto no puede estar pasando —de repente me
tape la boca. No solo tenía su cuerpo, también su voz y sus expresiones— se
supone que sería el protagonista, no la chica plana que nadie quiere.
Estaba triste, había leído el manual, sabía que había
ciertos bugs en los mundos virtuales, pero no me esperaba que terminará en un
personaje completamente diferente.
—Solo espero que en la siguiente actualización lo
arreglen.
Me senté y me quedé reflexionando. Si bien no era el
cuerpo que quería la curiosidad me gano. Bernie no era mi personaje favorito,
pero no puedo negar que quería verla también.
Me desvestí hasta quedar en ropa interior, modelé mi
cuerpo frente al espejo. Ahora era una chica, no era lo que esperaba, pero no
me disgusto al verme en bragas.
—Bernie tiene cierto encanto, no lo niego.
En ese momento tocaron la puerta. Entré en pánico, no se
porque, pero no podía hablar. No solo había obtenido el cuerpo de Bernie sino
también su timidez.
—Bernadetta despierta. Debes de salir de tu cuarto.
—grito la mujer.
—M...d… vo… voy…—no pude si formar una frase completa.
Reconocería esa voz donde fuera, era Edelgard mi amor.
Pero por alguna razón su voz me inspiro miedo y temor. Esos eran los
sentimientos de Bernie, no los míos.
Pensé en salirme y reiniciar el juego, pero ¿no debería
de aprovechar el error? No era el cuerpo que quería, ni siquiera era un chico,
pero ser una chica pequeña y miedosa era algo que quería experimentar, aunque
sea un poco.
Busqué su uniforme, el más limpio que tenía y me lo puse.
Era extraño usar falda y calcetas largas, me sentía linda.
Me costó mucho abrir la puerta para salir, la fobia
social que caracterizaba a Bernadetta era parte de mi ahora y pensar en
socializar paralizaba mi cuerpo. Yo era un chico sociable y extrovertido así
que esto era completamente nuevo para mí.
Camine por el colegio que conocía como la palma de mi
mano, escondiéndome de todas las personas que pudiera. Cuando alguien me
saludaba quedaba petrificada y huía despavorida.
Cuando llegué al salón de clases fui a una esquina sin
hacer el más mínimo ruido, no quería llamar la atención de mis compañeros de
clase. El lugar estaba lleno de todos los personajes del juego, hasta adelanta
de todos estaba Edelgard a líder de las Águilas Negras, se veía hermosa y
divina. Su porte regio la hacía resaltar, pero ahora en lugar de enamorarme o
desearla solo sentía el miedo que sentí antes. No quería llamar su atención, mi
sueño siempre fue conocerla, pero ahora no podía ni mirarla a los ojos.
Las clases pasaron conmigo intentando no ser notada, iba
todo bien hasta que llego una clase que no esperaba. El Profesor no era otro
que Byleth, el avatar que se supone que sería. Al verlo algo dentro de este
cuerpo despertó.
El cuerpo que sería mío excitaba mi nuevo cuerpo, me
ponía roja de la pena ver al Profesor. Pero no pude resistir y me quedé
viéndolo toda la clase pensando en él.
Regrese a mi cuarto al termino de la clase y los
entrenamientos, no pude resistirme, me quite toda la ropa y me empecé a tocar.
Desde esa clase estuve caliente todo el día y debía de hacer algo.
Estaba enamorada del Byleth masculino, él era el
protagonista que podía relacionarse con todos los personajes y ahora me tenía a
su merced.
—Debe de tener Support A con él, es por eso que pensar en
él me pone así. Si llego al Support S con este cuerpo entonces…
Mis pensamientos se interrumpieron con el mayor orgasmo
que tuve en mi vida. No solo lo sentí en la punta del pene como cuando era
hombre, fue una descarga que atravesó todo mi cuerpo y me hizo sentir en las
nubes, y lo mejor de todo era que me quedé con ganas de más. Sin importarme
mucho mi situación actual seguí con otra ronda y otra durante toda la noche
hasta quedar exhausto.
Los días que siguieron fueron similares en rutina, iba a
las clases siendo casi invisible, entrenaba con mi arco. Había mejorado mucho
estos días, la primera vez que tome uno no podía ni agarrarlo bien pero ahora
era como si hubiera entrenado toda mi vida con él, puede que sea igual que la
verdadera Bernie.
Aproveche para visitar mis lugares favoritos del juego y
conocer el Monasterio de primera mano.
—Este lugar es asombroso, cuando sea Byleth no será lo
mismo pues no será mi primera vez aquí —decía en voz baja.
Conocía el calendario de memoria por tantas veces que
había jugado este juego, durante estos días no íbamos a salir a luchar, era una
suerte puesto que aun no me sentía lista para estar en el campo de batalla.
Junte todas mis fuerzas para pasar tiempo con Shamir, era
otra arquera de los Caballeros de Seiros. Logre entrenar y aprender nuevas
tácticas con ella. Parecía fría y distante, pero para alguien con pánico era
una increíble maestra.
El tiempo con Edelgard fue todo lo contrario. Mi sueño
era estar en este mundo para pasar el tiempo con ella. En el juego está
enamorada de Byleth, pero no soy él. Soy Bernie y me trata como tal.
Tuvo que soportar sus gritos, sus correcciones y su
presencia. La Bernie original le tenía miedo y ahora yo también. El deseo
sexual que tenía por ella se había esfumado, ahora pensaba que era malvada y
que ojalá se alejara de mí.
Sin embargo, con Byleth todo era completamente diferente.
Era el único personaje con el cual podía hablar normal, más o menos. Era raro
escucharlo porque en el juego no hablaba, conocía todos sus diálogos, pero aun
así este cuerpo estaba enamorado de ese avatar.
—Ven conmigo —dijo Byleth después de platicar con él
sobre el futuro y mis temores que no eran los míos, sino los de este cuerpo.
—¡Basta! ¿A dónde vamos? No me hagas ir…
Me tomo con sus brazos y me llevo hasta la Torre de la
Diosa.
—¿Qué hacemos aquí? Esto es todo… estamos solos… el
momento perfecto —sabía lo que seguía y no estaba preparada para eso— Me vas a
matar ¿no?
—Yo nunca haría eso —dijo Byleth mientras sacaba el
anillo que perteneció a su madre— Te amo, Bernie. Quiero que tengas esto.
—No sé qué decir. ¡Acepto! Por supuesto que acepto. Te
amo muchísimo. ¡Vamos a ser muy felices juntos!
No eran mis palabras eran las de Bernie, pero a su vez
también eran las mías. No sabía donde acababa ella y donde empezaba yo. Las
líneas cada vez eran más difusas. Cada día que pasaba era más Bernie y menos
yo.
Byleth en lugar de llevarme a mi habitación me llevo a la
suya, sabía lo que seguía a continuación y no me opuse. También lo quería.
Me cargo y me puso con cuidado en sus aposentos. Empezó a
besarme sensualmente, yo no solo había dejado de luchar, sino que ahora buscaba
sus besos.
Estaba caliente, me quise quitar el uniforme para quedar en
sostén y las bragas frente a Byleth, pero él no espero a que me quitara ni una
pieza de ropa. No se inmuto ni un poco y bajo su cabeza a mis pechos que no
eran muy grandes y empezó a besarlos con el mismo cariño que antes. Era extraño
que lo hiciera, tenía la ropa puesta, pero busco un espacio para meter su
cabeza y tocarlos y besarlos.
Después bajo su cabeza aun más e hizo lo mismo con mi
vagina. Hizo a un lado mis bragas con su brazo y empezó a comerme el coño. Mi
cuerpo estaba caliente, ya no me importaba que hubiera sido un chico. Sabía lo
que quería y lo iba a conseguir esta noche.
Me arme de valor y lo empuje, baje sus calzoncillos hasta
encontrarme con su pene y empecé a chuparlo. Cuando estuvo húmedo sabía que era
el momento.
—Penétrame por favor —dije con la voz bajita y aguda que
ahora me pertenecía.
No tuve que repetirlo dos veces porque él alineo su
miembro y con la fuerza de su emblema empezó a penetrarme sin parar.
Los gritos de Bernie, mis gritos se escucharon en toda la
academia estoy segura. Cuando alcancé mi primer orgasmo sentí que me moría.
Había visto las estrellas, era mejor que como hombre. Era el mejor sexo que
había tenido en la vida y lo mejor es que aún no acababa.
Para hacer la historia más corta Byleth me hizo venirme
muchas veces, termine con mi vagina llena de semen agotada en sus brazos, pero
feliz y satisfecha.
El día siguiente en la mañana desperté antes que él.
Estos días como Bernie habían sido asombrosos, mi idea inicial era ser Byleth
Hombre para salir con Edelgard, pero ahora después de lo que había vivido
estaba pensando en ser Byleth mujer para que me follaran todos los estudiantes
de la academia.
Intente abrir el menú para regresar a mi cuerpo. Me gusto
lo que viví, pero quería un descanso. Sin embargo, no pude encontrarlo por
ninguna parte.
“Mierda, donde esta. ¡Donde esta!” pensaba con
desesperación.
Estaba a punto de volverme loca cuando un mensaje del
sistema apareció frente a mí.
“Permisos de administrador requeridos. Solo el USUARIO:
Byleth puede abrir los comandos especiales”.
Quede helada al leer ese mensaje. El programa había
designado a Byleth el personaje que había elegido como administrador. El
sistema pensaba que yo era él. Debido al bug no sabía que había quedado
atrapado en el cuerpo de Bernie.
—Eso quiere decir que estoy atrapado en este cuerpo para
siempre… o hasta que actualicen el sistema y alguien me saque de aquí.
Un sonido me saco de mis pensamientos. Era Byleth que se
estaba despertando. Yo aun seguía medio desnuda después de la ronda de sexo que
tuvimos. Sentí el semen seco en mi vagina.
“Bueno, si todas las noches son como esas… hay peores
lugares en donde quedar atrapado”.
Fui a despertar a mi nuevo prometido. No era la vida que
esperaba, pero al final de cuentas no me quejo. Yo soy Bernie ahora me guste o
no.
FIN.
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