Y por fin cerramos este mes con la última de las peticiones originales (o no 😉). Fue un gran viaje y espero que a todos les hayan gustado sus historias. Mañana tengo un gran anuncio que hacer así que mejor ahorro mis comentarios y los dejo con la historia de hoy.
Petición de Desconocido:
Mi sueño es que una transexual me robe el cuerpo y se coja a mí novia y la embarazo mientras yo tengo que vivir su vida trans, teniendo que prostituirme para vivir y comer.
Y que ella disfrute de mí vida y me humille y presuma lo que me robo y me deje en su cuerpo de trans. Que, aunque esté bien hermosa tenga que vivir del sexo, aunque tenga un cuerpo enfermo con VIH.
Si quieres seguir comiendo
—¡Ay, amor! Te dije que en la cara no. Ahora me tengo que volver a cambiar el vestido —la chica rubia cubierta de semen estaba sonriendo.
—No me importa que vayas así a la cena con tus amigas. Así sabrán quien manda en la relación —el chico tenía el ego por las nubes, estaba disfrutando el momento.
—Me gustaría, pero no puedo. No quiero escandalizarlas.
La chica se fue al baño a lavarse la cara y cambiarse de ropa. Normalmente ese tipo de cosas le molestaban, pero últimamente su novio tenía otra aura que hacía que cayera rendida a sus pies.
El hombre aprovecho el momento para salir a tomar aire afuera de su casa. Estaba medio desnudo, pero no le importaba, saco su teléfono y marco un número.
—Como te va “Marian”, ¿te gusta tu nueva vida?
Lejos de ahí al otro lado de la ciudad el chico conocido como Mario estaba a punto de sollozar. Su sufrimiento era proporcional a la felicidad el hombre en el teléfono.
—Por favor Marian, devuélveme mi cuerpo por favor. No puedo soportar ni un minuto más así.
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Marian era una transexual, trabajaba como prostituta para sobrevivir, siempre viviendo al día pues el dinero se iba en sus vicios y en su tratamiento para el VIH.
Era muy bella, tenía un buen cuerpo, uso pequeños pechos, un pelo chino/rizado y aún conservaba su pene.
Estaba harta de su vida hasta que en una visita al centro comercial encontró un local que nunca había visto antes “Spell R Us”.
Con timidez entro al local, no sabía porque, pero sabía que debía de estar ahí. Camino por los pasillos, viendo cosas que parecían sacadas de una película de fantasía.
Recorriendo el lugar llego al mostrador solo para encontrarse a un hombre mayor, con arrugas en su cara, una barba frondosa y vestía una túnica.
—Si, me visto como mago. Y da la casualidad que me conocen como “Mago”, por lo menos en el trabajo. Pero cuales son mis modales. Bienvenida Marian, te estaba esperando.
La mujer estaba sorprendida.
—Como supiste no solo mi nombre sino lo que estaba pensando.
—La vida es misteriosa. Yo se cosas que ningún mortal debería de saber. Una de las cosas que sé es porque estás aquí.
La chica ni siquiera sabía porque estaba en ese lugar, pero decidió confiar en la sabiduría de ese hombre extraño.
—Dime, ¿Qué necesito?
El mago se agacho para buscar algo debajo del mostrador, había muchas baratijas ahí. Algunas se veían caras mientras otras eran basura a sus ojos. Cuando se levanto saco un par de anillos muy bonitos pero que no se veían caros.
—Sé que estas cansado de tu vida. Te ofrezco una salida. Estos son los Anillos de Inversión. Si dos personas se lo ponen cambiaran de cuerpo. Así de sencillo.
Marian se quedo viendo los anillos, algo así no era real ¿o sí? Estaba en ese lugar extraño y a pesar de que la razón le decía que no tenía sentido decidió arriesgarse.
—¿Cuánto por ellos?
—23.7 dólares.
Cuando miro su bolso se dio cuenta que era justo el cambio que traía en ese momento.
—Gracias —le dijo el Mago al recibir el dinero y entregarle los anillos— espero que te diviertas. Y ten mucho cuidado.
Ella salió con una satisfacción que nunca había sentido antes y regreso a su casa pensando en que haría a continuación.
La siguiente semana estuvo buscando e investigando con quien cambiar de cuerpo. Ella siempre quiso ser una mujer cis, pero quería no solo un buen cuerpo sino una mejor vida que ser una prostituta.
Al final eligió como victima a Ana, una chica rubia más o menos de su edad. Era bonita, con buen cuerpo, trabajaba como contadora y tenía una buena vida.
Iban al mismo gimnasio por lo que logro colarle uno de los anillos cerca de su bolso en los casilleros y después solo espero el momento adecuado.
Ese momento fue esa misma noche, estaba en su casa, pasando el anillo de una mano a otra. Cuando no pudo más se puso el anillo y todo a su alrededor giro.
Cuando recupero su vista se dio cuenta que estaba en otro lugar, al principio se alegró. Había funcionado pero su sonrisa desapareció al sentir su nuevo cuerpo y darse cuenta que aún tenía un pene.
Corriendo a un espejo se dio cuenta que era un chico.
Ana salió de la habitación de al lado y le dio un beso en la boca.
—Te amo mucho amor. Vamos a cenar ¿quieres?
De alguna manera Ana le había dado el anillo a su novio y ahora ella era ese chico.
Se enojo un poco al principio, esa chica en verdad era sexy y quería ese cuerpo, pero en el transcurso de la noche le gusto ser el hombre en la relación y tener a esa mujer como novia.
“Esto no esta tan mal. Podría vivir así unos días, solo para experimentar” pensó.
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Los siguientes días estuvo pensando en volverse poner el anillo y regresar a su cuerpo. Ella quería ser una mujer no un hombre, pero al poco tiempo se dio cuenta que no sentía la misma disforia de género que tenía antes. Estaba a gusto con su cuerpo, le gustaba ser hombre.
—¿Te gusta tu nuevo cuerpo Marian? —El nuevo Mario se burlo del chico que ahora habitaba su cuerpo. Se habían reunido unos días después del cambio.
—No sé cómo lo hiciste, pero por favor regrésame mi cuerpo. Te lo pido por favor.
—Fue tu culpa. Yo quería el cuerpo de tu novia, pero te pusiste el anillo. Ahora tienes que sufrir las consecuencias de tus actos.
—No quiero ser un trans, tu cuerpo tiene VIH. No puedo vivir una vida que no me pertenece.
—Sabes, al principio pensé de devolvértelo, pero he termina disfrutando mucho de tu cuerpo. Me gusta follarme a tu novia todas las noches, me gusta verte en mi pequeño cuerpo masturbándote como yo lo hacía antes. El video que me mandaste ayer me encanto.
—Te lo mande porque me obligaste. Dijiste que si lo hacía me devolverías mi cuerpo.
—Un hombre de verdad no gemiría como tu lo hiciste. Admítelo, te gusta ser trans. A mi me gusta tener una novia que me muestra las tetas cuando quiero. Soy un gran novio, sobre todo en la cama. Hay que seguir así unos días más, quizás cambien de opinión.
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Mario recuerda como estaba esperando a su novia para salir a cenar y de un momento a otro estaba en otra habitación. Al principio pensó que era una chica al verse al espejo, pero se sorprendió al sentir una sensación familiar en la entrepierna.
Contacto lo más rápido que pudo con su antiguo cuerpo, acordaron no decirle nada a nadie para que no los tomaran por locos.
Él le dio toda su información a Marian y viceversa. Pudo notar como ella disfrutaba verlo sufrir en su nuevo cuerpo, le gustaba hacerle comentarios humillantes.
Ella le dijo que era temporal, que el anillo necesitaba recargarse, no era cierto solo que el chico no lo sabía.
Al descubrir que tenía VIH tuvo que ir a varias citas medicas para continuar con sus tratamientos, sin olvidar de las hormonas que necesitaba tomar ahora que era una chica trans.
Lo peor fue tener que trabajar de prostituta. Ella no lo obligo a hacerlo, pero al segundo día el dinero empezó a escasear y no le quedo de otra que salir a buscar el sustento.
No estuvo orgulloso de lo que hizo. Mario era un hombre hetero, pero tuvo que chupar pollas, dejar que le penetraran el ano y actuar de una manera sumisa frente a hombres más grandes y fuertes que él.
La paga fue lo que lo sorprendió. En verdad le pagaban bien.
—Mándame un video. Te prometo que si lo haces volveremos a cambiar.
Marian lo engaño para que le enviara videos de él usando un consolador, haciendo poses sexys y actuando como lo haría una mujer trans.
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Y así regresamos a la actualidad. Marian ya se había acostumbrado a su nuevo cuerpo, no podía imaginarse regresar a ser trans. Ahora era un hombre que estaba a gusto con su cuerpo.
—Por favor Marian, devuélveme mi cuerpo por favor. No puedo soportar ni un minuto más así —le rogaba Mario desde su cuerpo.
—Lo siento “Marian”. Tienes que aceptarlo de una vez por todas. Yo soy “Mario” mientras que tu eres una puta trans que le encanta exhibirse.
—No por favor, te promete que te daré lo que quieras. El dinero no es problema.
—Lo siento, pero mi novia esta a punto de salir del baño. Tenemos una cita con sus amigas. Mejor ve a trabajar, tienes que chupar muchas pollas hoy si quieres seguir comiendo.
El nuevo hombre colgó en cuanto su novia salió del tocador arreglada.
—Mario amor, más te vale tener cuidado la próxima vez.
—Perdón, pero estas tan buena que no puedo resistirme al verte así.
Fueron y disfrutaron de la reunión, al regresar a casa ebrios y cachondos “Mario” aprovecho para grabarse teniendo sexo con su novio y se lo mando a “Marian” para burlarse de su nueva condición.
“De lo que te perdiste tranny”.
Epilogo
Marian se había acostumbrado a su nueva vida, no le quedo de otra.
De todos los cuerpos de mujeres trans que le pudo tocar le toco alguien hermosa. Era irónico que el pene que ahora tenía fuera más grande que el que tenía en su cuerpo original. Solo que ahora estaba de adorno, no lo usaba para nada durante el sexo.
Los hombres solo querían meterle sus pollas en su boca y ano. Marian llego a acostumbrarse tanto a eso que tenía orgasmos y eyaculaba solo con la penetración.
Aprendió a vivir con su nuevo cuerpo, compraba ropa que le favorecía, vio muchos videos para poder maquillarse bien y a actuar como una puta para atraer clientes.
Siguió tanto con el tratamiento hormonal como con el tratamiento de su enfermedad. Nunca tuvo esos pensamientos en su anterior vida, pero ahora no estaba a gusto con su cuerpo y estaba pensando en hacer la transición completa. Tener una vagina y ser una mujer.
Pero ocupaba trabajar, no solo para tener dinero para la operación y tratamiento sino para dejar ese trabajo. Además, una mujer trans sin pene no iba a generar tanto dinero como una con pene.
Todos los días sin falta le llegaban mensajes de “Mario”. Burlándose de ella, presumiendo como había conseguido un ascenso en el trabajo, como se follaba a su ex novia día tras día y mejorando su antigua vida con cosas que él nunca logro.
Pero lo que más le dolió fue su último mensaje. Era solo una imagen y una oración.
“Ana estaba embarazada, Voy a ser papa. Gracias por tu vida. Este es mi último mensaje. Adiós para siempre”.
Ella había perdido el anillo desde mucho tiempo atrás, Mario se deshizo de ese anillo también, no quería perder su nueva vida por error.
Los anillos como siempre regresaron con su dueño.
El Mago en su local los volvió a acomodar en su sitio, esperando el momento de volver a ofrecerlos a la persona adecuada.
FIN.
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