Hemos llegado a un nuevo mes y como les prometí reanudamos las peticiones. Esta iba a ser una historia de una sola parte pero cuando iba por la mitad me di cuenta que me emocione tanto escribiendo que iba a ser más larga de lo que pensaba. Es la segunda historia del Medallón de Zulú que escribo, creo que he seguido bien las reglas del objeto pero cualquier critica se agradece.
Antes de irme quisiera preguntarles algo. En este tipo de historias de varias partes ¿Quieren que se publiquen corridas? Hasta ahora normalmente hago la primera parte, la siguiente historia es una traducción y después la segunda parte. ¿Prefieren que se mantenga así o que no haya más historias de por medio? Eso sería para las siguientes historias pero me gustaría saber su opinión. Me callo y los dejo con la primera parte de la petición.
Petición de Desconocido:
Me encantaría ver una historia con el medallón de zulo donde un padre de 48 usa el medallón de zulo para transformarse en la copia de una chica de 18 y el hijo de 22 termina embarazando al padre . y la esposa del hombre y la hija del padre están en shock pero entre toda la familia deciden que lo mejor para el bebe que el padre y el hijo se casen por el bebe .
Parte I
Una pareja estaba caminando entre los puestos ambulantes,
el hombre de 48 años estaba cargando una buena cantidad de ropa femenina de
segunda mano, su esposa de 45 caminaba mirando cada puesto buscando aún más
ropa.
—¿Crees que Jessie acepte usar la ropa de segunda mano
que le compraste hoy? —le dijo Sergio a su esposa.
—Sergio, ella sabe por las dificultades económicas que
estamos pasando, desde que te despidieron…
El hombre frunció el ceño, llevaba desempleado varios
meses y la economía dependía casi exclusivamente de su esposa, él hacia uno que
otro trabajo, pero ganaba tan poco que si dejaba de trabajar no impactaría más
en la economía familiar.
El dinero de su indemnización se había agotado rápido y
desde entonces han tenido que administrar mejor su dinero, adiós a las
vacaciones en la playa, adiós a las compras compulsivas y adiós a la ropa
nueva. Es por eso que iban de puesto en puesto comprando ropa de segunda mano,
artículos en oferta y demás cosas para ahorrar cada moneda que pudieran.
—Milena… —le dijo a su esposa— no se si a tu hija le
quede la ropa que le compraste, ¿revisaste la medida?
—No, pero la señora que me la vendió me dijo que le
pertenecían a su hija de 18 años. Jessie tiene 17 así que es más que seguro que
le queden. Pobre muchacha, su madre me estaba contando que se embarazo y su
novio la abandono. Qué vergüenza para la familia…
La mujer de Sergio siguió hablando quejándose de vidas
ajenas. El hombre solo pensaba en lo inútil que se sentía. Su esposa le decía
que si quería ser útil en lugar de hacer esos pequeños trabajos con pagos
injustos debería de ayudar en la casa, pero su hombría no lo dejaba caer tan
bajo. Esos eran tareas para las mujeres, él esperaba encontrar algo pronto
porque el dinero faltaba mucho en la casa.
Caminando se encontraron con un puesto de joyería
antigua, muchas piezas no eran de oro ni plata, pero lo aparentaban. Eso era
justo lo que ellos buscaban, aparentar que estaban bien frente a la sociedad.
—Me gustaría comprar algo de esto, pero hay que guardar
el dinero para cosas más importantes —dijo Milena.
Ella se fue, pero algo llamo la atención de Sergio, dentro
de toda esa joyería barata había algo que le llamaba, era un medallón barato
que tenía tallado un ángel en el centro. Al tocarlo sintió una descarga
eléctrica así que soltó el medallón y siguió a su esposa que se dirigía hacia
el auto para regresar a casa. Miro de reojo el medallón antes de abandonar el
lugar, aun sintiendo ese cosquilleo que se había extendido por todo su cuerpo.
Su esposa manejo en el viaje de regreso a casa, durante
el viaje Sergio sentía como su cuerpo se hacía más y más pequeño, eran cambios
lentos, pero cuando se dio cuenta era más bajo que su esposa, su cabello fue
creciendo poco a poco, sus arrugas iban desapareciendo.
Milena se dio cuando iban llegando a la casa y entraron
rápido solo para revisar que le pasaba al hombre.
Confirmación su reducción de altura, paso de medir 1.78
metros a medir menos que Milena la cual media 1.63 metros. El pecho poco a poco
se iba haciendo más grande y cuando se dio cuenta Sergio descubrió que su pene
se había encogido hasta desaparecer por completo.
Cuando los cambios terminaron pudo verse en un espejo, ya
no era el hombre de mediana edad padre de dos hijos sino una mujer, una niña
que aparentaba unos 18 años. Que podría ser su hija sin ningún problema.
—Te ves igual a ella —dijo Milena a su esposo.
—¿A quién?
—A la hija de la señora a la que le compramos la ropa de
Jessie. Eres su vivo retrato antes de que quedara embarazada, me mostro la foto
y eres idéntica a ella.
La ropa que estaba usando ahora le quedaba grande, sus
zapatos eran enormes para sus nuevos pies y por instinto se toco sus nuevos
pechos que le apretaban la camisa de botones que estaba usando.
—Tenemos que hacer algo —grito la nueva mujer.
—Tengo trabajo en menos de una hora. Vas a tener que usar
la ropa que acabamos de comprar, estoy segura que te va a quedar. Hablare con
Jessie durante el trayecto para que te ayude.
A pesar de sus protestas iniciales el hombre se resigno a
usar la ropa de mujer. Tomo prestado unas bragas y un sostén de su hija. Uso
una blusa blanca que no le cubría el ombligo y unos jeans que se le pagaban
todo.
Cualquier persona que lo viera pensaría que es una chica
normal y corriente, y biológicamente lo era. Todo su cuerpo era el de una
mujer.
Su esposa se fue y lo dejo solo. Fue la hora más larga de
su vida, busco información en internet sobre lo que había pasado. La mayoría
eran estafas o blogs sobre ese tipo de fantasías, pero llego hasta una página
en donde encontró sus respuestas.
El Medallón de Zulo. Era idéntico al que había visto en
ese puesto y según información de antiguas victimas era capaz de cambiar de
cuerpo si dos personas lo tocaban o volverte otra persona si lo tocabas junto a
una prenda de ropa.
Él lo había tocado cuando sostenía la ropa de segunda
mano que era para su hija. Esa revelación lo hizo caer del shock. Sabía cual
era la causa del cambio y si tenía suerte dentro de una semana los puestos iban
a regresar y podría comprar el medallón para regresar a su cuerpo.
Cuando su hija llego se sorprendió al verlo, su madre le
había explicado todo, pero verlo aun así fue algo asombroso para ella. Después
de que se calmara su padre le conto sus hallazgos.
—Bueno papi, serás mi hermana mayor una semana. ¿No es
eso asombroso? Podrás ver el mundo a través de los ojos de una adolescente —le
dijo Jessie a su padre.
Ella llevo a su padre a bañarse, a lavarse los dientes y
a realizar la rutina de embellecimiento que ella hacía todos los días. Quería
que experimentara lo que es ser una mujer.
En la noche su esposa regreso cansada del trabajo, juntos
los tres idearon un plan para toda la semana.
—Vas a tener que usar la misma ropa que Jessie, eso
incluye ropa interior.
—No puedo usar…—intento protestar Sergio.
—No te preocupes, estoy de acuerdo con ello. Además,
ahora ambas somos mujeres —le replico su hija.
—Y vas a tener que ayudar con las labores del hogar. No
puedes trabajar así, no tienes ninguna identificación y siempre dijiste que ese
trabajo era para mujeres. Adivina que, ahora eres una mujer.
El otrora sostén de la casa no pudo contradecirla. Uso
sus propias palabras en contra de él.
—Y, por último —termino su esposa— mañana voy a llevar a
Jessie a una cita con el doctor en la capital. Estarás solo todo el día.
Recuerda que Teo viene mañana, le diremos que eres la hija de una de mis amigas
para que no sospeche nada.
Sergio casi se atraganta. Teo era su hijo, el iba a la
universidad en otra ciudad y de vez en cuando regresaba para visitarlos. Ese
fin de semana iba a regresar y no quería que viera a su padre como una mujer
así que tenía que hacerle caso a su esposa. Tenía que aparentar ser una chica
durante esos dos días.
—De acuerdo —fue lo que dijo Sergio con su voz aguda.