Parte III
Pablo y su asesora se dirigían al Pueblo en una camioneta del gobierno, el chico iba tomando su café leyendo los documentos que había firmado ayer.
- ¿Qué es esto? -dijo Pablo enojado.
- Son todas las cláusulas del contrato. -respondió la
asesora.
- Pero el puesto es para una mujer y muchas de estas
cosas son del siglo pasado.
- No leíste los papeles que te di para que los llenaras.
- Eh… -el chico titubeo- pues no, pensé que eran los
típicos documentos que te piden llenar para aplicar para un puesto.
- Eso te pasa por no leer.
El documento que había recibido el chico decía lo
siguiente:
Contrato de maestras
Este es un acuerdo entre
la señorita __________ maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela
__________, por la cual la señorita __________ acuerda impartir clases durante
un período de ocho meses a partir de __________ de septiembre de 2026. El consejo
de Educación acuerda pagar a la señorita __________ la cantidad de (xxxx)
mensuales.
La señorita __________
acuerda:
No casarse. Este contrato
queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.
No andar en compañía de
hombres.
Estar en su casa entre las
8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana, a menos que sea atender en función
escolar.
No pasearse por heladerías
del centro de la ciudad.
No abandonar la ciudad
bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.
No fumar cigarrillos. Este
contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la
maestra fumando.
No beber cerveza, vino ni
whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se
encuentra la maestra bebiendo cerveza, vino o whisky.
No viajar en coche o
automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.
No vestir ropas de colores
brillantes.
No teñirse el pelo.
Usar al menos dos enaguas.
No usar vestidos que
queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.
Mantener limpia el aula:
a) barrer el suelo al
menos una vez al día.
b) fregar el suelo del
aula al menos una vez por semana con agua caliente.
c) limpiar la pizarra al
menos una vez al día.
d) encender el fuego a las
7:00, de modo que la habitación esté caliente a las 8:00, cuando lleguen los
niños.
No usar polvos faciales,
no maquillarse ni pintarse los labios.
- No sé si lo sepas, pero yo no soy una mujer. ¿Por qué
me ofreciste está vacante si no cumplo con el principal requisito?
- Bueno, tú lo firmaste y debes de agradecerme por
conseguirte algo. Si fuera cualquier otro estudiante te habría dejado tirado,
pero yo creo en ti.
- Si, entonces que voy a hacer, ellos se darán cuenta en
seguida que no soy una chica.
- Ya me ocupé de eso. Antes de venir puse una pastilla en
tu café. Te va a transformar en una chica. El plan es ir a una estación y
cambiarte antes de llegar. En unos minutos más la pastilla surtirá efecto.
El chico tomo su café y lo tiró por la ventana fuera del
auto.
- Estás loca, eso no existe y si lo hiciera no voy a
pasar 8 meses como una chica.
- Es tu única opción, a menos que quieras esperar.
El chico otra vez se quedó sin palabras, no tenía nada.
- En caso de que aceptará, como vas a comprobar que hice
las practicas.
- Voy a tener que pedir unos favores, pero eso déjalo en
mis manos. Burlar al sistema (y más si es de gobierno) es pan comido.
- Si puedes hacer eso ¿Por qué no solo liberas mis
practicas?
- Pablo querido, como vas a ganar experiencia si no metes
las manos. Me los vas a agradecer y además vas a poder ver el mundo desde otra
perspectiva.
Parte IV
Dia 1
- No pudiste conseguir pantalones o algo parecido, no
puedo caminar con esta falda larga.
- Te dije que es un pueblo con tradiciones muy
antiguas.
- Ósea un pueblo que no conoce la modernidad.
- Son muy de la vieja escuela, para ellos las mujeres
deben de ser amas de casa y no trabajar. Ser una maestra es de los pocos
trabajos que ellas pueden tener y ellos tienen prohibido que un hombre enseñe
a los niños pequeños, esa es labor de una mujer.
Asesora y practicante van entrando al pueblo caminando,
el lugar no era muy grande y estaba ubicado en una zona árida. Si alguien
despertará aquí sin ningún tipo de recuerdo pensaría que ha viajado al pasado.
Las calles son de tierra, no hay autos y con suerte
tienen agua potable, pero por alguna razón tienen internet.
- Internet satelital -dijo Carmen- es la única manera en
que ellos se pueden comunicar con el exterior rápidamente, aunque su uso está
muy restringido.
- Como voy a hablar con mis amigos.
- Bueno, no lo harás. O bueno no tan seguido como
querrías. Puedes pedir permiso para poder usarlo ciertos días.
Se pararon en medio de la plaza, el chico se intentaba
acomodar su ropa. 20 kilómetros atrás había gritado al ver su cuerpo cambiar y
tardo más de una hora en acostumbrarse a sus nuevas medidas. Su equilibrio
había cambiado completamente y sus pechos se movían con cada movimiento que
hacía.
- Toma -Carmen le dio a la nueva mujer frente a ella un
folder con papeles- vas a tener que vivir aquí varios meses así que te vamos a
dar una identidad falsa. Desde ahora hasta que termines te vas a llamar Remedios Concepción.
La joven maestra vio el folder y a después a su asesora
varias veces sin creer lo que estaba escuchando.
- Esto tiene que ser una broma. No me puedo llamar así,
es nombre de viejita. Ya nadie se llama así.
- Te recuerdo que este es un pueblo olvidado por el
tiempo. Todos se llaman así. Nadie tiene nombres modernos como Sofía, Karla o
Fátima. Agradece que no te pusimos Asunción o Socorro, mi asistente te quería
poner así.
- Se suponía que nadie se daría cuenta. Cada hora que
pasa más gente se da cuenta de esto.
- Bueno “Remedios” si quieres que nadie más se entere vas
a tener que acostumbrarte a tu nuevo nombre. Vamos.
Las mujeres llegaron a una casa cerca del centro del
pueblo. En ella vivía una familia tradicional con marido, mujer y un hijo de 15
años. Ellos iban a recibir a Remedios Concepción por los próximos 8 meses.
El cuarto en donde iba a vivir era pequeño pero
suficiente para una persona. Tenía una cama individual, un pequeño closet y una
mesa con espejo. El único problema era que no tenía puerta, solo una cortina.
La familia le explico que no era propio de una señorita
encerrarse en una habitación.
El día pasó y llegaron las despedidas.
- Son 8 meses verdad. Solo 8 meses -decía Remedios
Concepción intentando autoconvencerse.
- Lo harás bien. Yo creo en ti. Si no nunca te hubiera
ofrecido este lugar. Eres el más listo de tu curso, el tiempo se te pasara
volando. Vete a dormir, mañana es tu primer día de clases. Recuerda leer todas
tus actividades y actuar como la señorita que ahora eres.
Las mujeres se fundieron en un abrazo que duro varios
minutos, Remedios intentaba ocultar sus lágrimas, pero Carmen sabía que estaba
llorando.
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