domingo, 10 de mayo de 2026

Instintos Maternales

Prologo

En un laboratorio de investigación en medio de la gran ciudad el Doctor Jeremías estaba preocupado por los resultados de sus últimos estudios y análisis.

Llevaba ya varios meses sin encontrar ningún avance significativo, todo lo que había, logrado carecía de una validez académica. La escuela que lo financiaba lo estaba presionando y su investigación corría peligro.

La única razón por la cual aún no estaba en la calle era por su reputación y sus logros académicos que le precedían, a cualquier otro investigador le hubieran cerrado su proyecto y lo hubieran despedido.

Eran las 3 de la mañana y estaba solo en su oficina, cansado pues llevaba varios días sin dormir ni comer bien, no quiso salir de ese edificio hasta lograr algún avance palpable.

Rendido en medio de sus libros y documentos académicos tomo su teléfono y llamo a su amigo.

- Jeremías es un placer hablar contigo.

- ¿No le molesto Doctor Fournier?

- Amigo aquí son las 11 de la mañana. Me sorprende tu llamada, ¿Qué necesitas?

- Me rindo. Necesito tu ayuda.

- ¡Sí! Sabía que lo harías. Mi equipo y yo no te decepcionaremos. Tenemos ya el equipo en América, dame unos días y entonces podrás usarlo.

El doctor colgó y se pregunto si había cometido un error.

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Instintos Maternales

Harold había bajado por la correspondencia esta mañana, no quiso abrir el sobre hasta subir a casa.

Dentro no quería hacerlo, pero no le quedo de otra más que abrirlo temiéndose lo peor, dentro sus temores se conformaron.

Era su recibo de rento que vencía en 5 días, con mucho esfuerzo lograron pagar el del mes pasado y no veían como pagar el siguiente.

Sus pensamientos se interrumpieron al escuchar a su hermana Natalie gritar en la cocina.

Ellos dos vivían en el mismo apartamento, sus padres murieron hace 5 años y no quisieron mudarse pues ese lugar había sido su hogar toda su vida. Recibían algo de dinero del gobierno por el accidente, pero con la creciente subida de precios de renta cada año ese dinero rendía menos.

Y todo se complica hace 8 meses al descubrir que su hermana estaba embarazada, sobra decir que el tipo que la embarazo la dejo y todos los gastos quedaron a expensas de ellos dos.

Harold seguía estudiando y trabajaba medio tiempo en un restaurante de comida rápida, pero recibía menos del mínimo, Natalie trabajaba como asistente en una importante firma de abogados y ganaba poco pero más que él.

El salario de los dos mas el dinero del gobierno apenas alcanzaba para la renta y sus necesidades básicas pero el embarazo de Natalie fue una variable que rompió el frágil equilibrio con el que vivían.

- ¿Qué vamos a hacer? -preguntaba Harold en la mesa mientras desayunaban.

- La semana pasada fue la última, me dijeron que el ultimo mes saliera lo mínimo posible. Ellos no me van a pagar ni me darán baja por maternidad. No sé qué hacer.

- Voy a tener que dejar la escuela, por lo menos un semestre. Así podre encontrar un trabajo en condiciones para…

- No, no lo harás. Le prometí a mis padres que terminarías tus estudios. No puedes dejarlo, no cuando estas tan cerca y por mi culpa. Debe de haber una manera de solucionar esto.

Arreglando su mochila Harold se dio cuenta del volante que le habían dado en la universidad hace días y lo había guardado sin leerlo ni una sola vez, era de un experimento del Doctor Jeremías. Buscaba sujetos de pruebas y pagaba muy bien. Y sorprendente mente uno de los requisitos era estar embarazada.

- Es como un regalo del cielo -dijo Natalie al leer el folleto.

- En realidad busca voluntarios tanto embarazadas como personas normales, pero a las embarazadas les paga más. Podrías aplicar ambos, necesitamos el dinero.

- Debemos ir, rápido. ¿Qué tal si se cierran las vacantes?

- Tranquila hermana, estas cosas nunca se llenan, a nadie le gusta ser un conejillo de indias.

Ambos chicos se dirigieron a la universidad a conocer al Doctor.

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- La duración del experimento son dos meses. No se pueden echar atrás. Abra una remuneración al principio y al final. Tendrán que venir una vez por semana y les daremos una hoja para que hagan un reporte semanal. Normalmente emparejamos las parejas al azar, pero si no quieren esperar hasta que alguien más llegue pueden elegir hacerlo entre ustedes. Aunque es raro hacerlo siendo familiares cercanos -les comentaba la asistente del Doctor, Vanessa- Cuándo hayan tomado su decisión me avisan. Estaré en el escritorio de allá.

Los dos hermanos leyeron el folleto de pies a cabeza y lo releyeron una y otra vez.

- Esto es una locura -dijo Natalie.

- Vámonos de aquí, ni loco voy a participar en este experimento.

El folleto detallaba la investigación del Doctor Jeremías. Su campo de estudio era averiguar de donde venían los instintos maternales. Sus experimentos anteriores en animales y en madres humanos no habían sido muy concluyentes, necesitaba averiguar el núcleo de todo eso.

Quería que un hombre experimentara el embarazo, así que usando la tecnología patentada de su amigo Fournier iba a hacer que un hombre y una mujer embarazada cambiaran sus cabezas. El hombre tendía que vivir con un cuerpo embarazado mientras que la mujer viviría en su cuerpo. No era un cambio de cuerpo como tal sino un cambio de cabezas que para su experimento era esencial.

El cuerpo embarazado lograría afectar la cabeza del hombre, era la gran pregunta que Jeremías quería responder.

- Pero si no lo hacemos no correrán del edificio. Amo ese lugar, ahí crecimos. No quiero perderlo todo -lloraba Natalie- todo esto es mi culpa si nunca me hubiera acostado con…

- Cálmate hermana. Tienes razón, a veces hay que hacer sacrificios. Si tienes mi cuerpo aun podrías ir a tu trabajo, además yo puedo tomar las clases en línea. Es un ganar-ganar. Además, son solo dos meses ¿no?

- Hermano… gracias. Saldremos de esta juntos.

Los hermanos fueron a hablar con Vanessa, firmaron los documentos correspondientes y después ella cual los llevo al cuarto en donde se llevaría a cabo el procedimiento.

- Son la primera pareja que esta emparentada que participa en el experimento. La mayoría hasta ahora no se conocían en nada, aunque un chico y una señora eran vecinos -les decía Vanessa.

- ¿Dolerá? -pregunto Harold.

- No lo hará joven -dijo el Doctor Jeremías entrando a la sala- este es un procedimiento seguro y sin dolor. Fue desarrollado por un gran amigo mío y está aprobado en todo el mundo. Puedes buscarlo en línea si no me crees, es completamente legal.

Se acostaron en camillas conjuntas y después de recibir la anestesia todo se volvió negro para ellos y perdieron el conocimiento.

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- No me puedo mover, pásame un vaso de aguar -dijo el chico a su hermana. Intento mirar sus pies, pero solo pudo ver sus pechos grandes y su barriga gigante estorbando su vista.

- Sabes cuando yo te lo pedía me decías que no era para tanto y que solo era una floja.

- Perdón yo no sabía…

- Es broma. Te voy a llevar una jarra con agua fría. Me tengo que ir al trabajo rápido. Tengo que reponer los días que no fui. Sabes, me alegro que me hayan dejado usar pantalones, es lo bueno de tu cuerpo de hombre. Odio usar medias, faldas y tacones en el trabajo -decía Natalie.

- Por lo menos tu lo disfrutas. Antes de irte pásame mis audífonos, tengo que tomar mis clases en línea, no me quiero atrasar con mis materias -dijo Harold.

- A la orden.

La chica le dejo sus cosas a su hermano y se fue a su trabajo.

Harold tuvo que soportar estar en el cuerpo embarazado de su hermano todo el día. Tenía vergüenza de salir y que todo el mundo lo viera como una ballena gorda así que trato de salir solo al vestíbulo cuando no hubiera nadie en la mañana y que la cámara de su laptop mostrara solo su cara si tenía que hablar en clase.

Hablando se sus clases tuvo que grabarlas pues tuvo que ir al baño muchas veces, el sabía que la vejiga de una mujer embarazada era pequeña pero no esperaba ir tantas veces al baño.

En su tiempo libre en lugar de ir al trabajo (al cual ahora no podía ir por obvias razones, al menos ahí si lo dieron de baja por maternidad) ni al gimnasio se puso a leer los libros de maternidad de su hermana.

Ahí vio todos los cambios que estaba experimentado su cuerpo, no solo era su barriga la que creció sino también sus pechos.

Al estar sola y sin ruido pudo escuchar los latidos de su sobrino y se emocionó mucho cuando sintió como se movía dentro de él.

- ¡Nat, Nat! El bebé se movió. Fue hermoso -le gritaba Harold a su hermana cuando volvió del trabajo.

- Me alegro que lo disfrutes, cuando lo haga a cada rato vas a desear que se mantenga en paz para poder dormir.

Y como si sus palabras fueran una profecía esa noche el bebe no de dejo de moverse y tampoco dejo de levantarse para ir al baño.

Los días siguientes fueron igual y al termino de la semana Harold tenía unas ojeras gigantes pues no había podido dormir bien ni un solo día de la semana.

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El tiempo no se detiene para nadie y el momento del parto se acercaba cada vez para y con ello el fin del sufrimiento de Harold.

Los momentos que disfrutaba al principio ahora los odiaba, no se podía concentrar en sus clases en línea y sus calificaciones se resentían, por lo menos no iba a perder el año.

Mientras eso pasaba veía a su hermana disfrutar cada vez más su cuerpo, ella podía moverse a todas partes con su cuerpo juvenil lleno de energía y sin tener que preocuparse de tener una vida dentro de ella.

El cuerpo también vino con los antojos de embarazada, pidió una pizza con helado de fresa, un sushi bañado en chocolate y demás monstruosidades gastronómicas que se avergüenza de haber comido.

Su día de parto era en 3 días, pero en cualquier momento podía suceder, el chico estaba nervioso, había ido a ver varias veces al Doctor Jeremías el cual le hizo varios estudios y le obligo a llenar muchos formularios. Su asistente Vanessa se porto bien con él y lo ayudo en todo lo que pudo.

- Normalmente digo que las mujeres debemos estar unidas en esto y que los hombres nunca entendían nuestro dolor, pero contigo no es el caso -decía Vanessa en una de las revisiones semanales.

Ella fue de mucho apoyo.

El día antes del parto estaba descansando leyendo uno de los libros de maternidad que le faltaban cuando vio a su hermana bajar con su cuerpo.

- ¿Qué carajos estas usando? -grito Harold al ver a su hermana.

La chica se había arreglado para salir a una fiesta, estaba usando un vestido muy femenino, tacones de aguja y a leguas se veía que tenía pene. Si no fuera por eso cualquier lo confundiría con una mujer.

- Lo siento hermano. Las chicas me invitaron a una fiesta y no pude decirles que no. Siento no poder cuidarte esta noche. Necesitas algo antes de irme.

- No puedes usar eso, es mi cuerpo.

- Es mío hasta que termine el experimento. No se te olvide tomarte tus vitaminas y descansa, mañana será un día ajetreado.

Ella salió de la casa. Harold solo esperaba que no hiciera algo raro con su cuerpo, pero viendo la manera en que iba vestida no tenía esperanza alguna. Así que solo durmió y espero lo peor.

El día siguiente al despertar salió a la sala y vio a su hermana dormida en el sofá toda desarreglada, con uno de los tacones rotos y manchas de liquido en la parte de debajo de su vestido.

Harold iba a quejarse, pero de pronto sintió un dolor, sabía lo que era. Lo había leído cientos de veces en esos libros que su hermana compro.

Eran contracciones. Ya las había tenido anteriormente, pero esta vez eran más fuertes. La fecha de parto prevista era hoy y parece que se iba a cumplir el pronóstico.

Despertó a su hermana con un grito y sin cambiarse salieron como pudieron directo al hospital.

Natalie llamo al Doctor Jeremías para avisarle que su hermano entró en labor de parto.

Lo que paso al dar a luz fue lo habitual, espero varias horas hasta que llego el momento. La llevaron a una habitación en donde Natalie ya no pudo entrar, se quedo fuera esperando preocupada por su hijo y su hermano.

Por suerte no paso nada grave y todo salió bien. Todo eso duro unas 9 horas aproximadamente. Vanessa estuvo con ella apoyándola en cada momento.

Después de eso pudo ver a su hijo, era hermoso y por suerte no se parecía en nada al padre.

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 Los días siguientes fueron un remolino para todos los miembros de la familia, con un nuevo bebé en la casa todo se puso patas arriba.

Harold descanso como nunca antes. Natalie pregunto si podían cambiar de vuelta para darle un descanso a su hermano, pero el Doctor Jeremías se negó.

- La duración del experimento era de dos meses, apenas llevan un mes y varios días. Además, es peligroso hacerlo en el estado en que se encuentra tu hermano, está muy débil por el parto. Pero no te preocupes en cuanto todo termine podrán regresar sanos y salvos.

El Doctor Jeremías y Vanessa se volvieron en inquilinos recurrentes después de eso, el Doctor quería ver de primera mano como influyo el embarazo con la psique de Harold, Vanessa tomaba los datos y cuidaba del cuerpo que habitaba ahora el chico.

Darle de comer a su sobrino con los pechos de su hermana fue surrealista para el chico, Natalie estaba celosa pero no le quedaba de otra más que aceptar eso.

Ella sintiéndose culpable por el sufrimiento de su hermano ayudaba con su hijo, se levantaba en la noche cuando lloraba sin control.

Cuando todo se estabilizo el Doctor y su asistente lo dejaron en paz, y la casa entro en una calma aparente, la cual duraba hasta que el bebé volviera a llorar.

- Verte a si con mi hijo en tus brazos mientras lo alimentas me hace arrepentirme de haber entrado al experimento -decía una melancólica Natalie.

- Bueno te libraste de todos los malos momentos, déjame por lo menos disfrutar los bueno -respondió Harold.

Todas las amigas de Natalie llegaron a ver a su hijo lo cual hizo sentir muy incomodo a Harold. Pero lo que lo hizo sentir peor fue ver a sus propios amigos venir a su casa a felicitarlo. Obviamente les había dicho del experimento, pero no quería que lo vieran así.

Las semanas pasaron y fueron a la oficina del Doctor para concluir el experimento.

- Parece que todo resulto en un éxito -dijo el Doctor- ustedes fueron los primeros en concluirlo. La mayoría de las mujeres que entraron estaban al inicio o en medio de su embarazo, pero ustedes no. Felicidades.

- Gracias, supongo -exclamo Harold.

- Entonces podemos regresar -pregunto Natalie.

- Pues nuestros últimos estudios muestran que la salud de Harold esta en perfecto estado. Todo esta bien, podemos hacer el procedimiento para regresarlos.

- Sabes hermana -dijo Harold- disfrute mucho todo esto a pesar de las desventajas. Nunca pensé que tendía la dicha de ser madre. Se que como tal no es mi hijo, pero siento como si lo fuera. No te molesta dejarme en tu cuerpo unas semanas más. Se que suena egoísta quitarte esos momentos con tu hijo, pero me gustaría vivirlo yo mismo.

Natalie se quedó pensando un momento.

- Estoy ansiosa de recuperar mi cuerpo, pero tienes razón. Quien se llevo lo peor fuiste tu y creo que te mereces disfrutarlo. Doctor podemos posponer el intercambio otro mes.

- Sí, no hay problema, siempre y cuando sigan viniendo a sus citas para monitorear el avance.

- Muy bien. Vámonos. Tenemos que pasar por mi hijo. Se quedo en casa de una amiga -dijo Natalie.

- Ya debe de tener hambre. Puedo sentirlo, mis pechos están escurriendo leche -comento Harold.

- Te dije que te ordeñaras antes de venir y que te pusieras un protector de… -le regaño Natalie a su hermano mientras salían de la oficina.

- ¿Y bien? ¿Cuál es la conclusión a la que llego? -le pregunto Vanessa al Doctor.

- Obviamente el chico desarrollo los instintos maternales debido a las hormonas que segrega el cuerpo de su hermana.

- Sabe para tener un doctorado es bastante tonto. Esos instintos pueden ser genéticos, es verdad, pero lo que nos diferencia de los animales es nuestro raciocinio. El desarrollo esos instintos por el amor que se formó entre ambos.

- Sabes -respondió el Doctor- estas equivocada. Pero tenemos 9 sujetos más, veremos quien tiene razón al final.

- Ojalá usted viviera el embarazo Doctor, tal vez así sabría lo que es ser madre.

Vanessa salió de la habitación dejando al Doctor pensando sobre lo que es ser una madre.


FIN


No tenía una historia para este día hasta que recordé una imagen que vi hace algunos días. Es una historia un poco diferente a lo habitual. Ojala les guste. Si se lo preguntan está es la imagen que me inspiro. Créditos en la imagen.



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