miércoles, 13 de mayo de 2026

La Nueva Maestra Parte V y VI

Parte V

Semana 1

La primera semana fue la más difícil de todas para Remedios Concepción.

En su primer día de clases fue presentada frente a su nuevo grupo lleno de niños de entre 8 y 13 años. Es una escuela de un pueblo lejano por lo que no todos los grupos tenían edades homogéneas.

El primer día pareció ir bien, al salir quiso ir a visitar el centro de la ciudad para conocer un poco el lugar. Las viejitas de por ahí al verla fueron a reportarla con sus superiores los cuales le dieron una amonestación y la hicieron regresar a su hogar temporal.

Su familia adoptiva con la que vivía también la regaño, el padre y hombre del hogar Juvencio la regaño por andar caminando como una cualquiera mientras que su esposa Caridad le dijo que no era el comportamiento de una señorita hacer esas cosas.

Se quedo aburrida en casa ese día.

El día siguiente fue regañada por no barrer y limpiar su salón de clases después de su tutoría. Fue obligada a quedarse a barrer la plaza principal de la escuela toda la semana.

Mes 1

Salir de la escuela y regresar a casa era un calvario para Remedios, estaba a 40 minutos caminando en calles sin forma y usando falda y zapatos sin suela era miles de veces más difícil que hacerlo con tenis. La escuela se encontraba a las afueras del pueblo pues también tomaban clases hijos de ejidatarios o niños de otros pueblos que caminaban horas solo para tomar una clase.

Un día uno de los maestros de ahí se ofreció a llevarla de regreso al pueblo, sobra decir que las señoras chismosas del pueblo fueros a reportarla una vez más y recibió otra amonestación.

Ella se dio cuenta que no podía viajar en el auto de otro hombre sin el permiso de su padre (en este caso del señor Juvencio)

Apenas llevaba un mes y ya contaba con dos amonestaciones, una más y sería despedida.

Mes 2

El siguiente mes fue un poco (solo un poco) más fácil, aburrida de no tener nada que hacer después de las clases se pudo a ayudar con las labores del hogar.

Caridad le enseño a lavar la ropa, limpiar la casa y preparar la comida.

Remedios cuando era Pablo no hacía muchas de esas cosas, usaba la lavandería cerca de su casa, limpiaba lo indispensable y prefería pedir la comida por internet a cocinar.

- Sabes Reme, desde que llegaste has mejorado mucho. Pallá en la gran ciudad tu má no te enseño nada. Si sigues así dentro de poco te vas a poder casar.

Remedios se puso roja. Casarse no estaba en sus planes y menos casarse como mujer.

También este mes logro que le prestaran el internet por 1 hora el sábado. Logro mensajear con sus amigos un rato sin embargo YouTube y ciertas paginas para adultos estaban bloqueadas.

- Como es la vida en el siglo XIX -le mensajeo Mateo en su grupo de WhatsApp.

- Es horrible aquí, no hay nada, es un milagro que consiguiera internet. No hay señal de celular aquí. Con suerte tienen luz y además la familia con la que me quedo no me deja usar el celular en la casa, y me prohíben salir de la casa después de las 8 -respondió Remedio.

- Jajaja, parece que te tratan como a una mujer del siglo pasado -puso Mateo.

Remedios se puso roja, ella no les dijo que ahora era una mujer, era un secreto que no quería compartir ni con sus amigos.

- Es el karma. Eras un misógino aquí, así que allá te tratan igual. Es una lastima que no seas una mujer, hubiera pagado por ver como te tratarán ahí si fueras una -escribió Naomi.

- Saben mejor cuéntenme como les va a ustedes, tengo poco tiempo. No quiero perderlo hablando de mí.

 

Parte VI

Mes 4

Ir a la iglesia fue un castigo para Remedios los primeros meses, pero ya se estaba acostumbrando.

Tenía que vestir de una manera un más conservadora y peinarse de manera muy modesta pero no podía negar que le estaba agarrando el gusto. Tanto así que se unió a un grupo de la iglesia.

Ahí conoció a Mercedes, una mujer de 30 años que era maestra en la misma escuela que Remedios.

En la escuela se la topaba a veces, pero rara vez hablaron más que para saludarse y desearse los buenos días.

Ahora después de conocerse en ese grupo pastoral se habían vuelto muy amigas y se la pasaban hablando todo el día todos los días.

Mercedes estaba casada con el herrero del pueblo y tenía dos hijos de 8 y 3 años.

- Es difícil ser madre y maestra al mismo tiempo. Todos los días llego a casa cansada y aun tengo que ayudarlos con su tarea, darles de comer y limpiar la casa -mencionaba Mercedes.

- ¿Cómo lo haces? -se preguntó la chica.

- No sé cómo. simplemente saco fuerzas dentro de mí. Mi esposo dice que si quiero puedo dejar de trabajar y dedicarme 100% al hogar.

- Y ¿por qué no lo haces? -pregunto Remedios.

- Reme yo amo mi vocación, amo enseñar a los niños. No hay muchos maestros que quieran venir a enseñar a este lugar. Si todos se van estos niños se quedarían sin educación. Cuando me gradué pude quedarme en la ciudad a enseñar con todas las comodidades de ahí, pero decidí regresar a mi pueblo por los niños. Puede que no lo entiendas porque no naciste aquí, pero yo amo a este lugar y a todos los que viven aquí. Menos a esas señoras chismosas que se la pasan todo el día en la plaza, parece que no tienen nada que hacer en sus casas.

Ambas mujeres rieron.

Mes 5

Remedios tenía temblores, ansiedad e insomnio. Pudo soportar los periodos que tenía con este cuerpo, pero la abstinencia del alcohol y el sexo la volvían loca.

- No conoces a alguien que nos pueda vender, aunque sea una botella, para nosotras dos. No creo que nadie se de cuenta -le rogaba Remedios a su amiga Mercedes.

- Reme, estas loca. Si nos atrapan nos van a despedir, además tu tienes dos amonestaciones, una más y se termina para ti -contestó Mercedes.

- Meche por favor, necesito algo. Llevo meses sin tomar, necesito rehidratarme, aunque sea un poco.

- Alla en la ciudad estaba bien visto que una señorita tomará alcohol, pero aquí es un sacrilegio. Eres una maestra debes de dar el ejemplo.

- Odio este estúpido pueblo, no puedo salir a ningún lado sola, no puedo tomar cerveza y mi cuerpo tiene necesidades que tampoco pueden ser…

- Santo dios. Eres mi amiga, pero una mujer (y menos una maestra) puedes pronunciar esas palabrotas. Tus necesidades pueden esperar hasta el matrimonio, te aprecio y por eso no te reporto, pero debes de cuidar tu lenguaje y lo que dices. Viniste a este pueblo y debes de respetar sus costumbres.

Remedios salió corriendo de ahí y se perdió en los matorrales a las afueras del pueblo.

En lugar en donde nadie la buscaría jamás se quitó el vestido que estaba usando, su estomago ardía, acerco su mano a ese lugar y poco a poco bajo hasta llegar donde estaban sus bragas.

Su respiración era rápida, era lago que llevaba tiempo queriendo hacerlo, pero por miedo (y porque el cuarto donde vivía no tenía privacidad) no lo había hecho.

Con la otra mano tomo uno de sus pechos y lo apretó. Sentía sus dedos presionando su piel, metió su otra mano dentro sus bragas y sintió su bello púbico, poco a poco se iba acercando a su abertura.

Pellizco uno de sus pezones y un gemido salió de su boca, su primer gemido como mujer.

Respirando poco a poco metió uno de sus dedos en su vagina, no sabía porque, pero uno de sus pensamientos se dirigió a su amiga Naomi, mientras movía ese dedo dentro de ella pensaba en ella.

Poco a poco metió dos, y después tres dedos dentro de ella, su otra mano cambio de pecho y de pezón. Ahora sus pensamientos se dirigían a su amigo Mateo, recordaba haber visto su miembro cuando ambos eran hombres. Mateo lo tenía más grande que él y eso ahora alimentaba sus fantasías de chica cachonda.

Ella quería más y siguió moviendo sus dedos, tocando sus pliegues dentro de ella hasta que después de unos minutos llego al clímax en medio de la nada.

Recupero el aliento. Y se quedo pensando en lo que había pasado.

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