Parte V
Semana 1
La primera semana fue la más difícil de todas para Remedios
Concepción.
En su primer día de clases fue presentada frente a su
nuevo grupo lleno de niños de entre 8 y 13 años. Es una escuela de un pueblo
lejano por lo que no todos los grupos tenían edades homogéneas.
El primer día pareció ir bien, al salir quiso ir a
visitar el centro de la ciudad para conocer un poco el lugar. Las viejitas de
por ahí al verla fueron a reportarla con sus superiores los cuales le dieron
una amonestación y la hicieron regresar a su hogar temporal.
Su familia adoptiva con la que vivía también la regaño,
el padre y hombre del hogar Juvencio la regaño por andar caminando como una
cualquiera mientras que su esposa Caridad
le dijo que no era el comportamiento de una señorita hacer esas cosas.
Se quedo aburrida en casa ese día.
El día siguiente fue regañada por no barrer y limpiar su
salón de clases después de su tutoría. Fue obligada a quedarse a barrer la
plaza principal de la escuela toda la semana.
Mes 1
Salir de la escuela y regresar a casa era un calvario
para Remedios, estaba a 40 minutos caminando en calles sin forma y usando falda
y zapatos sin suela era miles de veces más difícil que hacerlo con tenis. La
escuela se encontraba a las afueras del pueblo pues también tomaban clases
hijos de ejidatarios o niños de otros pueblos que caminaban horas solo para
tomar una clase.
Un día uno de los maestros de ahí se ofreció a llevarla
de regreso al pueblo, sobra decir que las señoras chismosas del pueblo fueros a
reportarla una vez más y recibió otra amonestación.
Ella se dio cuenta que no podía viajar en el auto de otro
hombre sin el permiso de su padre (en este caso del señor Juvencio)
Apenas llevaba un mes y ya contaba con dos
amonestaciones, una más y sería despedida.
Mes 2
El siguiente mes fue un poco (solo un poco) más fácil,
aburrida de no tener nada que hacer después de las clases se pudo a ayudar con
las labores del hogar.
Caridad le enseño a lavar la ropa, limpiar la casa y
preparar la comida.
Remedios cuando era Pablo no hacía muchas de esas cosas,
usaba la lavandería cerca de su casa, limpiaba lo indispensable y prefería
pedir la comida por internet a cocinar.
- Sabes Reme, desde que llegaste has mejorado mucho.
Pallá en la gran ciudad tu má no te enseño nada. Si sigues así dentro de poco
te vas a poder casar.
Remedios se puso roja. Casarse no estaba en sus planes y
menos casarse como mujer.
También este mes logro que le prestaran el internet por 1
hora el sábado. Logro mensajear con sus amigos un rato sin embargo YouTube y
ciertas paginas para adultos estaban bloqueadas.
- Como es la vida en el siglo XIX -le mensajeo Mateo en
su grupo de WhatsApp.
- Es horrible aquí, no hay nada, es un milagro que
consiguiera internet. No hay señal de celular aquí. Con suerte tienen luz y
además la familia con la que me quedo no me deja usar el celular en la casa, y
me prohíben salir de la casa después de las 8 -respondió Remedio.
- Jajaja, parece que te tratan como a una mujer del siglo
pasado -puso Mateo.
Remedios se puso roja, ella no les dijo que ahora era una
mujer, era un secreto que no quería compartir ni con sus amigos.
- Es el karma. Eras un misógino aquí, así que allá te
tratan igual. Es una lastima que no seas una mujer, hubiera pagado por ver como
te tratarán ahí si fueras una -escribió Naomi.
- Saben mejor cuéntenme como les va a ustedes, tengo poco
tiempo. No quiero perderlo hablando de mí.
Parte VI
Mes 4
Ir a la iglesia fue un castigo para Remedios los primeros
meses, pero ya se estaba acostumbrando.
Tenía que vestir de una manera un más conservadora y
peinarse de manera muy modesta pero no podía negar que le estaba agarrando el
gusto. Tanto así que se unió a un grupo de la iglesia.
Ahí conoció a Mercedes, una mujer de 30 años que era
maestra en la misma escuela que Remedios.
En la escuela se la topaba a veces, pero rara vez
hablaron más que para saludarse y desearse los buenos días.
Ahora después de conocerse en ese grupo pastoral se
habían vuelto muy amigas y se la pasaban hablando todo el día todos los días.
Mercedes estaba casada con el herrero del pueblo y tenía
dos hijos de 8 y 3 años.
- Es difícil ser madre y maestra al mismo tiempo. Todos
los días llego a casa cansada y aun tengo que ayudarlos con su tarea, darles de
comer y limpiar la casa -mencionaba Mercedes.
- ¿Cómo lo haces? -se preguntó la chica.
- No sé cómo. simplemente saco fuerzas dentro de mí. Mi
esposo dice que si quiero puedo dejar de trabajar y dedicarme 100% al hogar.
- Y ¿por qué no lo haces? -pregunto Remedios.
- Reme yo amo mi vocación, amo enseñar a los niños. No
hay muchos maestros que quieran venir a enseñar a este lugar. Si todos se van
estos niños se quedarían sin educación. Cuando me gradué pude quedarme en la
ciudad a enseñar con todas las comodidades de ahí, pero decidí regresar a mi
pueblo por los niños. Puede que no lo entiendas porque no naciste aquí, pero yo
amo a este lugar y a todos los que viven aquí. Menos a esas señoras chismosas
que se la pasan todo el día en la plaza, parece que no tienen nada que hacer en
sus casas.
Ambas mujeres rieron.
Mes 5
Remedios tenía temblores, ansiedad e insomnio. Pudo
soportar los periodos que tenía con este cuerpo, pero la abstinencia del
alcohol y el sexo la volvían loca.
- No conoces a alguien que nos pueda vender, aunque sea
una botella, para nosotras dos. No creo que nadie se de cuenta -le rogaba
Remedios a su amiga Mercedes.
- Reme, estas loca. Si nos atrapan nos van a despedir,
además tu tienes dos amonestaciones, una más y se termina para ti -contestó
Mercedes.
- Meche por favor, necesito algo. Llevo meses sin tomar,
necesito rehidratarme, aunque sea un poco.
- Alla en la ciudad estaba bien visto que una señorita
tomará alcohol, pero aquí es un sacrilegio. Eres una maestra debes de dar el
ejemplo.
- Odio este estúpido pueblo, no puedo salir a ningún lado
sola, no puedo tomar cerveza y mi cuerpo tiene necesidades que tampoco pueden
ser…
- Santo dios. Eres mi amiga, pero una mujer (y menos una
maestra) puedes pronunciar esas palabrotas. Tus necesidades pueden esperar
hasta el matrimonio, te aprecio y por eso no te reporto, pero debes de cuidar
tu lenguaje y lo que dices. Viniste a este pueblo y debes de respetar sus
costumbres.
Remedios salió corriendo de ahí y se perdió en los
matorrales a las afueras del pueblo.
En lugar en donde nadie la buscaría jamás se quitó el
vestido que estaba usando, su estomago ardía, acerco su mano a ese lugar y poco
a poco bajo hasta llegar donde estaban sus bragas.
Su respiración era rápida, era lago que llevaba tiempo
queriendo hacerlo, pero por miedo (y porque el cuarto donde vivía no tenía
privacidad) no lo había hecho.
Con la otra mano tomo uno de sus pechos y lo apretó.
Sentía sus dedos presionando su piel, metió su otra mano dentro sus bragas y
sintió su bello púbico, poco a poco se iba acercando a su abertura.
Pellizco uno de sus pezones y un gemido salió de su boca,
su primer gemido como mujer.
Respirando poco a poco metió uno de sus dedos en su
vagina, no sabía porque, pero uno de sus pensamientos se dirigió a su amiga
Naomi, mientras movía ese dedo dentro de ella pensaba en ella.
Poco a poco metió dos, y después tres dedos dentro de
ella, su otra mano cambio de pecho y de pezón. Ahora sus pensamientos se
dirigían a su amigo Mateo, recordaba haber visto su miembro cuando ambos eran
hombres. Mateo lo tenía más grande que él y eso ahora alimentaba sus fantasías
de chica cachonda.
Ella quería más y siguió moviendo sus dedos, tocando sus
pliegues dentro de ella hasta que después de unos minutos llego al clímax en
medio de la nada.
Recupero el aliento. Y se quedo pensando en lo que había
pasado.
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