miércoles, 20 de mayo de 2026

El examen de Mariana (2/3)

- Despierta primo -grito Mariana desde la cocina.

Mire el reloj, eran las 11 de la mañana.

- No lo entiendo. Normalmente despierto temprano pero ahora no sentí nada. Si no me despertabas hubiera seguido así todo el día -le digo a Mariana mientras desayunamos.

- Perdón es mi culpa. No me gusta despertarme temprano, lo odio. Tu cuerpo no está acostumbrado a eso.

Tuve que hacer una llamada para que me dieran los dos días libres, sinceramente iba a ganar más dinero con el examen que en una semana de trabajo.

- Dame eso -dice Mariana señalando mi teléfono.

- ¿Por qué? -le digo.

- Bueno ahora eres yo. Tienes que llevar el mío. No quiero que husmees, pero lo necesitas para ingresar a la universidad. En la aplicación de la escuela esta el QR de ingreso y en el correo las instrucciones del examen y una guía de estudio. Si mis amigas mandan mensaje me avisas, cuando vayas allá y estes sola intenta no responder los mensajes o se lo mas vago posible.

“Genial” pienso.

El celular es sagrado para los niños de hoy en día (y también adultos), ver su interior es como desnudar a la persona.

- Toma -le di mi teléfono después de hacer ciertos ajustes- cerré todas mis cosas. Creo que solo necesitas TikTok y YouTube. No quiero que andes viendo mis cosas.

- Ni que quisiera ver tu porno -dijo quitándome el celular y saliendo de la habitación- tu estudia yo voy a salir.

- Esper… -y se fue dejándome sola con su cuerpo.

“Mejor para mí, ahora puedo explorar un poco”. Pensé.

Ayer quería verlo, pero ella no dejaba de cuidarme, cada cierto tiempo se metía en mi habitación para revisar que no estuviera haciendo nada indebido. Ahora tenía vía libre para hacer lo que quisiera.

El examen era sencillo, le di una leída rápida al temario y solo estudié las partes que menos recordaba. No es que fuera un genio, pero ella quería estudiar medicina y yo estudie odontología. Son muy diferentes, pero ven algunas materias parecidas y justo esas son las que están en el examen de ingreso. Era el dinero más fácil del mundo, como quitarle el dulce a un bebe.

- Bueno veamos que trajo en su mochila -me dije a mi mismo en voz baja.

Había traído mucha ropa considerando que solo eran dos días. Y no solo era ropa casual, era ropa de todo tipo, vestidos, faldas y cosas sexys.

- Sé que no debo, pero… ese conjunto negro se vería demasiado…

Decidí usar lo que trajo. Me desnudé toda y me lo puse. Me quedaba algo apretado, pero valió la pena por la vista.


Clic, clic, clic.

Me tomé varias fotos y las subí a mi computadora. Se que es familia, pero sinceramente no me importaba. No es como si las viera seguido. Lo tomo como la propina.

Veamos que escondes primita.

Con su cara y sus manos pude desbloquear todo su teléfono y violar su intimidad.

Miles de mensajes de su grupo de amigas, chats archivados de sus novios y ciertas fotos sugerentes que ella se tomó para enviárselas a ellos.

- Conociendo a la juventud de hoy en día me sorprende que no se hayan filtrado tus fotos primita. O eres muy buena manipulando a esos ex´s tuyos o tuviste mucha suerte.

El teléfono suena, es un mensaje de Mariana.

“Tienes que ir al gym. Traje ropa. No me veas desnuda, respétame. Te veo cuando regreses, tu rutina está en la app”.

Decidí hacerle caso a ella, quería seguir probándome ropa, pero usar un conjunto deportivo y hacer ejercicio con este cuerpo era algo que si quería experimentar.

Fui a su bolsa, busqué un nuevo conjunto de ropa interior, unos leggins y un sostén deportivo.

Clic. Otra foto para mi álbum personal.


Puse la dirección en mi celular, unos audífonos y me fui corriendo al gym.

Mi cuerpo atlético me hizo hacer la rutina de mi prima sin problemas, otra de las ventajas que tiene este cuerpo es que el instructor me ayudo en todo momento. Dejaba a los otros hombres de ahí solo en cuanto le decía que necesitaba ayuda. Se ve que ellos tienen sus favoritos.

La desventaja es que todos se me quedaban mirando, lo notaba sobre todo cuando hacía sentadillas, hombres detrás de mi dejaban de hacer sus ejercicios para mirarme el trasero. Aprecie la ayuda del instructor, pero era molesto que algunas veces se me pegaba mucho y me arrimaba su miembro.

Después de eso fui a las duchas, tuve mala suerte y no había casi nadie así que no pude ver a más chicas sudorosas en diversos grados de desnudez.

- Hueles horrible. Te dije que usaras mi kit que dejé en la mochila, tenemos que bañarte de nuevo -dijo mi Mariana cuando la volví a encontrar regresando del gym.

Ella me vendo los ojos y me llevo al baño, con mucho trabajo logro hacerlo. Me reí por dentro sabiendo que a pesar de todas las precauciones que tomó ya había visto su cuerpo de muchas maneras.

Me fui a “dormir” temprano. Le dije que quería estar listo para el examen de mañana, se tragó mi escusa y me fui a mi cuarto y me cubrí con mi cobija.

Ella daba un vistazo a cada rato para revisarme, pero debajo de la cobija estaba tocando mis pechos. Mañana era mi último día y lo iba a aprovechar.

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