viernes, 15 de mayo de 2026

La Nueva Maestra Parte VII y Epílogo

Quería lanzar el final de la historia el día de los maestros. Si alguien aquí conoce a uno (o es uno) felicidades. Son las únicas personas en el mundo que conozco que soportan estar en un cuarto varias horas con niños y adolescentes molestos. 


Parte VII

Mes 6

Después de la primera vez Remedios se volvió adicta a esa experiencia. A falta del alcohol la masturbación se volvió su forma de aislarse el mundo y de disfrutar la vida.

El tiempo ahí estaba dando sus frutos, si ves las primeras clases de Remedios con las ultimas que ha dado puedes notar la gran mejora.

Era una mejor maestra, sabia escuchar a sus alumnos, sabía cómo hacer sus clases interesantes para ellos y esos niños en verdad la amaban y se lo hacían notar.

La vida era dura, pero el fin cada vez estaba más cerca.

Sus días se habían vuelto una rutina a la que se había acostumbrado, despertar temprano para llegar a la escuela y barrer y limpiar su aula. Dar sus clases y platicar un poco con Mercedes para después regresar a su casa y ayudar a Caridad con las labores domésticas pues después de vómitos y mares matutinos se dio cuenta que estaba embarazada.

Ambas se emocionaron al enterarse, e incluso Remedios se empezó a preguntar como se sentiría estar embarazada.

Los mensajes son sus antiguos amigos eran cada vez menores, el internet era muy solicitado por esos lares y solo podía usarlo una vez al mes si tenía suerte. Su teléfono ahora solo era una cámara con la que capturaba todos esos momentos que estaba viviendo.

Todo cambio un día a mediados de febrero cuando él llego.

Inocente regreso al pueblo pues había ido a Estados Unidos a conseguir dinero y una mejor vida, sin embargo, nunca se sintió a gusto en ese lugar así que ahorro todo lo que pudo para construirle una casa a sus padres y otra a él mismo y regreso.

Se hizo una gran fiesta en el pueblo pues uno de sus hijos pródigos había regresado. Remedios en un principio no quería ir, pero Mercedes logro convencerla se salir de su aburrida rutina que estaba viviendo.

Paso el rato platicando con Mercedes hasta que el esposo de su amiga se la llevo a bailar y quedo sola.

Ella pensó en regresar a su casa, pero Amado uno de sus alumnos la llevo a conocer al festejado.

Resulta que Amado e Inocente eran hermanos, el chico se fue cuando el niño era muy chico, pero siempre recordaba a su hermano mayor, siempre que podía lo dibujaba.

- Mano etá es mi maestra -le dijo el niño muy feliz- es de la que te conté en la mañana.

El hombre se quedo mudo al ver a la chica. Su hermano tuvo que jalarlo para sacarlo del hechizo de su belleza.

- Inocente, mucho gusto -le dijo el joven dándole un beso en la mejilla a la señorita.

- Remedios, Remedios Concepcion -respondió.

El niño salió corriendo después de eso y dejo a los dos jóvenes solos.

Se pusieron a hablar un poco durante buena parte de la fiesta, Mercedes al verlos de lejos solo sonrió. Le dio al pequeño Amado un dulce por tan buena tarea realizada.

Ellos hablaron durante esa noche hasta que Remedios regreso a casa, con una sonrisa que no se le había visto en mucho tiempo.

Mes 7

Los días pasaron y lo que comenzó con una pequeña platica continuo el día siguiente, y el día después de ese y la semana después de esa.

- Conce eres hermosa -le soltó Inocente un día de la nada mientras estaban en casa de esta comiendo una comida que Remedios preparado con mucho esmero.

La chica se sonrojo.

A partir de ese momento y sin palabras empezaron a pasar más tiempo juntos y todos en el pueblo excepto los dos tortolos pensaron que ya estaban saliendo.

- Vas a ir con tu novio a cenar hoy – le dijo Juvencio a Remedios mientras se estaba arreglando.

Estaba en su tocador poniéndose un poco de maquillaje, Mercedes le había enseñado como ponérselo para evitar las sanciones de las vecinas chismosas.

La chica se puso roja como un tomate y solo pudo responder con un pequeño “si”.

Al quedarse sola en su habitación solo pudo pensar en como había cambiado su vida hasta ese momento, antes era un hombre misógino y ahora era una señorita de pueblo que se arreglaba para ver a su novio.

Quería llorar, pero eso arruinaría su maquillaje, así que se aguantó las lágrimas, levanto su largo vestido que le llegaba sus tobillos y fue a la casa de Inocente.

- ¿Y que somos? -dijo casi susurrando.

La joven pareja estaba cenando en una mesa a la luz de la luna en la casa de Inocente. Los cubiertos de joven se detuvieron. El silencio lleno ese momento que estaban compartiendo.

- Arruinaste el momento -dijo.

Ese comentario rompió el corazón de Remedios, iba a llorar, gritar e irse de ahí pero el joven se levanto y saco un collar de su bolsillo.

- Estaba esperando a terminar de comer para decírtelo, pero parece que no me queda de otra. Remedios Concepción creo que ya sabes que te amo y puede que esto ya sea oficial, pero de todos modos quería decírtelo en persona. ¿Quieres ser mi novia?

La chica salto de su silla y grito “¡Sí, sí, sí!” a todo pulmón mientras se abrazaba de su novio.

Mes 8

Remedios estaba sentada en su escritorio viendo a los niños ansiosos, era el ultimo día de clases, bueno, su ultimo día de clases de ella y les había dejado una pequeña actividad. Tenían que dibujar o escribir lo que más habían disfrutado de su clase con ella.

Ese ultimo mes paso volando, su tiempo se repartía entre su trabajo como maestra, su ayuda en los quehaceres del hogar, su amistas con Mercedes y su relación con su novio Inocente.

Veía por la ventana, evitando el reloj. No quería que su tiempo en este lugar terminará, en cuanto sonara la campana se encontraría con su asesora y regresaría a la civilización como un hombre.

Pero en verdad ella quería eso. Amaba a Inocente, pero no estaba segura de tirar su vida a la basura por él. Antes de venir a este lugar abandonado por dios tenía grandes planes, ser el mejor maestro del país, dar ponencias en las mejores escuelas del mundo.

Podía lograrlo lo sabía, pero, ¿eso lo haría feliz?

El timbre sonó y los alumnos le entregaron sus dibujos/cartas. Lloraron a su lado, ella no pudo contener las lagrimas y también lo hizo.

Se despidió uno por uno hasta quedar sola. Cerro el salón y salió a la entrada en donde se encontraba Inocente.

- ¿Qué haces aquí? Pensé…

- Me encontré con tu asesora en el pueblo le dije que quería pasar una ultima tarde contigo antes de que te fueras.

El hombre toma a la maestra y se fueron en su auto.

Visitaron muchos lugares tanto del pueblo como fuera de este como una gira del adiós, la melancolía llenaba el aire y los recuerdos estaban llegando a Remedios.

Su ultima parada fue la casa de Inocente, ella se quedo en la recamara mientras él fue al baño.

En ese momento reviso las cartas de sus alumnos, dibujos en donde ella estaba junto a ellos y palabras agradeciéndole lo que había hecho por ellos.

Ella lloró un poco, en verdad quería dejar este lugar.

La duda estaba más viva que nunca pero entonces regreso Inocente, vestido con sus mejores ropajes. Se arrodillo junto a ella.

- Mi Conce, mi Remedios Concepcion. Nunca fui más feliz en mi vida y no puedo imaginarme la vida sin ti. No quiero que te vayas, quédate conmigo por favor. Te amo y quiero pasar el resto de mi vida junto a ti. ¿Te casarías conmigo?

Todas las dudas de su cabeza desaparecieron, soltó un “¡Sí!” y beso a su hombre, con un beso que sello su destino.

El juego siguió hasta su cama, con una prenda tras otra cayendo a cada paso que daban, Remedios estaba por primera vez en su vida desnuda frente a otro hombre.

El la admiraba le decía lo hermosa que era. Él se desnudo también, Remedios se rió al ver el tamaño de su miembro, tenía un tamaño mayor al promedio, pero era más pequeño que el que tenía.

El la tiro en la cama, besando sus pechos y su cuello, susurrándole cosas bonitas mientras que ella solo disfrutaba el momento.

Se dio cuenta que era una mujer sumisa, y ese pensamiento no le desagradó.

Inocente tomo su pene y con mucho cuidado lo introdujo en la vagina de Remedios, poco a poco y con mucho cuidado. Después aumento la velocidad y cuando se dio cuenta la mujer estaba gritando como perra en celo.

Ella disfrutaba estar abajo, disfrutaba que la tomara e hicieran con ella lo que quisieran. Y cuando por fin llego al clímax se dio cuenta que quería ser una mujer para siempre.

Su vagina termino lleno de semen, en esos pueblos no había métodos anticonceptivos no porque no pudieran conseguirlos sino porque era mal visto.

Siguieron con la siguiente ronda y con otra más hasta quedar satisfechos y cayeron rendidos al sueño.

El día siguiente regresaron a la casa de Remedios para encontrarse con su maestra. Inocente les dio la noticia a Juvencio y Caridad y ellos se alegraron por la pareja. En el fondo ambos sabían que era cuestión de tiempo. De manera simbólico Inocente le pidió la mano de su hija adoptiva sus tutores como marca la tradición.

Se armo una fiesta en donde invitaron a familiares y amigos.

Llego un momento en donde Remedios, la estrella de la fiesta, se quedo sola. Carme, su asesora, llego y por fin se vieron cara a cara.

Remedios la había estado evitando. Ahora tenía que hablar frente a frente.

- Así que te vas a casar -dijo la asesora- me sorprende mucho que no me dijeras. Hubiera traído un regalo, tal vez una lavadora o algo así.

- No te rías. No sé como sucedió, solo paso un día. Me gusta estar aquí, fue difícil al principio, pero te llegas a acostumbrar a este lugar. Me llegue a encariñar con los niños, ellos no tienen a nadie que les enseñe, de que sirve que de clases en las mejores escuelas si eso no cambia nada. Aquí puedo hacer la diferencia, leer y escribir les dará a estos niños mejores oportunidades en el futuro, aquí puedo cambiar vidas.

- Y el sexo con Inocente.

Remedios se puso roja.

- Solo lo hicimos una vez, ayer de hecho. Esta mal visto hacerlo antes del matrimonio -dijo casi susurrando.

- Lo sabía pude verlo en tus ojos esta mañana.

- Entonces -dijo la chica.

- Si ese es tu deseo no puedo hacer nada para impedírtelo. Puedo arreglar tus papeles para que te puedas graduar y quedarte a enseñar en este lugar. Ten en cuenta que el sueldo será muy bajo.

- Gracias, gracias, gracias -dijo Remedios.

- Bueno hay que disfrutar la fiesta. Y felicidades por el compromiso.

- Ojalá venga a mi boda.

- No me la perdería por nada del mundo. Es la boda de mi alumna favorita.

 

Epílogo

10 años después

Es una fiesta en donde todos los graduados de la clase 2026 se reúnen, no es muy glamorosa, pero todos la disfrutan. Viejos amigos se reencuentran y recuerdan sus momentos que vivieron juntos.

Un chico y una chica platican, hacía años habían perdido contacto, pero aprovecharon el momento para ponerse al corriente con sus vidas.

En eso una mujer mayor se acerca a ellos sonriendo.

- Esos no son Mateo y Naomi. Wow, cuanto han crecido.

- ¡Es la asesora Carmen! -gritaron Mateo y Naomi al unisonó

- Rectora. -les corrigió.

- Wow, quien lo diría -respondió Mateo.

- Se lo merece por todo lo que hizo por nosotros. Fue una gran maestra y una extraordinaria guía. -dijo Naomi.

- Gracias chicos.

- Rectora, supo lo que paso con Pablo. Después de sus practicas le perdimos el rastro sabe que paso con él -menciono Mateo.

- Sí, fue al extranjero a dar clases en una de esas escuelas de elite o algo así. Es lo que pienso que haría él.

- Bueno chicos él….

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Unos meses antes

Carmen regreso al pueblo en donde uno de sus alumnos, quiero decir alumnas favoritas estaba. Se acerco a la escuela buscándola por todos lados, pero no la encontró.

No loe queso de otra mas que preguntar por ella.

- Disculpa, ¿no ha visto a la maestra Remedios? – le pregunto a una de las maestras.

- ¿Maestra? -dijo la mujer confundida- espera creo que te conozco. ¿No eres la mujer de ciudad que era la asesora de Remedios?

- Sí, soy yo. ¿Sabes dónde está?

- Soy Mercedes su amiga. ¿No te lo dijo? Dejo de enseñar hace unos 3-4 años. La puedes encontrar en su casa.

Mercedes saco un papel y escribió algo en él.

- Esta es su dirección. Si la visitas le mandas mis saludos. No la he podido ver esta semana.

Carmen tomo el papel y se dirigió a la dirección que marcaba el lugar.

Fuera de ahí vio a Remedios junto a varias señoras platicando fuera de la casa. Pero lo que más le sorprendió fue ver a su antigua alumna con panza de embarazada.

- Remedios que tal. Tiempo sin verte.

- Maestra Carmen -dijo la mujer parándose de su silla con mucho esfuerzo- que gusto que haya venido. Venga vamos adentro. Chicas las veo mañana si dios quiere.

Las mujeres entraron a la casa, Remedios le ofreció comida a su antigua asesora, pero ella solo pidió agua. Fueron a la sala a sentarse y platicar de la vida.

- Fui a tu escuela a invitarte a una reunión de ex-alumnos. Todos se van a reunir y pensé que te gustaría asistir para volver a reconectarte con tus compañeros. Pero me llevé una sorpresa al no verte ahí, me encontré a tu amiga y me dijo donde encontrarte y ahora me sorprendo aun más al verte embarazada.

- La vida da muchas vueltas -dijo tocándose la barriga- este es mi tercer hijo, mira.

Fue por un álbum de fotos y se lo mostro.

- El mayor de llama Telésforo, ya casi tiene 10 años. La niña tiene 5 años, se llama Consuelo y el niño que llevo cargando se va a llamar Pablo. Me costo mucho que mi esposo aceptará ese nombre.

- Wow, si que han pasado muchas cosas estos últimos años. ¿Pero que paso con tu carrera?

- Criar a dos niños es difícil y mi esposo gana bien así que decidimos que mejor me dedicara al hogar. A pesar de lo que dicen es un trabajo no renumerado muy cansado.

- Pensé que tu sueño era enseñar a los niños.

- Y lo sigo haciendo, puede que no sea maestra en la escuela, pero sigo dando tutorías a los niños todos los días en la comodidad de mi casa y siempre que puedo voy a la escuela a apoyar. No solo necesitas un titulo, debes tener vocación de enseñar. Estos niños no tienen muchas oportunidades, muchos ni siquiera pueden ir a la escuela por ayudar a sus padres en sus trabajos en el campo, aquí puedo enseñarles a leer, escribir y tener pensamiento critico. A veces menos es más.

- Parece que estas como pez en el agua.

- Y fue gracias a usted, encontré mi vocación como ama de casa y como docente. Vamos tenemos mucho de qué hablar.

Y así de pusieron a ver álbumes desde la boda hasta la fiesta de cumpleaños de sus hijos. En cada foto se veía a una mujer feliz que disfrutaba cada momento.

- Quiero que mis hijos estudien y tengan una carrera, les enseño en casa también. Si ellos quieren dejar el pueblo e ir a la ciudad los apoyare, pero yo me quedo aquí.

- Bueno, me alegro por ti. Ojalá poder visitarte otro día.

- Eres más que bienvenida a quedarte en nuestra casa. A mi esposo y a mí nos encantaría que conozcas a los niños.

Carmen salió de la casa. Voltio y le hizo una última pregunta a Remedios.

- ¿Él lo sabe?

- Somos esposos, entre nosotros no hay secretos.

Le guiño y se despidieron con una sonrisa.

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En la actualidad

- Bueno chicos él… disfruta de su vida. Le perdí el rastro, pero yo sé que vive la vida a su manera como él siempre lo hizo, aunque puede que diferente a lo que él pensaba.

- Me hubiera gustado verlo otra vez, éramos mejores amigos y no se despidió de mi -dijo un triste Mateo.

- Por lo menos es feliz, puede que un día nos cuente de su felicidad -dijo Naomi.

- Sí, ojalá hubiera venido. Bueno chicos los dejo, tengo que saludar a los demás.

Y así siguió la fiesta llena de bellos momentos, poco a poco se iban yendo todos cuando de repente se abrió la puerta principal y entro una mujer hermosa, usando un hermoso vestido cosido a mano que le llegaba hasta los tobillos la cual tenía muchas ganas de reencontrarse con sus amigos.

FIN.

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