Hoy regresan las peticiones. Me encanto mucho escribir esta historia, es el tipo de cambios en donde el protagonista ve como alguien más vive mejor su vida de lo que la vivía. No tengo más que agregar, solo lean y disfruten.
Petición de Antonio:
Mi petición es la sirvienta me robó mi cuerpo y me obliga a acostarme con el jardinero muestras ella es mejor esposo que yo.
Cambio de Papeles
—Hey, te falto barrer esta parte —Verónica le dijo a su sirvienta Josefina.
—Si ama, fue un error. En un momento lo limpió.
La criada regreso con su escoba y su recogedor a limpiar el lugar.
La señora de la casa tomo sus cosas y se fue a la puerta.
—Espero que no vuelva a ocurrir, voy a ir a hacer unos mandados, por favor quiero que termines de lavar la ropa y lleva mi vestido a la tintorería, mañana es la gala la cual es muy importante y quiero lucir reluciente.
Verónica se fue dejando la mujer sola de nuevo. La criada se fijo por la ventana hasta asegurarse que su ama se fuera y cuando vio que ya no estaba dejo las cosas de lado y se sentó en el sofá cansada. Tomo su teléfono, un Alcatel viejito que apenas funcionaba y realizo una llamada.
—¿En dónde estás? —la sirvienta grito.
Al otro lado de la línea una voz masculina respondió.
—Estoy ocupado. ¿No deberías de estar haciendo las labores del hogar?
—Esto no es gracioso Josefina, en la mañana dijiste que solo ibas a intercambiar nuestros cuerpos para realizar una actividad física, pero llevo todo el día en tu cuerpo. Mi esposa regreso a la casa y tuve que actuar como su sirvienta.
Uriel había cambiado de cuerpos con su ama de llaves en la mañana con unos misteriosos anillos, la mujer le dijo que era algo temporal, pero llevaba más de medio día y no había regresado con su cuerpo y había escondido los anillos. Su esposa al verlo pensó que era Josefina por lo que la trato como tal. Tuvo que realizar las labores domesticas y recibir los malos tratos que recibía todos los días.
—Sabes, en un principio era algo temporal, pero he disfrutado ser tu. Ser un hombre y no solo eso, el hombre de la casa es algo increíble, me siento poderoso y respetado. Amo ser tú, lo siento, pero te vas a tener que acostumbrar a ser la sirvienta del hogar.
—No puedes hacerme esto, le diré la verdad a Verónica.
—Crees que ella le va a creer a la sirvienta pobre sin estudios o a su marido. Mientras más rápido lo aceptes será mejor para ambos.
El nuevo Uriel colgó el teléfono dejando a la nueva Josefina atónita. Estaba atrapado en un cuerpo sin estudios, siendo una criada en su propia casa. Todo el esfuerzo que había hecho a lo largo de los años para conseguir su hogar le fue arrebatado. Su dinero, su esposa y su vida.
Solo le quedo llorar y ponerse a limpiar, no quería que su antigua esposa se enojara con ella, sabía como trataba a los empleados y ahora que era uno de ellos no quería sentir su ira.
Tuvo que ir a los baños y limpiarlos, era una actividad asquerosa para el antiguo amo de la casa, pero ahora se tenía que acostumbrar rápido pues a partir de hoy tenía que hacerlo diario.
Busco la ropa para lavarla a mano, le costo mucho trabajo, le dolieron las manos a Uriel de lavar tanta ropa. Vio las bragas y los sostenes de su esposa y se dio cuenta que ahora ella también usaría esas cosas.
“Es incomodo usar esta ropa de criada” pensaba la nueva Josefina.
Cuando era hombre tenía la fantasía de tener una sirvienta que usara un traje francés, tuvo suerte que su esposa se opusiera porque si no ahora lo estaría usando. Con solo usar ese uniforme normal medio día se dio cuenta la incomodo que era.
Se logro quitar el uniforme con mucho esfuerzo, se vio frente al espejo. Hacía horas era un hombre de 40 años, en buena forma y uno de los mayores accionistas de Industrias Klonni, ahora era una mujer de 52 años, latina, morena y bajita con pechos grandes. Para todo el mundo era obvio que él contrato a Josefina por sus atributos. Ahora él los iba a disfrutar de primera mano.
Estaba en el cuarto que más bien era una alacena, en donde Josefina guardaba su ropa y se cambiaba al llegar. Se puso las bragas y el sostén normales. Ponerse la blusa fue fácil, pero ponerse los jeans fue muy difícil, su trasero era muy grande y le costó subirse el pantalón.
Fue a su antigua habitación y con mucho cuidado tomo el vestido de su esposa, era una gala benéfica para recaudar fondos, él había tenido la idea hace varios meses y estaba emocionado por ser el anfitrión. Iba a presumir su dinero y a su mujer frente a todos. O por lo menos eso fue el plan.
Al salir de la casa vio al jardinero. Su esposa lo contrato para cuidar el jardín, había comprado recientemente plantas exóticas y quería presumirlas en el vecindario, pero no quería perder tiempo cuidándolas. Jorge era un inmigrante mexicano sin documentos, es por eso que le pagaban poco, la misma Verónica lo escogió.
—Así nos ahorramos algo de dinero —le dijo. Él estuvo de acuerdo en ese momento.
Hicieron contacto visual al salir. El hombre era joven, de unos 26 años, no estaba en buena forma, pero tenía músculos por trabajar bajo el sol todo el día.
—Bueno días señorita Josefina. Es un placer verla —dijo el Jorge.
—Bueno días Jorge —respondió. No sabía porque, pero su cuerpo se sonrojaba al ver al hombre trabajar con la camisa sudando.
—Disculpa la molestia. Hay algo que he querido preguntarle hace tiempo, ¿no le gustaría salir conmigo a cenar algún día?
La propuesta dejo a la criada en shock. Su cuerpo tembló al escucharlo, sabía lo que significaba, pero no iba a caer tan bajo, después de todo él era un hombre.
—Gracias por la invitación, pero el señor y la señora de la casa tienen prohibido que su personal salga. Pero gracias por la invitación —se lo había inventado en ese momento, no existía tal regla.
—Perdón, no lo sabía. Aun así, debo de decirte que estas muy hermosa el día de hoy.
Josefina se fue de ahí, no quería seguir escuchando a ese hombre, si se mantenía ahí su cuerpo le iba a traicionar.
La nueva criada tomo el transporte para llevar el vestido a la tintorería. Tenía mucho miedo de arruinarlo. La ultima criada fue despedida a gritos por su esposa por mancharle una blusa de diseñador. El vestido valía más que el salario que percibía la sirvienta todo el año. Si lo despedían no solo le iba a ser imposible recuperar su cuerpo, sino que no sabía a donde ir.
Regreso a casa solo para ver que “Uriel” había regresado. Su antiguo cuerpo se veía enorme desde su nueva perspectiva. Medía 1.87 m mientras que su nuevo cuerpo medía 1.60 m. Estaba platicando con Jorge, ella entro a la casa, pudo notar como la veían al entrar.
Fue a su “habitación” a volverse a poner su uniforme de sirvienta. Se quito la ropa de calle y se pudo las bragas y el sostén blanco, y después el resto de la ropa. Era humillante. Siguió con el itinerario que su ex esposa había creado.
Ella llego cargando muchas bolsas de ropa, le encantaba la moda y nadie la culparía. La mujer tenía el cuerpo de una modelo. Era alta, esbelta y rubia. Tenía una cara muy hermosa, en lo único que no destacaba mucho era en su pecho, era más pequeño que el de Josefina.
—Me encanta llegar a la casa y oler la lavanda. Sabes Josefina, hoy te esforzaste mucho, normalmente no te queda todo tan bien.
La sirvienta se sonrojo. Ahora resulta que era mejor criada que la mujer a la que contrato en primer lugar.
El nuevo señor de la casa entro como si fuera dueño del lugar, que lo era, y tomo a su esposa en brazos y la beso enfrente de la sirvienta.
—Wow, ¿Dónde aprendiste a besar tan bien amor? —dijo Verónica.
—Y no solo eso amor —le toco su trasero con sus manos— a partir de hoy muchas cosas van a cambiar. Josefina —dijo mirando a la sirvienta— Jorge me dijo de una regla que no recuerdo haber creado. Por supuesto que puedes salir con él, no me opongo al amor o tú que dices cariño.
—Por mí no hay problema bombón. Ella es libre de salir con quien quiera.
—Le dije a Jorge que ambos pueden salir temprano hoy. Vayan a divertirse, mi esposa y yo tenemos cosas que hacer —el hombre no dejaba de tocar el trasero de su esposa. “Josefina” sabía lo que ellos harían en cuanto se fueran. Pero no podía decirles nada, después de todo solo era la criada.
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—Se que no es el mejor restaurante de la ciudad, pero te prometo que conmigo a tu lado nunca te faltara nada —dijo Jorge a la hermosa mujer latina frente a él.
Ya no tenía más excusas que ponerle, en contra de su voluntad Josefina tuvo que salir a comer con el apuesto jardinero.
El hombre estaba mugroso, no pudo bañarse pues en cuanto Uriel le dio el día libre fue por su auto para llevar a la sirvienta a comer.
Josefina tampoco estaba usando ropa glamurosa, era un vestido que había encontrado en el guardarropa de su sirvienta, que era su guardarropa ahora. A Jorge no le importaba, pasar el tiempo con ella era todo lo que quería.
La criada intentaba poner atención a lo que decía el jardinero, pero sus pensamientos divagaban a su antigua vida. Ella antes comía en los mejores restaurantes, usaba los mejores trajes y era respetado por todos. Ahora todos las miraban hacia abajo y no la tomaban en cuenta por ser una mujer latina. Si la miraban solo era para ver sus pechos o su trasero.
Esos pensamientos que tuvo toda la cita le impidieron darse cuenta que estaba tomando mucha cerveza, en su antigua vida ella no tomaba eso, puro vino, la cerveza era algo de las clases baja le decía a todo el mundo. Ahora por estar perdida en sus pensamientos tomaba y tomaba una tras otra hasta quedar ebria.
Cuando se dio cuenta que estaba ebria estaba en casa de Jorge besándolo, le gustaba mucho besarlo. Poco a poco se fueron quitando la ropa hasta quedar desnudos. Ella se sorprendió al ver el pene del jardinero, era más grande que su antiguo pene.
—Te gusta lo que ves —dijo Jorge que también estaba un poco ebrio.
Ella quedo hipnotizada, la boca se le hacía agua y por instinto salto directo a la entrepierna del hombre y le empezó a chupar el pene. Era algo que su cuerpo deseaba y el alcohol hacía que no actuara con razonamiento. El semen salió disparado a su boca cuando Jorge se vino, ella se lo trago todo con orgullo.
—Te necesito, todo el día solo he deseado esto —dijo Josefina.
El hombre solo necesito unos minutos para recuperarse y empezar a penetrar a la voluptuosa mujer latina. A mitad del acto se detuvo.
—Mierda, se me acabaron los condones —dijo.
—No importa, sigue, ¡penétrame por favor! ¡deseo tu pene en mi vagina! —grito la mujer.
Jorge haciendo caso a los deseos de la sirvienta siguió penetrándola.
—Solo eres una sucia criada ¿verdad? Eres una puta que desea mi pene ¿no es así?
—Si, soy tu sucia criada. Solo deseado ser penetrada por ti. Eres mi hombre, por favor acaba dentro de mí.
Y haciendo caso a sus palabras Jorge tiro su carga dentro de ella.
—Wow, fue el mejor sexo que he tenido en mi vida.
Pero Josefina aun no estaba satisfecha usando sus grandes tetas tomo el pene del jardinero.
—Aún no hemos acabado —dijo ebrio tanto de alcohol como de lujuria.
Fue una larga noche para ambos.
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Unos días después la sirvienta usando su uniforme entro a la habitación de sus amos. La ropa estaba regada por todas partes. El olor a sexo estaba en el aire. La pareja no estaba completamente cubierta por la cobija, podían verse los pechos de Verónica y el miembro de Uriel.
La criada puso la mesita con el desayuno, los despertó y se pudo a limpiar.
—Desde la noche de la gala has estado asombroso amor. ¿Dónde aprendiste todo eso? Hace una semana eras el peor amante del mundo, pero ahora eres una bestia en la cama —le decía Verónica a su esposo mientras desayunaban.
—Si tengo a la mujer más sexy del planeta como esposa entonces tengo que estar a la altura. Además, tus mamadas son asombrosas.
—Amor, no lo digas frente a la criada.
—A ella no le importa. Además, sabemos que el jardinero se la detono. No los encontraste teniendo sexo en el garaje ayer. Debimos de despedirlos, pero como soy generoso les di otra oportunidad.
—Tienes razón. No se como me convenciste de darte una mamada. Estaba en contra de esas cosas, pero eres muy persuasivo. No se que te paso, pero ahora eres mucho mejor hombre que antes. Eres más atento, más varonil, más inteligente y una bestia en la cama. Eres el mejor esposo del mundo.
—Bueno, es lo que soy. Y quiero que todo el mundo se entere ¿no es así Josefina?
La mujer latina se puso roja, su amo la había visto verle su antiguo pene. Extrañaba su antigua vida. Aunque conforme los días pasaban más que extrañar ser hombre se imaginaba ser penetrada por el amo de la casa.
—Sí amo —dijo mientras salía de la habitación.
—Sabes, en cuanto al trio con la criada… me gustaría intentarlo algún día —susurro Verónica a Uriel. El hombre sonrió.
Josefina estaba lejos, pensando en su nuevo novio Jorge. Ya no era el hombre de la casa, ahora era la sirvienta que sale con el jardinero. Y así sería para siempre.
FIN.
Genial historia!
ResponderEliminarGracias :3
EliminarMuy buena historia me gusto
ResponderEliminarGracias. Me alegro de que te haya gustado.
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