Les traigo la primera parte de la última petición ganadora. De las tres que hice creo que esta es la más "cliché" pero a su vez disfrute mucho escribiéndola.
Petición de JakeSonico98:
La historia trataría sobre mi Jake que después de meses de trabajar y conseguir ser el gerente de la empresa, me llevo de vacaciones a mi Esposa Erika y a mi hija Linsy, llegando al hotel unos albañiles que estaban trabajando en al remodelación del hotel nos observan de forma pervertida pero no les doy importancia, mientras yo termino el registro mi esposa e hija suben a la habitación, oigo gritos y salgo corriendo a la habitación junto con encargados del hotel y encuentro a mi esposa e hija asustadas, y tirados inconscientes a Edgar y Efren los albañiles que al principio nos acosaron en la entrada del hotel, les pregunto si todo está bien y mi esposa Erika me dice asustada que intentaron abusar de ellas yo enojado mando a los encargados del hotel que se lleven detenidos a esos sinvergüenzas a la cárcel, después de ese incidente y pasamos las vacaciones con normalidad, pero empiezo a notar comportamientos raros de mi esposa e hija, como si ellas tratan de actuar de forma femenina pero no le saliera bien, además me empiezan a marcar a mi teléfono celular un numero desconocido, pero no le tomo importancia, en eso mi Reina y mi princesa así les digo a mi esposa e hija, se empiezan a preocupar por esas llamadas a mi celular además de querer ya irse a casa, yo extrañado les digo que está bien pero que esperen mientras voy al baño, cuando salgo encuentro a mi esposa e hija contestando mi teléfono y en cuanto me ven cuelgan, les pregunto si todo está bien y mi esposa me contesta, todo estará muy bien ahora cariño, y con unas sonrisas malévola ambas se acercan y me dan un abraso mi hija sínicamente dice, te quiero mucho papito, procesemos a regresar a casa, cuando llegamos mi esposa e hija se ven asombradas por la casa como si fuera la primera vez que estuvieran aquí, yo no le doy la mayor importancia, asi que continua mi vida con mi amada familia, lo que en realidad yo no se es que esas no son mi amada esposa y ni mi querida hija sino son Edgar y Efren que por medio de un medallón mágico le robaron los cuerpos a Erika y a Linsy, por eso su comportamiento tan raro y las llamadas a mi teléfono eran de la cárcel ya que se llevaron inconscientes a Erila y Linsi en los cuerpos de los albañiles y cuando despertaron usaron la llamada permitida para intentar pedirme ayuda y advertirme de lo que paso, pero como yo no conteste las primeras veces no me di cuenta y al final terminaron contestando mi falsa esposa e hija, para asi evitar que supiera la verdad, ahora que Donald y Tony se salieron con la suya tendrán la vida resuelta ya que se sacaron la lotería con migo ya que ahora que tomaron la vida de mi esposa e hija tendrán la vida resuelta ya que yo los mantendré.
Parte I
Al llegar por primera vez al lugar puedo escuchar el
sonido de las olas, a la gente gritando y disfrutando el ambiente. Hacía mucho
que quería ir a la playa y por fin mi sueño se había cumplido.
—Papá vas a quedarte viendo o vas a ayudarnos a bajar las
cosas —gritó mi hija Linsy.
—Princesa contrate el mejor paquete de vacaciones. ¡Hey tú!
—le grito a uno de los empleados del hotel— puedes ayudarnos a llevar las
maletas a recepción.
Esos paquetes no eran baratos, pero me di el lujo de
reservarlo sin reparo, llevaba varios años en la empresa y mi esfuerzo rindió
sus frutos, me habían ascendido a Gerente Regional.
El ascenso conllevo un gran aumento, y quise compartir la
buena nueva con mi familia. Erika, mi esposa, llevamos casados muchos años y
nos amamos como el primer día. No es por presumir, pero nuestra vida sexual es
esplendida y mejor que nunca. Linsy por otro lado es mi hija de 18, saco la
belleza de su madre. Es atenta y responsable. Muy caritativa y cooperativa,
ayuda a los más necesitados cuando puede, no podía pedir una mejor familia.
—Jake, estoy segura que nos estafaron —me decía mi esposa
al pasar al lado mío— para ser un hotel 5 estrellas no es como me lo esperaba.
Esta en muy mal estado y hay escombro por todos lados.
—No te preocupes, pediré un rembolso. Que mala suerte
llegar justo cuando hay remodelaciones. En fin, vamos a recepción.
Caminamos hacia la entrada, cerca de ahí había dos
albañiles trabajando. Los muy cerdos le silbaron a mi esposa e hija cuando
pasaron y se les quedaron viendo.
—Edgar mira a esas mamacitas, están bien buenas —dijo uno
de ellos.
—La doña tiene unas tetonas Efren, pero la hija tiene un
culo… —decía el otro.
Enojado me les acerque.
—Si vuelven a hacer eso juro que hablaré con su superior
para que los despidan —les amenace.
Voltearon a otro lado, pero sabía que de vez en cuando
veían el trasero de mi esposa e hija de reojo.
El registro fue rápido y sin contratiempos. Subimos a
nuestra habitación y tenía una vista espectacular hacia el mar.
—¿Vamos a comer primero? —les dije después de
instalarnos.
—Lo siento pa, pero yo vine a la playa a disfrutar el mar
—dijo mi hija con su traje de baño de una pieza ya puesto.
No me gustaba que ella se fuera a la playa sola, pero mi
esposa defendió su decisión.
“Ya no es una niña. Si ella quiere salir sola déjala. A
su edad hacíamos lo mismo” me dijo unos días antes.
—Vamos amor. En lo que ella se va a divertir vamos al
restaurante —dijo mi esposa.
Después de disfrutar de la deliciosa comida del
restaurante fuimos a la playa. El sol estaba en el horizonte a punto de
ocultarse, era un atardecer rojizo que pintaba el agua.
Acostado en la playa con mi esposa no podía dejar de
pensar en lo afortunado que era, no solo por el gran momento que estaba
viviendo sino también por la gran familia que tenía.
Al anochecer mi hija se nos acerco y nos fuimos a un
espectáculo nocturno. Estaba disfrutando mucho el viaje y solo era el primer
día.
Los días siguientes fueron igual de buenos que el
primero, saliendo a diversas atracciones, salidas al mar profundo e incluso
buceo en medio de los arrecifes, el único problema que tenía era ver a esos dos
hombres, esos albañiles que había visto el primer día merodeando cerca de donde
estaban mi esposa e hijas.
—Deberían de contratar con más cuidado a su personal.
Esos dos pervertidos se la han pasado viendo a mi esposa e hija. Quiero que
hagan algo o si no los demando —le dije a unos de los encargados en la
recepción.
Ellos tomaron en cuenta mi queja y dijeron que iban a
tomar cartas en el asunto. Ya era uno de los últimos días, pero no quería que
esos dos hombres lo arruinaran.
—Ya reporté a esos dos hombres que las han estado
molestando. Voy a ir al bar un rato en lo que ustedes van al spa. ¿De regreso
vamos a la playa?
—Claro amor, Linsy y yo te llamamos.
Fui a tomar algunas copas, venían en el paquete y no
quería desperdiciar ningún centavo.
Había pasado ya algún tiempo y no respondían mis llamadas
así que fui de regreso a la habitación a buscarlas. Cerca de nuestro cuarto
escuché gritos y corrí para ver qué pasaba.
Quede en shock al ver a mi esposa e hijas medias desnudas
con esos dos albañiles ahí.
—Esposo —gritó Erika— esos dos monstruos querían abusar
de nosotras.
—Papi tengo mucho miedo —dijo mi hija.
No tuve que escuchar ni una palabra más. Tome lo primero
que encontré y golpee con todas mis fuerzas a esos dos hombres. Intentaron
decir algo, pero no los escuche. Mi irá solo los quería ver muertos por
intentar abusar de las dos mujeres más importantes de mi vida.
—Llamen a gerencia. Esos sinvergüenzas se van a pudrir en
la cárcel —le dije a mi esposa.
En minutos el encargado y seguridad llegaron para
llevarse a los hombres. Era un caso sumamente grave y el hotel no quería dañar
su reputación así que llegamos a un acuerdo.
Ellos iban a reembolsar todo el viaje y los últimos dos
días me darían la mejor suite y los mejores platillos complemente gratis. No
quería aceptarlos, pero mi familia me convenció de aceptar.
—Mil disculpas y si hay otra cosa que necesite solo
dígalo —dijo el encargado antes de partir.
Después de eso me quede junto a ellas, no quería
perderlas de mi vista pues seguía preocupado por lo que acababa de pasar. Sin
embargo, note que se estaban comportando muy extraño.
Mi hija miraba los pechos de su madre y ella miraba a los
suyos. Vi que mi princesa se tocaba los pechos y su trasero varias veces,
intenté no mirar, suponía que era algo normal para una chica de edad, pero aun
así era extraño.
—Reina —le dije a mi esposa en voz baja— no crees que
Linsy esta actuando muy raro desde que paso eso.
Mi esposa se estaba mirando las manos, las veía como si
fuera la primera vez.
—¿Eh? Ah no, es completamente normal —respondió— ¿no
tienes otra cosa que hacer? Nosotras necesitamos hacer cosas de mujeres.
—No me separare de ustedes, no después de lo que paso
hoy. Cancele todas mis actividades para estar con ustedes.
Ella puso frunció el ceño, como si eso le molestara.
—¿Hija no quieres ir a comer algo? —le dijo Erika a Linsy— tenemos comida gratis,
hay que aprovechar eso.
Las dos se fueron al cuarto de mi hija, sé que las
mujeres tardan mucho en arreglarse, pero esta vez tardaron más de lo habitual,
escuché golpes y algunos gritos detrás de la puerta, pero no dije nada.
“Aún deben de estar en shock por culpa de esos cerdos”
pensé.
Fui a mi habitación a cambiarme y me acerqué a la puerta
para ver si ya estaban listas.
—Odio los putos sostenes —escuche a Erika decir a través
de la puerta— a la verga no usaré uno.
—Ni me lo digas, por lo menos tu cuerpo tiene unas tetas
enormes. Yo estoy medio plana, así que usaré una tanga que se me meta hasta el
culo —dijo Linsy.
Salieron como si nada. Mi esposa siempre tuvo las tetas
grandes y no le gustaba mucho presumir, pero para salir hoy se puso una blusa
de mi hija sin sostén. Se le veía todo, pero preferí mantenerme callado. Mi
hija vistió algo más conservador, pero no podía dejar de pensar en el
comentario de la tanga y me la imagine usando eso debajo de su ropa.
El viaje al restaurante fue raro, su caminar era extraño.
Como si no supieran como hacerlo, hacían pasos largos y con las piernas
abiertas. Tampoco parecían tener equilibrio, estuvieron a punto de caerse
varias veces.
—Dame uno de todo.
—A mi también.
Dijeron ambas al mesero cuando llego a la mesa.
—No estaban a dieta —les pregunte.
—Eh… es por… los hombres. Si, esos monstruos nos dejaron
traumadas. Con la comida se nos va a olvidar.
—Si papito, además hay que aprovechar los regalos que nos
dieron por eso.
Las vi comer como nunca antes. Fue tan extraño que
incluso comieron más que yo. Regresamos a nuestra habitación en la noche.
—No voy a dormir contigo hoy esposo. Dormiré con mi hija.
Tengo miedo y todo eso, espero que entiendas.
—Si mi reina, no te preocupes —le dije a mi esposa.
Ambas fueron a dormir y yo me quede pensando en todo lo
que paso en el día.
Estan buena la historia y como se hacen las peticiones
ResponderEliminarGracias por el comentario. Cada ciertas visitas abro una "convocatoria" para peticiones. Sigue al pendiente porque en pocos días habrá otra.
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