Les traigo la conclusión de la historia. No tengo mucho que decir así que gracias por su apoyo y sigan leyendo.
Está BIen experimentar
Parte 3
—No lo puedo creer —decía un adolorido Carlos.
Ahí yacían los dos hombres en la sala del apartamento de
ambos. Valeria ya se había ido y se había armado un quilombo cuando Carlos los
encontró a ambos en la cama después de regresar del trabajo.
Lorenzo intento argumentar algo con la ayuda de su mejor amiga,
pero el olor a sexo, la ropa desordenada en el piso y el semen saliendo de la
vagina de Valeria no ayudaban con la defensa.
Sin más excusas no tuvieron opción mas que decir la
completa verdad. La chica en verdad estaba avergonzada, no solo por tener sexo
con su amiga sino por ser descubierta por el novio de esta. Pero lo que más le
dolía era que lo había disfrutado mucho, era el mejor sexo que tuvo en años y
no podría repetirlo nunca más.
Ella tomo un baño rápido, Lorenzo le pidió un Uber y se
fue sin poder levantar la cara.
—Lo siento, después de la ultima vez me quedé con las
ganas de experimentar, masturbarse se sentía tan bien así que ya se porque lo
haces siempre que puedes, pero quise saber como era meter mi pene dentro de una
vagina. No culpes a Valeria, se podría decir que la obligue a hacerlo. Soy la
culpable.
—¿Cómo que la última vez? ¿Sabías la causa del cambio?
Todo este tiempo lo supiste y no me dijiste. Con razón estabas tan calmada la
ultima vez. Me mentiste.
—Yo, yo solo… ahhh… bien te contare toda la verdad.
Y así fue, Lorenzo le conto la verdad a Carlos, de la
tienda misteriosa, el Mago que le dio el anillo, el funcionamiento de este y la
promesa que le dio.
—Lo siento cariño —dijo Lorenzo—pero según este anillo
acabamos de descubrir que eres bisexual. Aunque siendo sincera ya lo suponía.
La primera vez que me transforme pude ver a tu amiguito parándose solo con
verme.
—…. —el chico se quedó sin palabras.
—Mira… —Lorenzo se quitó el anillo y esta vez sin saber
porque empezó a transformase de nuevo en Lorena—¿Qué? Esto nunca había sucedido
antes. No sé porque, pero esto me gusta más, no me gusta esperar. Y podría
servirme para…
—¡Puedes callarte! Tienes suerte que sea un caballero y
no haya echado de la casa con todo y tus cosas.
—Perdón amor, sé que no puedo hacer nada para remediar
esto, pero puedo intentarlo. Que tal si te doy mi virginidad anal. Se que
siempre lo quisiste ¿Qué dices?
Carlos se quedo pensando. Siempre le insistía con eso
cada que podía, pero nunca logro convencerla ni siquiera en su cumpleaños, pero
ahora se lo entrego en bandeja de plata y ni su orgullo pudo detenerlo.
—Bien —contesto.
La chica se quito la poca ropa de chico que tenía puesta,
pero ella aun olía a hombre sudado, no era otro sino el olor de ella misma.
Carlos fue por el lubricante al cuarto principal mientras
tanto Lorena se pudo como perrito preparándose para entregar su tesoro. Era
algo que ella juro nunca hacer, pero en verdad amaba a su novio y no quería que
una noche de calentura rompiera años de relación pura e inquebrantable.
Cuando él regreso ella ya estaba en posición, el chico
estaba caliente con su erección en su punto álgido y con una mano unto el
lubricante alrededor del agujero de su novia.
—¿Estás lista? —le dijo.
—No. Pero por ti haría lo que fuera amor.
El chico con mucho cuidado empezó a meter su miembro por
la abertura, poco a poco. Lorena grito de dolor, pero no le dijo que se
detuviera. Después de un tiempo empezó a disfrutarlo hasta que finalmente le
gusto.
—Más rápido por favor. No se como pude vivir sin esto
toda mi vida. Se siente como el cielo. Dale, no te detengas.
Carlos no pudo más y se corrió en el interior de su
novia. Quedaron ambos dormidos en la sala felices.
Lorena no es una chica que se queda callada y calmada con
la derrota, a pesar de que lo termino disfrutando mucho ella quería venganza. Y
lo planeo bien durante semanas, un plan que mejoraría sus vidas.
Un fin de semana invito a su novio a un bar de deportes a
ver a su equipo favorito, ella invito todo, le compro la comida que quisiera y
sobre todo le compro todo el alcohol que pudo hasta dejarlo suficientemente
ebrio, pero sin perder el conocimiento. En ese estado era propenso a aceptar
cualquier propuesta.
Mientras el estaba en el sofá de la sala recuperándose de
los efectos del alcohol ella subió a su recamara y saco el anillo de su joyero.
Se lo puso para volver a transformarse en Lorenzo una vez más.
Salió y vio a su novio en calzoncillos, él esperaba ver a
su novia en lencería, pero se encontró frente a frente con otro hombre.
—¿Qué está pasando aquí Lorena?
—En este momento soy Lorenzo amor —le dijo el hombre.
—Estuve esperando este momento toda la semana. Tienes un
trasero muy lindo y después de hacerme disfrutar el sexo anal no pude pensar
otra cosa sino en compartir esas sensaciones contigo.
Carlos se sonrojo, sabía que debía de ofrecer
resistencia, pero en verdad Lorenzo era un hombre muy atractivo, él no era gay,
pero si lo fuera el chico frente a él sería uno de sus hombres ideales.
Lorenzo se puso detrás de su novio y froto su erección
contra su trasero solo cubierto por su ropa interior. Empezó a frotarlo poco a
poco.
—Ven —dijo el hombre a Carlos mientras iba al sofá—siéntate
en mi regazo.
Carlos se dio la vuelta mostrando su trasero frente a
Lorenzo, el lo estaba mirando hipnotizado por su forma.
—¿Prometes que no harás nada raro o gay? —dijo Carlos.
—Vamos. No tengas miedo.
El novio se acerco y Lore le dio una nalgada que resonó
en todo el lugar. Carlos ignoro eso y se sentó.
—Se siente… increíble. Hace semanas tenía a Valeria
sentada aquí y tu no te sientes muy diferente.
“Valeria” recordó Carlos. Recordó cuando encontró a ambos
dormidos en su cama después de tener sexo. Quería enojarse, pero ese recuerdo
solo lo hizo sentirse más caliente.
—Deberías de quitarte el calzón que tienes, se que
quieres sentirlo muy dentro de ti.
El chico se bajo los calzoncillos quedando completamente
desnudo con una erección igual de grande. Tomo aire y se sentó en la polla de
Lore.
—Wow, sin lubricante. Tu sí que querías esto.
Lorenzo empezó a mover sus caderas, empujando su pene de
arriba hacia abajo, leve al principio, pero volviéndose agresivo con el paso
del tiempo.
Carlos gritaba como una puta, sus gemidos podían
escucharlos todos sus vecinos, pero no le importaba. Solo podía pensar en que
con eso adentro se sentía lleno y cálido. El aroma en el aire era puro sudor y
testosterona.
—¿Te gusta?
—Tu sigue, no soy gay, pero… tu pene… en mi culo… se
siente…. ¡Ahhhh!
Carlos estaba muy excitado, no quería aceptarlo, pero
disfrutaba ser penetrado tanto como penetrar el mismo. Estaba avergonzado, pero
al mismo tiempo no quería dejar de hacerlo. Sabía que había sido manipulado por
su novia para entregarle el culo esta noche, pero el no hizo nada para
impedirlo, es como si el mismo inconscientemente lo hubiera querido todo este
tiempo.
Su lucha interior con sus propios pensamientos hizo que
no se diera cuenta que Lorenzo dejo de moverse. Pero el siguió el ritmo, ahora
el estaba empujando su trasero al pene de Lore, él voluntariamente seguía
empujando.
—Sabía que te gustaría bebé.
Carlos se sorprendió, pero sinceramente no le importo, se
propio cuerpo lo había echo sin que se diera cuenta. Él quiso detenerse, pero
el placer que le generaba lo impidió.
—Soy… soy gay. Me encanta cuando me penetras, me encantan
los penes. Soy una puta adicta a la polla.
—Amor sé que amas mi pene, pero ya te dije que eres
bisexual.
Carlos no escucho esas palabras, tuvo el mejor orgasmo de
su vida y logro tener un orgasmo anal.
Carlos tardo unos segundos en procesar todo lo que había
pasado, pero eso no detuvo a Lorenzo que aún no había terminado.
—Tú ya acabaste, ahora es mi turno.
Lorenzo se vino dentro de él, Carlos sintió como su
interior se llenaba de un liquido caliente y viscoso, era un sentimiento
extraño para el muchacho.
Lorenzo saco su pene del trasero y vio como una gran
cantidad de semen salía del interior de Carlos y corría por sus piernas. Lore
solo se pudo reír de lo extraña que era toda la situación.
—Ya que aceptaste tu destino que dices si invito a
Valeria el próximo fin. Mi regazo es lo suficientemente grande para dos putas.
Carlos se sonrojo avergonzado, no podía levantar la
vista. Solo tenía una cosa en mente y era que no podía esperar otra semana para
poder pasar más tiempo intimo en la cama con su nuevo novio Lorenzo.
FIN.
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