Seguimos con la siguiente parte de la historia. Sin más que decir, disfruten la lectura.
Está BIen experimentar
Parte 2
Lorena dejo guardado el anillo varias semanas, su vida sexual había mejorado desde entonces y no lo había necesitado hasta ahora. No había precisado decirle a su novio la verdad de su transformación y lo mantuvo en secreto y posiblemente todo hubiera seguido igual, pero había una espina clavada dentro de ella, una que la carcomía por dentro cada día que pasaba.
El día del cambio ella antes de dormir volvió a tocar su enorme pene, pudo ver lo magnifico que ella y siendo superada por sus hormonas se masturbo. No una sino varias veces antes de quitarse el anillo y quedarse dormida.
Esa sensación fue algo nuevo y adictivo. Quería repetirlo una vez más pero no solo con su mano, no quería masturbase, quería tener sexo con una mujer.
Sin importarle nada más volvió a ponerse el anillo, Carlos volvió a sorprenderse una vez más solo que esta vez menos loco pues pensaba que era algo que solo duraba un día.
—Lo siente nen… perdón no puedo llamarte nena viéndote así. Hoy tengo trabajo muy importante y no puedo salir contigo. Si es igual que la vez pasada solo estarás así un día y después regresaras a la normalidad.
Su novio su fue dejándola sola en el apartamento. Pero Lorena ya tenía planes, fue al guardarropa a buscar algo que ponerse, ropa que le había comprado a su novio y nunca quiso usar.
Le quedaban perfecto, mando un mensaje a Valeria, su mejor amiga de toda la vida para verse en una cafetería cercana.
Larga historia corta sucedió lo mismo que con su novio. Ella se sorprendió, luego no le creyó, le contó todo, pensó que era una broma de cámara oculta y al final de todo le creyó.
—No poder ser… ¿Cómo…?
—Este anillo. Si me lo pongo antes de dormir me vuelvo un hombre y si me lo quito vuelvo a ser yo misma. ¿Acaso no es genial?
—¿Carlos lo sabe?
—No, y no pienso decírselo por ahora.
—Jajaja—Quien iba a pensar que a Carlos le gustaba el pedazo de carne. Has intentado…
—Aun no. Pero si he querido intentar algo y es ahí donde entras tu.
—¿Y qué quieres que yo…? Oh…
—Vamos no te pido mucho solo….
—Calla. Estoy dispuesta a hacerlo, pero primero tengamos una cita. Como si fueramos una pareja normal. Solo por hoy serás mi flamante novio que me trata como la princesa que soy y después al fina del día lo haremos ¿De acuerdo?
—Tus deseos son ordenes princesa.
El caballero la levanto y juntos salieron a planear su cita de ensueño.
—¿Y cómo te llamo ahora?
—Mmm… Si como mujer me llamo Lorena como hombre debería de ser… Lorenzo. Sí… me gusta. Refleja mi dualidad.
—Bueno novio mío te seguiré llamando Lore por lo que sea.
Los tortolos salieron juntos al parque, ver a las personas pasear, alimentar a las palomas gordas y comer un helado casero.
—Ven vamos —dijo Lorenzo.
—¿A dónde me llevas? —pregunto una confundida Valeria.
—Carlos nunca me quiso llevar al nuevo restaurante (que ya no es nuevo), ahora yo te llevare a ti.
Era un restaurante como cualquier otro, no tenía nada de especial pero Lorenzo siempre quiso visitarlo, no quería hacerlo solo, siempre quiso ir con Carlos, pero él siempre estaba ocupado con el trabajo o saliendo con amigos. Le gustaba comer en los mismos lugares de siempre y ese restaurante común igual a los demás no le llamaba la atención, pero Lorena siempre quiso ir, era un lugar prohibido y aunque no tuviera nada de especial quería visitar su lugar tabú.
—No sé qué le vez de bueno a este lugar. Es caro —dijo Valeria mirando la carta.
—El lugar se ve bonito por fuera y me gusta la temática de ciudad Parisina.
—Por el pecio que cuestan los alimentos espero que la temática no sea lo único bueno.
Y como si Valeria tuviera boca de profeta la comida no resulto ser para nada especial, personas versadas en el arte culinario dirían que era una completa porquería.
—Al menos sabemos que Carlos tenía toda la razón.
—No se lo digas, me lo restregará en la cara toda la vida.
Juntos los provisionales novios fueron a la noria en el centro de la ciudad. Al llegar arriba se quedo un rato parada y vieron las estrellas brillar en el firmamento.
—Que hermos…
Antes de que terminara la frase Lorenzo beso a Valeria, no un beso suave y de piquito era un beso salvaje de lengua. Un beso que no se da en público, pero nada de eso les importo.
Al bajar Lore invito a Valeria a su casa.
—Pero Carlos…
—Él no está ahí, hoy siempre trabaja tiempo extra. La casa es nuestra esta noche, te haré mi mujer.
Se subieron al primer taxi que paso sin preguntar siquiera el precio y viajaron rápido al apartamento de Carlos y Lore.
Entraron a escondidas, evitando las cámaras de seguridad y en cuanto cerraron la puerta ya dentro de su hogar empezaron a quitarse la ropa como dos animales consumidos por la lujuria.
—Sabes que todos los chicos dicen que eres una puta —le dijo Lore a su amiga ahora novia.
—¿Y qué si lo soy? No te gusta.
—Siempre presumes de lo buena que eres en la cama, a ver si estas a la altura de tus historias.
Valeria ya sin camisa en puro brasier se puso de rodillas y bajo el cierre del pantalón de Lorenzo, libero su gran pene.
—¿Ah? —se sorprendió Valeria que hasta se quedo con la boca abierta al ver tal animal que pertenecía a su amiga.
—Te gusta lo que vez. Eso será tuyo hoy.
La chica empezó a lamer la punta del pene, como si fuera un dulce y después como si fuera un helado. Con mucho cuidado, saboreando en cada lamida, sintiendo el calor y las pulsaciones que emanaban de tal miembro.
Con su mano acaricio las bolas, les dio una lamida
mientras con sus manos movían el pene arriba y hacia abajo. Terminando su juego
previo puso el pene recto y poco a poco lo introdujo dentro de su boca.
Usando todos sus trucos aprendidos Valeria logro hacer
garganta profunda, pero ni eso fue suficiente para cubrir el pene de Lorenzo.
Lo metía y sacaba de su boca una y otra vez sin perder
contacto visual con su hombre él cual después de muchas succiones no pudo
resistir y se vino dentro de la boca de su amiga.
—Si que tenías guardado mucho semen. He probado muchos y
el tuyo no esta tan mal. No quieres probar un poco.
Valeria agarro el cuello de Lore y se besaron de nuevo,
le paso el semen de su boca a la otra.
—Mmm… no sabe tan mal. El de Carlos sabe mejor.
—Bueno, deberías de cuidar tu dieta si quieres que sepa
mejor.
—Basta de juegos previos. Es la hora del postre.
Su amiga se quito los jeans hasta quedar en ropa
interior, su silueta de reloj de arena detuvo el corazón de Lorenzo por un
segundo, se quedo admirando a semejante belleza que tenía por amiga, nunca
cuando era mujer la había visto de esa forma.
El chico se quito la ropa y con los dientes le quito el sostén
y las bragas mientras besaba la obra de arte que tenía por cuerpo Valeria hasta
quedar ambos desnudos al borde de la cama.
Con el cuidado que una obra merece el chico masajeo los
pechos firmes y redondos, los beso como si fueran más delicados que la cerámica
y con el cuidado que se tiene al pintar guio su pene a la vagina, lo hizo muy
lento, quería que Valeria gritara, que le pidiera más.
—Mételo rápido por favor, ya no lo soporto más. Te quiero
dentro de mí.
Sus palabras eran ordenes y la obedeció, metió su polla
muy dentro de ella sin más cuidado ni lubricación. Ella ya estaba completamente
mojada.
—Espera —dijo Lore.
Se levanto y se sentó en la cama.
—Siéntate en mi regazo.
La chica derrotada y caliente le hizo caso. Se sentó y
sintió el gran pene de su amiga ahora amigo entrando por su vagina.
—Eres una zorra que no merece mi escuerzo. Si quieres
placer tienes que buscarlo tu misma.
Valeria empezó a saltar sobre el regazo de su hombre, en
cada salto sintió como el pene entraba y salía de ella, saltaba más rápido
porque quería sentir esa sensación. Era una locura, ningún hombre la había
hecho sentir así nunca.
—Más rápido puta.
La chica lo hacía lo más rápido que podía, pero Lore la
agarro y la volteo. La puso boca abajo frente a la cama y la empezó a penetrar
duro sin cuidado.
Alcanzaron el clímax juntos y cayeron rendidos.
Se durmieron, pero a mitad de la noche un grito los
despertó. Era Carlos quien había llegado del trabajo en los encontró a ambos
desnudos en su cama.
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