Regresamos a la programación habitual, espero que me sigan dejando ideas. Hoy toca la letra G de gay. Desde ahora les advierto que es una historia con un intercambio de hombre a hombre para que la eviten si no les gusta ese tema. Si no les importa continúen leyendo.
Más grande más fuerte
— Mmmfffp!
Unnf. Mmm-ahh. A-aahh… más duro papi.
Me había puesto
tapones para dormir, pero a pesar de eso podía escuchar los gemidos del chico
que mi compañero de cuarto trajo. Solo nos dividía una pequeña pared de cartón
y escuchaba todo, aunque no quisiera.
Tener un
compañero de cuarto gay no es tan malo como lo hago ver. Es buena persona y nos
llevamos bien, no dejo su desorden y respeta las reglas de convivencia. Es el
mejor compañero de cuarto que uno podría pedir, el problema es que es muy
activo sexualmente.
Por lo menos
una vez por semana trae a alguien, al principio era peor porque sus citas
gritaban y no dejaban dormir, ahora por lo menos le pone algo en la boca para
que ellos no hagan mucho ruido, pero en el cosmos de la noche en donde se
escuchan los pasos que da el gato del otro cuarto los gemidos suenan como
televisión a todo volumen.
— No te puedes
ir a un hotel. No me gusta escuchar tus aventuras nocturnas y además es molesto
cuando tienes clases temprano el día siguiente.
Le dije todo
eso en la mañana después de que corriera a su ultima captura. No pudo ni
mirarme a los ojos al salir el muy apenado.
— Perdón
hermano, no soy rico como tú y además si fuera una chica no te quejarías nada
es más hasta pedirías compartir —dijo con una sonrisa.
Aunque lo que
decía no era completamente verdad, tenía dinero, bueno mis padres tenían
dinero. No eran ricos, pero podíamos vivir cómodamente sin ningún problema y
nos podíamos dar ciertos lujos. En cuanto a las mujeres si tenía toda la razón,
soy lo que muchos llaman mujeriego. Cada semana salgo a cazar chicas en el
campus y me las llevo a un hotel a tener sexo.
— Si me pagas
el hotel o me lo prestas después de que termines tus problemas nocturnos
desaparecerán.
— Ni lo sueñes —le
digo.
Ese día fuimos
a la única clase que compartimos juntos, el día estaba soleado y pensaba pasar
por algo frio, una paleta o un agua helada, pero nos encontramos con uno de
nuestros profesores a medio camino.
— Gavin —mi
nombre— y Gael —el nombre de mi compañero de cuarto— que bueno que los
encuentro. Necesito ayuda de mis alumnos favoritos.
— Que pasa
profe. Que necesita —dijo Gael.
— Es cuestión
de vida o muerte. Dos de mis alumnos tuvieron un accidente y tuve que
regresarlos a sus cuerpos. Ahora tengo una vacante en la Clase de Intercambio y
si no consigo a una pareja van a cerrar el programa.
La Clase de
Intercambio es un programa escolar en donde dos alumnos intercambian de cuerpo,
la gente normalmente se une a esa clase para ganar créditos extra en otras
materias y tienen que durar 2 meses en el cuerpo del otro.
Era muy popular
hace años, pero ahora a la mayoría de la gente no le interesa, problemas con el
alumnado, rumores de corrupción y robo de cuerpo hicieron que cada vez menos
gente se una al programa, y por unos míseros créditos no creo que valga la pena
arriesgarte a perder tu cuerpo o ver como la otra persona arruina tu vida.
— Al final del
curso necesito al menos 15 parejas. Si no consigo una más que se presente al
final del programa todo terminara. No tenía idea de que hacer hasta que los vi
a ustedes. Recuerdo nuestras clases de gramática oriental, se que se conocen
bien y que podrían cambiar entre ustedes para ayudar…
— Yo paso
profesor —le dije. No quería involucrarme en eso.
— Serán el
doble de créditos extra —dijo intentando convencernos.
— No sé si
valga la pena —dijo Gael.
— Además no
tendrán que estar dos meses, solo necesito que cambien una semana. De aquí a
que termine el temario el siguiente lunes. Yo hago el papeleo para que el
sistema piense que estuvieron en el programa todo el tiempo.
Era tentador,
tener todas las ventajas (o el doble) por solo una semana de sufrimiento.
— ¿Qué dices,
ayudamos al profesor? —Gael sonrió.
— Bueno, pero
solo porque somos buenas personas. No por el doble de créditos o algo así.
Fuimos a su
laboratorio en donde tomo nuestros datos, firmamos los papeles cuya fecha fue
falsificada y lo subió al programa.
— Uno de sus
compañeros de sistemas me ayudo a entrar a la base de datos de la escuela.
Logre borrar los datos de los antiguos participantes e ingrese los de ustedes.
Es una bendición que a nadie le importe mucho esto y no revisan nada hasta el
informe final.
— ¿Por qué le
interesa tanto este programa? —pregunte.
— Hace muchos
años cuando aún yo era estudiante en este lugar estuve el día que inauguraron
el programa. Nadie quería participar en la Clase de Intercambio, pero por tener
las peores notas de una clase me obligaron a hacerlo. Cambie de cuerpo con una
mujer hermosa que en el futuro se convertiría en mi esposa. Disfrute tanto esa
experiencia que volvimos a repetirla varias veces más. Después al regresar como
profesor decidí continuar con el programa y es lo que he intentado hacer todos
estos años.
— Las historias
de amor hetero son tan bonitas —comento Gael— no hay que perder el tiempo.
Además, se ve que Gavin está ansioso por tener este cuerpazo.
No lo voy a
negar, Gael estaba en muy buena forma. Estaba bronceado, era más alto que yo y
se podría considerar un gym bro. Yo era más delgado, bajo y “normal”.
Nos fuimos a
las maquinas y después de un segundo cerré los ojos y cuando los volví a abrir
me di cuenta que estaba hecho. Estaba en el cuerpo de Gael.
— Mmm… esto es…
extraño —dijo Gael en mi cuerpo.
Era raro verme
y no en el espejo. Más que nada porque los movimientos que uno piensa que hace
se ven diferentes cuando lo hace otra persona.
Yo tarde un
poco más en acostumbrarme a mi nuevo cuerpo, era más alto y con más músculos.
Era un adonis, sentí mis bíceps y eran grandes. Ahora estaba en forma y se
sentía bien.
— Disfrutas la
sensación ¿no es así? La fuerza, sientes que eres capaz de lograr todo lo que
quieras. Tienes una semana para saborear ser el hombre más sexy del campus. Yo
por el contrario solo conseguí una cara bonita. Sin ofender amigo, pero tu
cuerpo es promedio en el mejor de los casos.
— ¡Hey! Las
nenas me aman —me queje.
— Veremos qué
puedo hacer con esto. No te preocupes, mejorare tu vida en una semana,
empezando por un nuevo guardarropa.
— Bueno chicos
gracias por su ayuda. Solo será una semana como acordamos, ayúdenme a llenar
sus papeles y después pueden retirarse.
Llenamos
algunos formularios básicos y nos tomamos algunas fotos para el reporte que se
subirían a la plataforma en línea.
— Recuerden —dijo
el profesor antes de retirarnos— el objetivo de esta Clase es que nadie se de
cuenta del cambio. O bueno hacer lo mejor que puedan para vivir la vida del
otro. No es obligatorio pero el propósito siempre ha sido que logren entender
los sentimientos y la vida de sus demás compañeros de clase.
— Sí, sí, sí.
Nos vemos en una semana.
Nos despedimos
del profesor y regresamos a nuestro cuarto. Nos podíamos saltar las clases de
hoy gracias al permiso especial que nos dieron por participar en el programa de
la Clase de Intercambio.
— Supongo que
dormiremos en la cama del otro esta semana. No quiero regresar y tener dolor de
espalda por que mi cuerpo duerma en tu cama barata, sin ofender —le digo.
— Y la ropa también.
No quiero que huela a ti Gavin, hueles horrible. Creo que me voy a dar un baño
y después iré por ropa. Luego me lo agradeces —dijo abriendo la puerta con una
toalla.
— ¿Con que
dinero? —le grito, pero él ya estaba a medio pasillo.
— Con el tuyo,
no creo que unos cuantos billetes que te falten te afecten mucho.
Así que por
primera vez me quede solo, esta era mi vida por los próximos días. Ahora estaba
solo y no sabía qué hacer. Bueno si había una cosa…
Desde que
salimos de ahí quería hacerlo, pero sinceramente me daba vergüenza y no quería
parecer raro ni nada de eso, pero en el momento que cambie pude sentir el nuevo
bulto que tenía, sentía mi nuevo pene apretar mis nuevos calzoncillos.
Ahora que
estaba solo me quite el pantalón y la ropa interior para verlo en todo
esplendor, era grande, más grande que el mío y estaba un poco celoso. Mo era
gay ni nada del estilo, pero debo admitir que verlo sin bello y así de agrande
se veía bonito.
— Esto no es
gay, es solo explorar mi cuerpo en el que voy a vivir los próximos días —me
decía a mí mismo.
Me quité la
camisa y fui al espejo que tenía cerca. Era más grande y más fuerte. Verme hizo
algo en mi y vi mi miembro crecer, me estaba excitando viéndome a mí mismo.
— ¿Dónde deje
eso…?
Encontré la
regla en mi mochila y me dispuse a medir mi pene. 19 centímetros. A mi me media
13 que no es muy grande, pero estaba cerca del promedio y ninguna chica se
había quejado sobre como lo utilizaba.
— Es una bestia
y es mía ahora…
Fui a mi cama y
empecé a jugar con mi pene, lo acariciaba poco a poco moviéndolo con cuidado y
aumentando el ritmo de manera uniforme. Saque mi teléfono buscando algo que
poner, busque las fotos que me mandaron varios ligues, pero no se sentía tan
bien como debería hasta que pensé en el chico que Gael trajo el día anterior.
Con solo pensar
en ese chico delgado y sumiso mi pene se puso más duro y empecé a jalármela
pensando en lo que le haría a ese chico, recordando los gemidos que hacía y
como lo vi irse avergonzado el día de hoy en la mañana.
— ¡Aaaaaaj! —grité
cuando me vine. Manche toda la sabana con mi semen.
Me da pena
admitirlo, pero me había masturbado pensando en un chico y me había gustado
mucho, en serio mucho.
“Mierda, ahora
soy gay” pensaba “No solo cambie de cuerpo con Gael, sino que me quede con su
orientación sexual”.
Los siguientes
días intente concentrarme en los estudios, pero se me hacía imposible, en
muchas de mis clases la mayoría eran hombres y me les quedaba mirando dándole
una mirada ocasional a los bultos que tenían.
Cambiarme en
las duchas estaba fuera de mis posibilidades, fui un día y mi erección creció
al instante, tuve que volver a mi habitación y masturbarme pensando en ellos,
es una suerte que Gael en mi cuerpo no estuviera presente. No había platicado
nada de esto con él y supongo que él pensaba lo mismo porque había estado
evitándome todo el tiempo.
Los chicos
pequeños, delgados con el pelo corto eran mis preferidos, el porno gay que veía
era de twinks sumisos que anhelaban la polla del hombre fuerte. Me imaginaba
que era yo y ellos iban detrás de mí.
Todo fue bien
hasta el domingo, Gael salió de la habitación temprano sin despedirse ni nada.
Cuando me levante estaba solo algo habitual esa semana.
Algo dentro de
mí me estaba matando, yo quería tener una experiencia gay con este cuerpo,
quería hacerlo antes de regresar. Sabía que si no lo hacía me iba a arrepentir.
Me tragué mi
orgullo y salí al bar gay que frecuentaba Gael y que varias veces me había
invitado y que lo había rechazado todas esas veces también.
Con este cuerpo
y mi labia no fue difícil encontrar a alguien. Intente no parecer urgido, pero
en cuanto pude lo invite a nuestro cuarto. Esperaba que Gael no hubiera
regresado y por suerte era así.
— Wow, es muy
grande —me dijo el chico del cual había olvidado el nombre.
— Lo sé —le
dije— ahora chúpalo como el chupapollas que eres.
Me obedeció sin
quejarse. Otro chico me la estaba mamando y yo ser lo había ordenado y me
gustaba.
— Unnf. Mmm-ahh.
Se atragantaba
con el gran miembro que tenía, incluso llegue a agarrarle la cabeza para
empujarlo y que hiciera garganta profunda.
— Es hora del
show principal. Desvístete —le grite.
El se quito
rápido la ropa, fui al armario y saqué un poco de lubricante y lo puse en mi
miembro.
— Voltéate.
Lo tenía de
perrito, eso me excito. Con mucho cuidado apunte y empecé a penetrarlo, al
principio de a poco solo la puntita, gritaba como una perra ese chico.
Después cuando
se acostumbró empecé a meterlo más y más, sentía como su ano apretaba mi pene,
sentía como palpitaba y eso me gustaba. Era una sensación muchísimo mejor que
cualquier otra que hubiera experimentado.
— Más duro —gimió
esas palabras con las fuerzas que le quedaban.
Le hice caso y empecé
a darle más fuerte, en medio del acto lo voltee para verlo gemir conmigo arribo
moviendo mis caderas rítmicamente.
— ¡Me
vengo!!!!!! —le grite al lanzarle mi carga dentro de él.
Terminamos los
dos acostados después de tal acto. En la claridad post sexo en lugar de
sentirme avergonzado estaba feliz por hacer eso antes de regresar a mi cuerpo.
— ¿Otra ronda? —me
dijo el chico.
No podía decirle que no a ese culo que no tenía nada que envidiarle a una mujer. Seguimos así varias veces durante la noche, con descansos en lo que me recuperaba.
Cuando desperté
el día siguiente pude ver como se iba con las mejillas rojas viendo a Gael en
mi cuerpo en la otra cama.
— Llámame —me
dijo en voz baja.
Y se fue sin
mirar atrás.
— Bueno, parece
que te divertiste.
— Sin
comentarios —le dije a Gael.
Fuimos al
laboratorio a la hora asignada, el profesor ya se encontraba ahí solo que ahora
se veía más feliz que la última vez.
— Gracias
chicos, con su ayuda logre que renovaran el programa un año más. Nada de esto
hubiera sido posible sin ustedes.
— No hay de
que, lo hice por amor a la ciencia —dijo Gael.
— Y por los
créditos —añadí.
— Bien, ¿están
listos para regresar? —dijo el profesor.
— Sí, no puedo
esperar —comento Gael.
— Solo una cosa
—dije— me hubiera gustado que nos dijera que nuestras preferencias sexuales
iban a quedarse en nuestros cuerpos. Tuve que vivir una semana como un chico
gay.
— Mmm… señor
Galvin lamento decirle que usted esta en lo incorrecto. Las preferencias
sexuales cambian con ustedes. Si sintió cosas por otros chicos estando en ese
cuerpo… pues felicidades, se ha dado cuenta que es gay (o bi tal vez). Ahora
por favor pasen al laboratorio.
La cara de risa
que puso Gael me hizo enrojecerme aún más.
— ¿Tu lo
sabías? —lo confronte.
— No quería
arruinarte la diversión.
— ¿Entonces que
hiciste en mí cuerpo? —le dije.
— Pues con el
cuerpo que tengo normalmente soy el tipo dominante y quería experimentar algo
nuevo… —se interrumpió su platica cuando sentí un destello y volvimos a
cambiar.
Después de un
mareo pude sentir mi cuerpo de nuevo, mis manos y mi pene tamaño normal, pero también
un gran dolor en el culo.
— Hijo de…
tuviste sexo anal con mi cuerpo.
— Bueno no
podía irme sin experimentarlo. Además, tu tuviste sexo con el mío, estamos a
mano.
Firmamos los
papeles y nos fuimos. Yo regrese enojado al cuarto, procesando todo lo que
había pasado cuando en el camino me encontró mirando los bultos de otros
hombres, gracias a eso no me fije y choque con alguien.
Era el chico
que Gael había traído a la habitación hace una semana, el chico que ni pudo
verme a los ojos.
— H—hola -dijo
tartamudeando.
— Hola —le
respondí.
— Me gusto lo
de ayer, ¿t-te gustaría intentarlo otra vez?
Quede pasmado,
ese chico… el me… por atrás….
— E…eh…
Sinceramente en
ese momento me di cuenta que no valía la pena seguir así.
— Claro, cuando
quieras.
Le di mi
número, esperando a que me llamara y repitiera lo que hizo con Gael en mi
cuerpo.
FIN.
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