domingo, 7 de junio de 2026

Más grande más fuerte

Regresamos a la programación habitual, espero que me sigan dejando ideas. Hoy toca la letra G de gay. Desde ahora les advierto que es una historia con un intercambio de hombre a hombre para que la eviten si no les gusta ese tema. Si no les importa continúen leyendo.


Más grande más fuerte

— Mmmfffp! Unnf. Mmm-ahh. A-aahh… más duro papi.

Me había puesto tapones para dormir, pero a pesar de eso podía escuchar los gemidos del chico que mi compañero de cuarto trajo. Solo nos dividía una pequeña pared de cartón y escuchaba todo, aunque no quisiera.

Tener un compañero de cuarto gay no es tan malo como lo hago ver. Es buena persona y nos llevamos bien, no dejo su desorden y respeta las reglas de convivencia. Es el mejor compañero de cuarto que uno podría pedir, el problema es que es muy activo sexualmente.

Por lo menos una vez por semana trae a alguien, al principio era peor porque sus citas gritaban y no dejaban dormir, ahora por lo menos le pone algo en la boca para que ellos no hagan mucho ruido, pero en el cosmos de la noche en donde se escuchan los pasos que da el gato del otro cuarto los gemidos suenan como televisión a todo volumen.

— No te puedes ir a un hotel. No me gusta escuchar tus aventuras nocturnas y además es molesto cuando tienes clases temprano el día siguiente.

Le dije todo eso en la mañana después de que corriera a su ultima captura. No pudo ni mirarme a los ojos al salir el muy apenado.

— Perdón hermano, no soy rico como tú y además si fuera una chica no te quejarías nada es más hasta pedirías compartir —dijo con una sonrisa.

Aunque lo que decía no era completamente verdad, tenía dinero, bueno mis padres tenían dinero. No eran ricos, pero podíamos vivir cómodamente sin ningún problema y nos podíamos dar ciertos lujos. En cuanto a las mujeres si tenía toda la razón, soy lo que muchos llaman mujeriego. Cada semana salgo a cazar chicas en el campus y me las llevo a un hotel a tener sexo.

— Si me pagas el hotel o me lo prestas después de que termines tus problemas nocturnos desaparecerán.

— Ni lo sueñes —le digo.

Ese día fuimos a la única clase que compartimos juntos, el día estaba soleado y pensaba pasar por algo frio, una paleta o un agua helada, pero nos encontramos con uno de nuestros profesores a medio camino.

— Gavin —mi nombre— y Gael —el nombre de mi compañero de cuarto— que bueno que los encuentro. Necesito ayuda de mis alumnos favoritos.

— Que pasa profe. Que necesita —dijo Gael.

— Es cuestión de vida o muerte. Dos de mis alumnos tuvieron un accidente y tuve que regresarlos a sus cuerpos. Ahora tengo una vacante en la Clase de Intercambio y si no consigo a una pareja van a cerrar el programa.

La Clase de Intercambio es un programa escolar en donde dos alumnos intercambian de cuerpo, la gente normalmente se une a esa clase para ganar créditos extra en otras materias y tienen que durar 2 meses en el cuerpo del otro.

Era muy popular hace años, pero ahora a la mayoría de la gente no le interesa, problemas con el alumnado, rumores de corrupción y robo de cuerpo hicieron que cada vez menos gente se una al programa, y por unos míseros créditos no creo que valga la pena arriesgarte a perder tu cuerpo o ver como la otra persona arruina tu vida.

— Al final del curso necesito al menos 15 parejas. Si no consigo una más que se presente al final del programa todo terminara. No tenía idea de que hacer hasta que los vi a ustedes. Recuerdo nuestras clases de gramática oriental, se que se conocen bien y que podrían cambiar entre ustedes para ayudar…

— Yo paso profesor —le dije. No quería involucrarme en eso.

— Serán el doble de créditos extra —dijo intentando convencernos.

— No sé si valga la pena —dijo Gael.

— Además no tendrán que estar dos meses, solo necesito que cambien una semana. De aquí a que termine el temario el siguiente lunes. Yo hago el papeleo para que el sistema piense que estuvieron en el programa todo el tiempo.

Era tentador, tener todas las ventajas (o el doble) por solo una semana de sufrimiento.

— ¿Qué dices, ayudamos al profesor? —Gael sonrió.

— Bueno, pero solo porque somos buenas personas. No por el doble de créditos o algo así.

Fuimos a su laboratorio en donde tomo nuestros datos, firmamos los papeles cuya fecha fue falsificada y lo subió al programa.

— Uno de sus compañeros de sistemas me ayudo a entrar a la base de datos de la escuela. Logre borrar los datos de los antiguos participantes e ingrese los de ustedes. Es una bendición que a nadie le importe mucho esto y no revisan nada hasta el informe final.

— ¿Por qué le interesa tanto este programa? —pregunte.

— Hace muchos años cuando aún yo era estudiante en este lugar estuve el día que inauguraron el programa. Nadie quería participar en la Clase de Intercambio, pero por tener las peores notas de una clase me obligaron a hacerlo. Cambie de cuerpo con una mujer hermosa que en el futuro se convertiría en mi esposa. Disfrute tanto esa experiencia que volvimos a repetirla varias veces más. Después al regresar como profesor decidí continuar con el programa y es lo que he intentado hacer todos estos años.

— Las historias de amor hetero son tan bonitas —comento Gael— no hay que perder el tiempo. Además, se ve que Gavin está ansioso por tener este cuerpazo.

No lo voy a negar, Gael estaba en muy buena forma. Estaba bronceado, era más alto que yo y se podría considerar un gym bro. Yo era más delgado, bajo y “normal”.

Nos fuimos a las maquinas y después de un segundo cerré los ojos y cuando los volví a abrir me di cuenta que estaba hecho. Estaba en el cuerpo de Gael.

— Mmm… esto es… extraño —dijo Gael en mi cuerpo.

Era raro verme y no en el espejo. Más que nada porque los movimientos que uno piensa que hace se ven diferentes cuando lo hace otra persona.

Yo tarde un poco más en acostumbrarme a mi nuevo cuerpo, era más alto y con más músculos. Era un adonis, sentí mis bíceps y eran grandes. Ahora estaba en forma y se sentía bien.

— Disfrutas la sensación ¿no es así? La fuerza, sientes que eres capaz de lograr todo lo que quieras. Tienes una semana para saborear ser el hombre más sexy del campus. Yo por el contrario solo conseguí una cara bonita. Sin ofender amigo, pero tu cuerpo es promedio en el mejor de los casos.

— ¡Hey! Las nenas me aman —me queje.

— Veremos qué puedo hacer con esto. No te preocupes, mejorare tu vida en una semana, empezando por un nuevo guardarropa.

— Bueno chicos gracias por su ayuda. Solo será una semana como acordamos, ayúdenme a llenar sus papeles y después pueden retirarse.

Llenamos algunos formularios básicos y nos tomamos algunas fotos para el reporte que se subirían a la plataforma en línea.

— Recuerden —dijo el profesor antes de retirarnos— el objetivo de esta Clase es que nadie se de cuenta del cambio. O bueno hacer lo mejor que puedan para vivir la vida del otro. No es obligatorio pero el propósito siempre ha sido que logren entender los sentimientos y la vida de sus demás compañeros de clase.

— Sí, sí, sí. Nos vemos en una semana.

Nos despedimos del profesor y regresamos a nuestro cuarto. Nos podíamos saltar las clases de hoy gracias al permiso especial que nos dieron por participar en el programa de la Clase de Intercambio.

— Supongo que dormiremos en la cama del otro esta semana. No quiero regresar y tener dolor de espalda por que mi cuerpo duerma en tu cama barata, sin ofender —le digo.

— Y la ropa también. No quiero que huela a ti Gavin, hueles horrible. Creo que me voy a dar un baño y después iré por ropa. Luego me lo agradeces —dijo abriendo la puerta con una toalla.

— ¿Con que dinero? —le grito, pero él ya estaba a medio pasillo.

— Con el tuyo, no creo que unos cuantos billetes que te falten te afecten mucho.

Así que por primera vez me quede solo, esta era mi vida por los próximos días. Ahora estaba solo y no sabía qué hacer. Bueno si había una cosa…

Desde que salimos de ahí quería hacerlo, pero sinceramente me daba vergüenza y no quería parecer raro ni nada de eso, pero en el momento que cambie pude sentir el nuevo bulto que tenía, sentía mi nuevo pene apretar mis nuevos calzoncillos.

Ahora que estaba solo me quite el pantalón y la ropa interior para verlo en todo esplendor, era grande, más grande que el mío y estaba un poco celoso. Mo era gay ni nada del estilo, pero debo admitir que verlo sin bello y así de agrande se veía bonito.

— Esto no es gay, es solo explorar mi cuerpo en el que voy a vivir los próximos días —me decía a mí mismo.

Me quité la camisa y fui al espejo que tenía cerca. Era más grande y más fuerte. Verme hizo algo en mi y vi mi miembro crecer, me estaba excitando viéndome a mí mismo.

— ¿Dónde deje eso…?

Encontré la regla en mi mochila y me dispuse a medir mi pene. 19 centímetros. A mi me media 13 que no es muy grande, pero estaba cerca del promedio y ninguna chica se había quejado sobre como lo utilizaba.

— Es una bestia y es mía ahora…

Fui a mi cama y empecé a jugar con mi pene, lo acariciaba poco a poco moviéndolo con cuidado y aumentando el ritmo de manera uniforme. Saque mi teléfono buscando algo que poner, busque las fotos que me mandaron varios ligues, pero no se sentía tan bien como debería hasta que pensé en el chico que Gael trajo el día anterior.

Con solo pensar en ese chico delgado y sumiso mi pene se puso más duro y empecé a jalármela pensando en lo que le haría a ese chico, recordando los gemidos que hacía y como lo vi irse avergonzado el día de hoy en la mañana.

— ¡Aaaaaaj! —grité cuando me vine. Manche toda la sabana con mi semen.

Me da pena admitirlo, pero me había masturbado pensando en un chico y me había gustado mucho, en serio mucho.

“Mierda, ahora soy gay” pensaba “No solo cambie de cuerpo con Gael, sino que me quede con su orientación sexual”.

Los siguientes días intente concentrarme en los estudios, pero se me hacía imposible, en muchas de mis clases la mayoría eran hombres y me les quedaba mirando dándole una mirada ocasional a los bultos que tenían.

Cambiarme en las duchas estaba fuera de mis posibilidades, fui un día y mi erección creció al instante, tuve que volver a mi habitación y masturbarme pensando en ellos, es una suerte que Gael en mi cuerpo no estuviera presente. No había platicado nada de esto con él y supongo que él pensaba lo mismo porque había estado evitándome todo el tiempo.

Los chicos pequeños, delgados con el pelo corto eran mis preferidos, el porno gay que veía era de twinks sumisos que anhelaban la polla del hombre fuerte. Me imaginaba que era yo y ellos iban detrás de mí.

Todo fue bien hasta el domingo, Gael salió de la habitación temprano sin despedirse ni nada. Cuando me levante estaba solo algo habitual esa semana.

Algo dentro de mí me estaba matando, yo quería tener una experiencia gay con este cuerpo, quería hacerlo antes de regresar. Sabía que si no lo hacía me iba a arrepentir.

Me tragué mi orgullo y salí al bar gay que frecuentaba Gael y que varias veces me había invitado y que lo había rechazado todas esas veces también.

Con este cuerpo y mi labia no fue difícil encontrar a alguien. Intente no parecer urgido, pero en cuanto pude lo invite a nuestro cuarto. Esperaba que Gael no hubiera regresado y por suerte era así.

— Wow, es muy grande —me dijo el chico del cual había olvidado el nombre.

— Lo sé —le dije— ahora chúpalo como el chupapollas que eres.

Me obedeció sin quejarse. Otro chico me la estaba mamando y yo ser lo había ordenado y me gustaba.

— Unnf. Mmm-ahh.

Se atragantaba con el gran miembro que tenía, incluso llegue a agarrarle la cabeza para empujarlo y que hiciera garganta profunda.

— Es hora del show principal. Desvístete —le grite.

El se quito rápido la ropa, fui al armario y saqué un poco de lubricante y lo puse en mi miembro.

— Voltéate.

Lo tenía de perrito, eso me excito. Con mucho cuidado apunte y empecé a penetrarlo, al principio de a poco solo la puntita, gritaba como una perra ese chico.

Después cuando se acostumbró empecé a meterlo más y más, sentía como su ano apretaba mi pene, sentía como palpitaba y eso me gustaba. Era una sensación muchísimo mejor que cualquier otra que hubiera experimentado.

— Más duro —gimió esas palabras con las fuerzas que le quedaban.

Le hice caso y empecé a darle más fuerte, en medio del acto lo voltee para verlo gemir conmigo arribo moviendo mis caderas rítmicamente.

— ¡Me vengo!!!!!! —le grite al lanzarle mi carga dentro de él.

Terminamos los dos acostados después de tal acto. En la claridad post sexo en lugar de sentirme avergonzado estaba feliz por hacer eso antes de regresar a mi cuerpo.

— ¿Otra ronda? —me dijo el chico.

No podía decirle que no a ese culo que no tenía nada que envidiarle a una mujer. Seguimos así varias veces durante la noche, con descansos en lo que me recuperaba.

Cuando desperté el día siguiente pude ver como se iba con las mejillas rojas viendo a Gael en mi cuerpo en la otra cama.

— Llámame —me dijo en voz baja.

Y se fue sin mirar atrás.

— Bueno, parece que te divertiste.

— Sin comentarios —le dije a Gael.

Fuimos al laboratorio a la hora asignada, el profesor ya se encontraba ahí solo que ahora se veía más feliz que la última vez.

— Gracias chicos, con su ayuda logre que renovaran el programa un año más. Nada de esto hubiera sido posible sin ustedes.

— No hay de que, lo hice por amor a la ciencia —dijo Gael.

— Y por los créditos —añadí.

— Bien, ¿están listos para regresar? —dijo el profesor.

— Sí, no puedo esperar —comento Gael.

— Solo una cosa —dije— me hubiera gustado que nos dijera que nuestras preferencias sexuales iban a quedarse en nuestros cuerpos. Tuve que vivir una semana como un chico gay.

— Mmm… señor Galvin lamento decirle que usted esta en lo incorrecto. Las preferencias sexuales cambian con ustedes. Si sintió cosas por otros chicos estando en ese cuerpo… pues felicidades, se ha dado cuenta que es gay (o bi tal vez). Ahora por favor pasen al laboratorio.

La cara de risa que puso Gael me hizo enrojecerme aún más.

— ¿Tu lo sabías? —lo confronte.

— No quería arruinarte la diversión.

— ¿Entonces que hiciste en mí cuerpo? —le dije.

— Pues con el cuerpo que tengo normalmente soy el tipo dominante y quería experimentar algo nuevo… —se interrumpió su platica cuando sentí un destello y volvimos a cambiar.

Después de un mareo pude sentir mi cuerpo de nuevo, mis manos y mi pene tamaño normal, pero también un gran dolor en el culo.

— Hijo de… tuviste sexo anal con mi cuerpo.

— Bueno no podía irme sin experimentarlo. Además, tu tuviste sexo con el mío, estamos a mano.

Firmamos los papeles y nos fuimos. Yo regrese enojado al cuarto, procesando todo lo que había pasado cuando en el camino me encontró mirando los bultos de otros hombres, gracias a eso no me fije y choque con alguien.

Era el chico que Gael había traído a la habitación hace una semana, el chico que ni pudo verme a los ojos.

— H—hola -dijo tartamudeando.

— Hola —le respondí.

— Me gusto lo de ayer, ¿t-te gustaría intentarlo otra vez?

Quede pasmado, ese chico… el me… por atrás….

— E…eh…

Sinceramente en ese momento me di cuenta que no valía la pena seguir así.

— Claro, cuando quieras.

Le di mi número, esperando a que me llamara y repitiera lo que hizo con Gael en mi cuerpo.

 

FIN.



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