Hoy no hay una historia con elementos de TG ni nada de eso (o un poco, depende de como lo veas). Esta es una precuela de una historia que se me hizo muy interesante. En un principio era una secuela pero después de releerla me di cuenta que era mejor hacerla una precuela para que no contradijera nada de la historia original. Les recomiendo leer la original, tiene una idea increíble y además la necesitan para entender lo que sucede aquí, dejo el link a continuación. Si bien tome como base el mundo y los personajes que se crearon mi enfoque fue otro, quise explorar un poco en que pasa al consumir los famosos licuados que fueron presentados y el porque esta prohibido tomar mucho de un solo tipo. Sin otra cosa que agregar los dejo para que puedan leer en paz.
Licuados "Tragos de Gran personalidad"
Licuados Tragos de Gran Personalidad: Adicción
“Ha llegado a su destino”
La app de Google había dejado a Janet en frente del
famoso local de Licuados del que hablaba todo el mundo en su escuela.
Tenía poco tiempo de haber abierto, pero rápidamente
logro gran popularidad en su circulo cercano y un día por fin se había animado
y fue a visitarlo.
A pesar de que todo el mundo hablaba de ese lugar no
estaba tan lleno como esperaba, ingreso por la puerta principal y vio a una
gran variedad de personas comprando en ese lugar. Desde niños con sus padres,
jóvenes, adultos y ancianos llenaban las mesas platicando y disfrutando de los
famosos licuados.
Frente había un gran cartel negro con el menú de la
semana escrito con marcador neón para llamar la atención de todo el que
entrara. Los precios estaban bien, no eran baratos, pero tampoco tan caros. Era
el precio promedio.
—Bienvenida a Tragos de Gran personalidad ¿Qué desea
ordenar? —una barista más o menos de su edad le sonreía a Janet.
—Estaba viendo el menú, ¿alguna recomendación?
—Nuestro menú cambia todas las semanas. Cada licuado es
único, puede probar el mismo dos veces y nunca sabrá igual. Elija el que quiera
sin miedo —su buena vibra contagiaba a todo el lugar.
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Detrás de la fachada de alegría del local estaba al fondo
detrás de un cartel de “Solo personal autorizado” una mujer de cabello sentada
en una oficina. Tenía su laptop abierta revisando un Excel y muchas hojas con
gráficas y tablas. Se veía cansada y estaba a punto de explotar.
Su negocio había crecido más de lo que pensaba y con ello
había adquiridos más responsabilidades. Tenía que volver a planear sus compras
de suministros teniendo en cuenta su crecimiento y sobre todo conseguir más de
sus “ingredientes secretos”.
“Toc, toc”.
—Pasa —dijo la mujer con el cabello largo y plateado.
—Buen día señorita Vania —era una de las chicas que la
mujer había contratado hace poco. Tuvo que hacer muchas entrevistas y firmar un
acuerdo de confidencialidad. Trabajaba en almacén y conocía el secreto detrás
del ingrediente secreto.
—Más malas noticias ¿verdad? —Vania se agarraba la cabeza
esperando lo peor.
—Más o menos. Al ritmo en que vamos tenemos suministros
para lo que resta de la semana. El mayor problema es con nuestro ingrediente
secreto. La mayoría ha funcionaba de maravilla, pero contenedores con ciertas
personalidades no se están vendiendo bien y su caducidad está cerca.
—Bien. Esto es lo que haremos. Voy a conseguir nuevos
suministros lo más pronto posible, estoy en ello. Y en cuanto a esos
contenedores vamos a tener que ponerlos en más bebidas, aunque no coincida con
nuestro menú. O ponlos en oferta. Hay que acabar con ellos, no quiero que se
desperdicien.
Lara, la almacenista, salió y fue a la cocina. El lugar
estaba lleno de chicas usando únicamente ropa interior y delantales.
—Levi —le hablo a una de las chicas bajitas, de pelo
verde y pechos grandes— la jefa quiere que los 5 contenedores que están llenos
se acaben. Ponlos en oferta o que se yo.
—Oído Lara.
La mujer salió y se dirigió de nuevo a su lugar de
trabajo.
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—Creo que voy a elegir… —Janet fue interrumpida por una
mujer que salió de atrás y le susurro algo en el oído de la barista.
—Mira puede que tengas suerte. El licuado de “Concentración
de Mora” esta en oferta. Están dos por uno solo por hoy.
—Sí, ¿Por qué no? Dame dos de esos.
Los prepararon rápido y se lo dieron a la chica que ya se
había sentado en una de las mesas que le daban una vista al parque de enfrente.
Janet le dio un sorbo a su licuado y al hacerlo sus ojos
se iluminaron, los rumores eran ciertos, el sabor era delicioso. Le dio otro
sorbo y otro. Cuando se dio cuenta se había acabado su licuado y siguió con el
siguiente. Al terminarse los dos fue a pedir dos para llevar y se los sirvieron
con gusto.
Esos licuados eran para su familia, pero no pudo
contenerse y se los tomo en el camino. El resto del día no se pudo concentrar,
tenía que terminar su tarea, pero no dejaba se lamerse los labios intentando
recordar el sabor que no salía de su cabeza.
“Concentración de mora” era el nombre de esos licuados y
si bien no se pudo concentrar en sus actividades académicas su mente estaba
enfocada en otro tipo de cosa.
En la noche en lugar de estar en su cama preparándose
para dormir temprano e ir a la escuela estaba en el parque frente al local de
licuados. Minutos antes había dado una vuelta alrededor del local para
encontrar vulnerabilidades.
En cuanto cerraron y todos los empleados dejaron el lugar
se infiltro. Había notado que uno de los lugares de ventilación tenía el tamaño
adecuado para una persona pequeña y con mucho esfuerzo logro entrar por ahí.
Con mucho cuidado se movió por el lugar. Cada paso que
daba vigilaba las cámaras que cuidaban los pasillos, camino lentamente por los
puntos ciegos de estas, estaba totalmente concentrada, tenía un objetivo en
mente y no se iría sin él.
Eventualmente llego al almacén, dentro había un
contenedor gigante. No había más seguridad, sin candados ni llaves. Lo abrió y
busco el frasco de “Concentración de Mora”. Había una gran cantidad desde “Piña
de alegría” hasta “Extroversión de Kiwi”. Sin embargo, solo le interesaba uno y
cuando lo encontró lo tomo y dejo el lugar por el mismo lugar donde entro.
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Vania estaba enojada. Alguien había entrado el día de
ayer a su local y se robo uno de los contenedores. No sabía con quien enojarse
o despedir. Quería encontrar un culpable solo para gritarle.
Lara llego corriendo con un folder.
—Se robaron “Concentración de Mora” —le entrego los
papeles a la mujer.
—Veamos —dijo Vania mientras leía el documento y caminaba
a su oficina.
Al llegar Lara saco su laptop y la puso frente a su jefa.
Eran las grabaciones del día anterior en donde se veía a una chica comprando
varios licuados del mismo sabor “Concentración de Mora”. Vania no puso mucha
atención, estaba enfocada leyendo el informe del sabor y cada línea que leía la
ponía más furiosa.
—Antes de obtener esa “personalidad”, antes de ponerse a
venderla. Alguien leyó los antecedentes en primer lugar —gritaba furiosa a su
subordinada— La chica no tenía concentración como personalidad principal, tenía
ansiedad. Superficialmente son parecidas, pero entre más te adentras de das
cuenta de la diferencia.
—Yo…
—Esa chica tomo 4 batidos del mismo licuado. La ansiedad
le causo algo parecido al síndrome de abstinencia. Dios sabe lo que va a pasar
ahora.
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A primera hora de la mañana Janet compro los ingredientes
principales para preparar un licuado, los dos principales: las moras y el
ingrediente secreto que había robado la noche anterior.
Tomo un vaso y se llevo otro para el camino. Los efectos
fueron inmediatos, su concentración mejoro mucho en la escuela y se sintió bien
durante esas horas.
Los siguientes días siguió con la misma rutina, día tras
día antes de salir tomaba un licuado en su casa y se llevaba uno para tomar a
la mitad del día.
Sin embargo, los efectos secundarios empezaron a
afectarle, la concentración paso a volverse una preocupación obsesiva, tenía un
miedo constante a que ocurriera algo malo y todo eso provocaba que se
concentrara menos en actividades importantes.
Físicamente comenzó a cambiar también, ella era una rubia
natural, pero se podía ver que las puntas de su pelo se estaban volviendo
castañas. Sus ojos azules estaban cambiando de color a un azul más oscuro.
Cualquier persona normal se estaría preocupando, pero a
ella solo le interesaba seguir tomando su licuado. Era lo que la mantenía
“cuerda” la mayor parte del tiempo y para ese momento el batido en realidad era
un efecto placebo.
El día más temido por la chica había llegado, el
contenedor se había vaciado. No quedaba nada y su ansiedad estaba matándola por
dentro. Sin planear nada decidido volver a interrumpir el lugar en busca de más
“Concentración de Mora”.
Al igual que la última vez ingreso por el mismo conducto
y cruzo el pasillo sin importarle si las cámaras la veían. Al llegar al almacén
encontró el contenedor en donde se guardaban los “ingredientes secretos” pero
al abrirlo se llevo una sorpresa al ver que estaba vacío.
—¿Buscas esto? —Vania sostenía un contenedor detrás de
Janet, estaba rodeada por la mujer y varias mujeres— Te estábamos esperando.
Sabia que vendrías, sobre todo después de leer el informe sobre el contenedor
que tomaste.
—Dámelo, es mío. Lo necesito —Janet se lanzó hacia Vania.
Las mujeres alrededor de ella tomaron a la chica que
manoteaba intentando soltarse. Una de ellas saco una jeringa y le inyecto algo.
Janet se calmó y se quedó dormida después.
—¿Ahora qué? —le pregunto Lara a Vania.
—Vamos a llevarla al hospital. Necesita sacar eso de su
cuerpo.
—¿No sería mejor usarla para crear otro frasco de
”personalidad”?
—No —contesto Vania— su cuerpo ha sido contaminado.
Hacerlo en este momento solo nos daría un ingrediente inestable y dios sabe que
puede salir si le damos a alguien eso. Lo mejor es que se desintoxique en el
hospital. Conozco a gente de ahí (la misma que me ayuda a sacar la personalidad
de la gente), no harán preguntas.
Después de sacar a Janet de ahí las mujeres de retiraron
del local, excepto Vania y Lara que regresaron a la oficina de la jefa.
—Este incidente me ha enseñado muchas cosas. Si no se
tiene cuidado puede ocurrir otro accidente de esos. A partir de ahora solo
obtendremos las personalidades después de un proceso de entrevista. Y se van
extraer aquí mismo. Los contenedores se guardarán en habitaciones aseguradas
con llaves y contraseñas. Fortificaremos todas las entradas y salidas al
exterior. Y sobre todo no volveremos a vender más de 2 licuados iguales por
cliente.
—Entendido jefa. Lo he anotado to… —la mujer se tambaleo
y se cayo al piso. Estaba mareada y no podía pararse.
—La droga ya está haciendo efecto. Fuiste una gran
ayudante, de las mejores que he tenido. Pero ese error tuyo casi nos cuesta el
negocio. Pero no te preocupes tu personalidad será el sabor principal la
próxima semana. Sabes, dicen que si estimulas el cuerpo el proceso es más
rápido. Ambas somos chicas ¿no? Relájate, esto terminara en un momento.
El secreto más oscuro y mejor guardado de aquel local de
licuados se mantendría así por más tiempo.
FIN.
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